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Relaciones 29 de Marzo de 2017

La verdadera cara de las mentiras y otros antivalores

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Foto: Shutterstock

Los gestos en el rostro que develan las mentiras suelen hacerse sin voluntad propia.

Inguel Julieth De La Rosa Vence

Tocarse mucho la cara, arreglarse el cabello, ocultar las manos y evadir la mirada son gestos que pueden delatar a un ladrón cuando está siendo interrogado. Esto, de acuerdo con Rosa María Cifuentes, perito en lenguaje no verbal, son señales que se dan de forma involuntaria y que pueden reflejar cuando una persona está mintiendo.

“Por ejemplo, en el caso de infidelidad de Bill Clinton con Monica Lewinsky, le preguntaron al expresidente si tuvo relaciones sexuales con la estudiante. Lo negó hablando, pero antes exhaló aire y se mordió los labios, porque su cerebro revelaba la verdad”, indica Rosa María, también especialista en Morfopsicología y Mian Xiang.

A propósito de la especialidad de Rosa María, vale explicar que la Morfopsicología es una disciplina que se estudia para aprender a leer el rostro y determinar, a partir de él, rasgos de la personalidad. Así mismo, el Mian Xiang, de tipo oriental, también permite hacer lectura facial para detectar enfermedades o para interpretar el destino de la persona desde que nace.

Entendido esto, Rosa María afirma que, incluso en el plano laboral, hay aspectos del rostro que son tenidos en cuenta en el proceso de selección en una empresa.

“Cuando leemos rostros para seleccionar personal miramos, por ejemplo, forma, tipo de vellosidad y ancho de las cejas: si presentan formas angulosas en las esquinas, tenemos a personas muy intolerantes. Si los cabellos de las cejas son muy desordenados, develan ansiedad y procrastinación (postergar metas). Si la persona posee poco o casi nada de cejas, tenemos claro que es menos intelectual y puede trabajar en un solo proyecto”, asegura la coach emocional y empresarial que asesora organizaciones en Perú, Colombia, Uruguay, Chile y Bolivia en materia de Recursos Humanos y ventas exitosas.

“Los Nobel e intelectuales son de cejas espesas, como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa”, cita Rosa María, para ejemplificar. Y agrega: “una ceja ondulada, tosca y áspera, que tiene forma de alambres, develan problemas de tolerancia en una persona”.

Cuando una persona mira hacia un lado mientras habla, puede que esté ocultando algo.

Siguiendo con el rostro, Rosa María insiste en que la forma de los labios también hablan de la buena oratoria y capacidad de venta: “Labios bien dibujados y parejos denotan elocuencia, o torpeza para expresarse si son todo lo contrario”.

“Si la persona posee el labio superior muy grande, denota imprudencia y forma tosca de hablar e, incluso, fuerte impulsividad. Si el labio inferior es extragrande y siempre parece colgar o mantener abierta la boca, hay tendencia a la variación sexual (necesidad de buscar parejas diversas)”, indica la experta, sin obviar que “las narices huesudas y angostas delatan a las personas a las que les cuesta sentirse a gusto en grupos laborales”.

Lo anterior deja a un lado la genética y cobra sentido si se tiene en cuenta la mencionada disciplina Mian Xiang que sostiene, de acuerdo con la autora mexicana Mónica Koppel, “que la cara cambia de acuerdo con la mentalidad y los sentimientos”.

“Es decir, las experiencias y las diferentes situaciones que se viven dejan señales que evidencian miedos, emociones y reacciones típicas ocultas”, se lee en el libro de Koppel, titulado Mian Xiang, el arte chino de lectura del rostro humano.

Bien es sabido que la mirada también dice mucho. Cuando una persona habla y la otra la mira a los ojos es señal de que le está prestando atención. También, si una persona mira hacia arriba, puede que esté pensando, o si mira hacia un lado, tal vez está ocultando algo, reconoce un funcionario experto de la Fiscalía General de la Nación.

No obstante, este perito nos asegura que el lenguaje no verbal es más diciente aún y va más allá de la mirada, que puede perder validez en casos, por ejemplo, de personas con estrabismo o con alguna limitación visual.

“Cuando una persona es interrogada, y mueve las manos (o le sudan), mueve los pies, se truena los dedos, se come las uñas o cruza las piernas, mostrándose incómoda, es señal de que está dudando u ocultando algo. Es más, cuando los dientes le rechinan (como si tuviera frío) o tartamudea, también puede delatar que está mintiendo”, concluye el funcionario.

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