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Relaciones 23 de Diciembre de 2015

A la merced de los sentidos

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Foto: Shutterstock

La especialista recomienda mantener un diálogo abierto con la pareja para perderle el miedo a la luz encendida.

Sara hernández C.@Sara_hernandezc

No es necesario que haya una luz de faro... Sin embargo, la iluminación debe permitirle disfrutar del cuerpo del otro, eso es lo que mueve la lujuria”. Con esta frase el humorista Juan Diego Galvis deja claro que la visión es “fundamental” en el acto sexual, y que las variaciones en la luz deben dejarle poco a la imaginación en esos momentos de fogosidad.

Pero, ¿qué tan determinante es la luz a la hora de un encuentro íntimo? La médica sexóloga Nereida Lacera explica que hay muchos mitos y realidades en torno a la iluminación durante las relaciones sexuales. Su perspectiva es que la intensidad de la luz tiene “demasiado valor”. Asegura que la excitación “no solo se da en las parejas por las caricias o por los estímulos, sino también por el juego con todos los sentidos y las circunstancias”, donde el grado de luz, puede ser el “peor amigo o aliado” durante el sexo.

La sexóloga considera que es un momento que requiere e incita al uso de los sentidos. Es, entonces, el sexo, más allá de la penetración, un acto que estimula la comunicación sensorial. En el caso del humorista, la visión es fundamental en este instante. “Soy de aquellos que disfruta viendo al otro”.

“La historia sexual de cada persona y su personalidad son vitales a la hora de escoger la intensidad de la luz”, sostiene Lacera. De allí que las personas tímidas que no se sienten a gusto con su cuerpo tienden a buscar la penumbra o a cubrirse con una sábana casi siempre.

Otro es el caso de las personas que prefieren las luces pues —en su concepto- son más abiertas.


La médica sexóloga, explica que el sexo entre parejas promueve un contacto adicional con la otra persona, aquel que no requiere de palabras pero transmite más que ellas. Un juego de miradas y caricias que poco a poco “llevan a la persona al clímax”. No es cuestión de determinar qué condición es mejor que otra, sino las ventajas y desventajas que traen consigo.


¿Cuál sería la mejor manera para tener relaciones?

“Me gusta tener la luz encendida, mirarle los ojos a mi pareja y saber qué es lo que está sintiendo en ese momento”, así lo resume Diana Soto.


“Me gusta tener relaciones con la luz prendida. Disfruto mirarle la cara a mi pareja, saber qué es lo que está sintiendo y entender el lenguaje sexual en ese momento”. Diana Soto - actriz

Para la sexóloga Lacera, estas preferencias pueden variar de acuerdo al estado emocional de la pareja, aunque advierte que lo que no se debe pasar por alto es hablar sobre ello. “Si bien los gustos pueden variar, todo está en ubicar un balance ideal entre ambos”, agrega.

Nereida sostiene que no se trata de tener relaciones sexuales a oscuras, sino de superar las inseguridades de ambos en pareja, si se siente timidez por marcas en la piel o cicatrices. Recomienda encontrar la comodidad para sentirse a gusto en toda circunstancia. “La oscuridad no es dañina, por el contrario, permite el juego con otros sentidos, el oído, el tacto, los olores y otras percepciones que ayudan a acentuar un encuentro íntimo”, concluye.

“No es necesario que haya una luz de faro sobre el ‘escenario’. Sin embargo, la iluminación debe permitirte disfrutar del cuerpo del otro, es eso lo que mueve la lujuria”. Juan diego Galvis - humorista. 


“En realidad prefiero ambas. Con las dos está bien, si es de día muy bien y si no, también. Siempre tengo buen genio para hacerlo en cualquier instante, no importa el momento ”. Julio Pachón- actor. 


“La luz encendida brinda seguridad en uno mismo; mientras que si está apagada se convierte en una situación mucho más romántica. Es muy importante ver a mi pareja”. Margarita Reyes- actriz.

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