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Relaciones 30 de Abril de 2014

La intimidad sexual después del embarazo

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Foto: Shutterstock

La pareja debe ponerse de acuerdo en el tiempo que pueden disfrutar a solas y no desesperarse.

Alejandro Rosales Mantilla / @alejorosalesm

Su rostro ya no mantiene la sonrisa casi constante de otros tiempos. Antes de su último parto le preguntaba cómo estaba y ella respondía: “muy bien”. Ahora, a su contestación le agrega antes del “bien” un “será” y en vez de la alegría que adornaba sus mejillas ahora aparece un ceño fruncido y una mirada perdida.

Me confiesa en charlas cortas pero sinceras que su vida matrimonial e íntima ha cambiado para mal después de su último parto. Aclaro que no revelo la  identidad de la entrevistada para no fracturar la amistad y la confianza que ella me tiene.

Hoy el bebé de la pareja a la que me refiero tiene un poco menos de dos años y la sexualidad entre los dos parece no mejorar, según los comentarios que cada cierto tiempo ella me hace.

Describía sus encuentros sexuales, antes del nacimiento de la criatura, como faenas nocturnas incansables “con picante y sabor”. Ahora —afirma— a duras penas tienen dos encuentros en el mes que para colmo de males no garantizan que alcance el orgasmo.

Esa insatisfacción —me cuenta— tiene al borde del abismo su matrimonio.

El caso que describo y que hasta el momento no ha podido superar la persona que ilustra este ejemplo, es más común de lo que parece y ha colocado en jaque a más de una pareja.

Según la sexóloga Nereida Lacera el truco, aunque es fácil decirlo más no aplicarlo, como ella lo reconoce, es que el hombre y la mujer entiendan y recuerden que antes de ser padres fueron amantes. “Eso es fundamental”.

Recomendaciones. Afirma la especialista que en la mayoría de los casos es la mujer la que pierde el deseo de sostener encuentros sexuales con el hombre. Por esto le aconseja a las mamás que organicen mejor su tiempo.

“Es comprensible que el tiempo gire casi que exclusivamente alrededor del bebé que requiere una atención las 24 horas del día. Sin embargo, cuando la criatura esté durmiendo la mamá no se debe dedicar solo a realizar las tareas del hogar si no que debe recordar su rol erótico que fue el que primó en su relación”.

Añade la sexóloga que también el hombre debe acompañar y ayudar a su mujer en las tareas del hogar y en la atención del bebé.

Argumenta la profesional que diversos estudios revelan que la actitud del hombre que solo juega el rol tradicional del “papá proveedor”, que carga un rato al recién nacido y después se despreocupa de todo, le genera malestar a la mujer y esto le quita su apetito sexual.

Todo lo contrario sucede cuando el hombre la acompaña y con buen ánimo asume algunas tareas de la casa cuando llega del trabajo.

“Seguramente  la va a sentir más relajada, más descansada y por consiguiente más dispuesta a intimar con su esposo”, sostiene Nereida Lacera.

Agrega que los hombres también deben entender que cuando el bebé está recién nacido es muy difícil que se propicien espacios solo para los dos.

En muchos casos —explica— el bebé duerme en la misma habitación, se despiertan varias veces en la noche para atenderlo y la mujer tiene sus senos adoloridos por la lactancia. Pero cuando ya han pasado los primeros dos o tres meses, muchas veces esos espacios se pierden porque los papás se niegan a sacar al bebé de la habitación, incluso algunos duermen con el hijo en la misma cama entre los dos y eso sí quita toda posibilidad, no solo de erotismo si no de intimidad.

Celos ocasionales. El psicólogo y especialista en terapia de pareja Daniel Reyes Cuesta, narra que en muchos casos los hombres pueden llegar a sentir celos de la criatura que nació de manera inconsciente, porque el espacio que antes le dedicaban a él ahora se le destina al bebé.

Muchos hombres se sienten rechazados, que la relación sexual no es la misma y si eso no se maneja bien puede surgir una crisis en la pareja que debe ser manejada con terapias para evitar un rompimiento, asegura el profesional.
Por esto, recomienda, es importante la comprensión mutua de la situación, del momento que están viviendo para buscar espacios en los que logren satisfacerse sexualmente.

Estas crisis —sostiene Reyes Cuesta— se pueden presentar en los primeros tres años de vida del hijo, cuando este requiere más atención de ambos.

Lo importante y en esto coinciden los especialista consultados, es que las parejas entiendan que ese es un momento que va a pasar y que lo que se requiere es un poco de creatividad y picardía para superarlo.

Luego de...

Según la doctora Nereida Lacera es necesario que haya ocurrido un desgarro vaginal  o que esta parte resultara muy maltratada después del parto para que los órganos no vuelvan a su  normalidad en lo que a su sensibilidad se refiere. Igualmente se considera que cuando la mujer ha dejado de sangrar y han sanado los puntos puede retomar sus relaciones sexuales. También recomienda que la pareja haga aproximaciones eróticas sin penetración en esos primeros días.

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