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Relaciones 14 de Marzo de 2015

La mala costumbre de quejarse constantemente

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María Lourdes Dávila

Probablemente conozcas a más de una persona que siempre se encuentra quejándose; si hace calor o si hace frío, si la invitan a salir o si no la invitan y, si tiene mucho trabajo o poco trabajo.

Existen individuos con el hábito de quejarse por absolutamente todo; quejarse, es de alguna forma, manifestar que no estás contento con tu vida, que no reconoces los verdaderos problemas que otros puedan tener y, que estás dispuesto a malgastar tu tiempo al practicar constantemente este hábito.

Para muchos es incómodo estar escuchando quejas constantemente; en la mayoría de casos, nos provoca salir corriendo y, en otras, terminamos aguantando las interminables quejas que la persona tenga.

A pesar de ser un hábito poco productivo y, que además afecta las relaciones interpersonales y el bienestar psíquico y físico del ser humano, existen millones de personas con el hábito de quejarse por todo.

¿Por qué lo hacen?. Una de las razones que explican la conducta de aquellos que se quejan a toda hora, es la profunda insatisfacción que sienten con la vida. Estas personas no se quejan solamente de aspectos triviales, tales como el clima, la soledad o el sueldo; dichas personas se están quejando verdaderamente de la vida, de su vida. La mayoría de individuos que presentan el hábito de quejarse, sienten un gran vacío y, no sienten que su vida tenga sentido. El egocentrismo se considera otra de las razones que explica la manía de quejarse a toda hora; la persona egocéntrica no tiene empatía y, siente que se merece mucho más que los demás. Cuando no obtienen lo que ellos consideran que merecen, se quejan de forma interminable y, no son capaces de aceptar que tal vez otras personas merecían obtener algún logro. Aquellos egocéntricos no reconocen sus defectos y, su única forma de explicar sus fracasos y/o obstáculos, es creyendo que el universo presenta algún tipo de ‘conspiración’ contra ellos.

Otra de las razones que explica la ‘quejadera’ constante es el hábito en sí; con frecuencia, los padres de estas personas presentaban una conducta similar y, los hijos, tienden a imitarla, ya que se convierte en una conducta normal para ellos. Para estas personas las quejas hacen parte de su comunicación y, los lamentos hacen parte del día a día. En algunos casos la conducta de quejarse es tan frecuente, que si no lo hacen, simplemente no sabrían cómo romper el hielo o de qué hablar.

Son muchas las razones por las que quejarse no es bueno. A continuación expongo las principales razones por las que quejarse no conlleva a nada.

1- Las quejan victimizan. Quejarse, implica asumir el papel de víctima, no tener control sobre tu vida y, dejar que el exterior sea lo que determine tu vida. Las quejas llevan a que te sientas inmóvil y, sin la capacidad de recomponerte y salir adelante.

2- Las quejas desperdician tu energía. La manía de quejarse solo consume tus energías y, evita centrarte en los aspectos positivos de tu vida.

3- Las quejas te impiden buscar soluciones.  Aquellos que tienen el hábito de quejarse quedan estancados en la pena y, no son capaces de sacarle provecho a las situaciones que se puedan presentar.

4- Las quejas afectan tu estado de ánimo. Las quejas se basan en tus experiencias negativas y, basarse en ellas, solo genera frustración, melancolía y rabia.

5- Las quejas afectan tus relaciones interpersonales. Todos tenemos problemas y no por ello tenemos que decirle a todo el mundo cuales son. Puede que en alguna ocasión consolemos a nuestros seres queridos, pero, cuando ya se vuelve un hábito es desgastante. Por dicha razón muchos individuos evitan a las personas que viven quejándose ya que consumen nuestra energía y se vuelven tóxicos.

Aquellos con la manía de quejarse, no son conscientes de su conducta y, dicho hábito, se ha convertido en la forma en que enfrentan los problemas y, en donde logran atraer atención de los demás.

Si tu objetivo es cambiar dicho hábito, es importante que la próxima vez que pienses en quejarte te preguntes:

¿Tengo motivos para ello?
¿Al quejarme voy a obtener algo productivo?
¿Qué aspecto inconsciente se esconde tras esa queja? 

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La mala costumbre de quejarse constantemente

Sábado, Marzo 14, 2015 - 00:00
María Lourdes Dávila

Probablemente conozcas a más de una persona que siempre se encuentra quejándose; si hace calor o si hace frío, si la invitan a salir o si no la invitan y, si tiene mucho trabajo o poco trabajo.

Existen individuos con el hábito de quejarse por absolutamente todo; quejarse, es de alguna forma, manifestar que no estás contento con tu vida, que no reconoces los verdaderos problemas que otros puedan tener y, que estás dispuesto a malgastar tu tiempo al practicar constantemente este hábito.

Para muchos es incómodo estar escuchando quejas constantemente; en la mayoría de casos, nos provoca salir corriendo y, en otras, terminamos aguantando las interminables quejas que la persona tenga.

A pesar de ser un hábito poco productivo y, que además afecta las relaciones interpersonales y el bienestar psíquico y físico del ser humano, existen millones de personas con el hábito de quejarse por todo.

¿Por qué lo hacen?. Una de las razones que explican la conducta de aquellos que se quejan a toda hora, es la profunda insatisfacción que sienten con la vida. Estas personas no se quejan solamente de aspectos triviales, tales como el clima, la soledad o el sueldo; dichas personas se están quejando verdaderamente de la vida, de su vida. La mayoría de individuos que presentan el hábito de quejarse, sienten un gran vacío y, no sienten que su vida tenga sentido. El egocentrismo se considera otra de las razones que explica la manía de quejarse a toda hora; la persona egocéntrica no tiene empatía y, siente que se merece mucho más que los demás. Cuando no obtienen lo que ellos consideran que merecen, se quejan de forma interminable y, no son capaces de aceptar que tal vez otras personas merecían obtener algún logro. Aquellos egocéntricos no reconocen sus defectos y, su única forma de explicar sus fracasos y/o obstáculos, es creyendo que el universo presenta algún tipo de ‘conspiración’ contra ellos.

Otra de las razones que explica la ‘quejadera’ constante es el hábito en sí; con frecuencia, los padres de estas personas presentaban una conducta similar y, los hijos, tienden a imitarla, ya que se convierte en una conducta normal para ellos. Para estas personas las quejas hacen parte de su comunicación y, los lamentos hacen parte del día a día. En algunos casos la conducta de quejarse es tan frecuente, que si no lo hacen, simplemente no sabrían cómo romper el hielo o de qué hablar.

Son muchas las razones por las que quejarse no es bueno. A continuación expongo las principales razones por las que quejarse no conlleva a nada.

1- Las quejan victimizan. Quejarse, implica asumir el papel de víctima, no tener control sobre tu vida y, dejar que el exterior sea lo que determine tu vida. Las quejas llevan a que te sientas inmóvil y, sin la capacidad de recomponerte y salir adelante.

2- Las quejas desperdician tu energía. La manía de quejarse solo consume tus energías y, evita centrarte en los aspectos positivos de tu vida.

3- Las quejas te impiden buscar soluciones.  Aquellos que tienen el hábito de quejarse quedan estancados en la pena y, no son capaces de sacarle provecho a las situaciones que se puedan presentar.

4- Las quejas afectan tu estado de ánimo. Las quejas se basan en tus experiencias negativas y, basarse en ellas, solo genera frustración, melancolía y rabia.

5- Las quejas afectan tus relaciones interpersonales. Todos tenemos problemas y no por ello tenemos que decirle a todo el mundo cuales son. Puede que en alguna ocasión consolemos a nuestros seres queridos, pero, cuando ya se vuelve un hábito es desgastante. Por dicha razón muchos individuos evitan a las personas que viven quejándose ya que consumen nuestra energía y se vuelven tóxicos.

Aquellos con la manía de quejarse, no son conscientes de su conducta y, dicho hábito, se ha convertido en la forma en que enfrentan los problemas y, en donde logran atraer atención de los demás.

Si tu objetivo es cambiar dicho hábito, es importante que la próxima vez que pienses en quejarte te preguntes:

¿Tengo motivos para ello?
¿Al quejarme voy a obtener algo productivo?
¿Qué aspecto inconsciente se esconde tras esa queja? 

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