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Relaciones 29 de Noviembre de 2017

La edad para fortalecer los vínculos interpersonales

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Foto: Shutterstock

Expertas aseguran que la etapa de los 30 es la ideal para emprender nuevos proyectos.

Daniela Murillo Pinilla

En el día a día es común escuchar sobre la crisis de los 30. Una etapa donde se empiezan a cuestionar la falta de logros, se pone en duda el camino profesional, se reitera la necesidad de conseguir una pareja estable con la cual algún día formar una familia y empieza la presión y angustia por cumplir las metas alguna vez propuestas al comenzar la década de los 20. 
 
A simple vista, esta angustia existencial pareciera no tener fin. Sin embargo, los expertos afirman lo contrario y lo exponen como un período de la vida donde no solo se trata de mirar atrás y cuestionar lo conseguido, sino también de proyectar el futuro como una oportunidad de cambio y aprender de los errores cometidos en años anteriores. 
 
En este paso, las relaciones interpersonales juegan un rol fundamental. Así, lo explicó Olga Lucía Hoyos De Los Ríos, directora del departamento de Psicología de la Universidad del Norte, quien además agregó que las relaciones sociales sanas y funcionales “son esenciales para el bienestar mental y físico, ya que tienen una gran incidencia en el desarrollo integral del ser humano”. 
 
Bajo este orden de ideas, Edith Aristizábal Díaz-Granados, doctora en psicología con orientación en neurociencias, resalta que las relaciones interpersonales representan en cada etapa de la vida un soporte emocional esencial “para sortear los obstáculos, dificultades y afrontar situaciones adversas. Además, permite sobrellevar mejor las perdidas y fortalece la autoestima”. 
 
Así pues, aseguran las expertas, al cumplir 30 años se empieza a producir un cambio en la manera en el que las personas asumen sus relaciones interpersonales de amistad, familia, compañerismo y amor. 
 
Para Aristizábal, las relaciones afectivas sufren esta transformación, en comparación de cómo se vivían a los 20 años, debido al desarrollo del pensamiento que surge en esta etapa. 
 
“Hay una mayor convicción para afrontar las decisiones a las cuales se enfrentan, puesto que se empiezan a trazar metas a largo plazo. Es el tiempo de consolidación de la identidad, de asumir roles sociales y de ocuparse de la productividad laboral. Cuando llega este período de la vida, las relaciones no están enfocadas a solo pasarla bien, sino constituir vínculos que permitan conseguir los logros y metas que se han trazado”, afirmó Edith. 
 
Hoyos coincide con esto y agrega que, pese a que este cambio se ve determinado por el nivel de desarrollo cognitivo, no se puede dejar de lado “la importancia de la parte emocional en esta etapa”. 
 
Según la experta, este es un factor que podría afectar la redefinición de las relaciones afectivas al cumplir los 30, pues “puede haber un cambio de pensamiento, pero si continúa la inmadurez emocional es poco probable que la persona pueda hacer una variación en su vida en esta parte social. Hay que prestarle atención a este ámbito porque la edad no es la que determina que aprendamos a regular nuestras emociones, las disposiciones biológicas y las experiencias que haya vivido la persona a lo largo de su vida son cruciales en este tiempo”. 
 
Otras causas.
 
La necesidad de fortalecer las relaciones afectivas y el impulso de construir vínculos más estables se ven incentivados, de igual manera, por el aumento de las obligaciones y responsabilidades al entrar en la década de los 30. Según Aristizábal, un ejemplo claro es cuando “una pareja decide unir esfuerzos para obtener lo que desean adquirir y estabilizar la parte económica”. 
 
No obstante, Olga Lucía Hoyos aclara que el manejo de estos deberes debe ir acompañado por la apropiada regulación del estrés en el día a día, ya que “el problema radica cuando no se manejan estas reacciones y se perjudique la construcción de vínculos interpersonales”. 
 
Las psicólogas Edith Aristizábal y Olga Hoyos aconsejan no asumir la llegada de los 30 como una etapa negativa. 
 
Si una persona alcanza la madurez emocional y cognitiva en esta etapa, podrá ser más selectivo a la hora de conocer nuevas personas para entablar una amistad o una relación sentimental, pues “es más regular en los gustos y tiene la capacidad de identificar el tipo de personas que busca relacionarse. Pero, también, se mostrará más seguro, confiado y le permitirá atreverse a conocer otras personas que no van con su personalidad, aunque no sean vínculos de tanta intimidad”. 
 
En esta medida, las expertas recomiendan que hay que estar atentos a los factores que en la actualidad atentan contra las relaciones afectivas. 
 
“La frustración, las dificultades para asumir compromisos, las diferencias, la espera y el auge de las redes sociales son elementos que evitan que se construyan vínculos seguros. El sentido de la confianza es el que debe primar en el desarrollo del ser humano”, concluyeron. 
 
‘Tips’ para mejorar las relaciones. 
 
 -Las relaciones amorosas requieren tiempo para establecerse.
 
 -En las relaciones hay que estar dispuesto a ceder y a pedir. 
 
 -Es necesario aprender a separar las tensiones laborales para no contaminar las relaciones afectivas. 
 
 -Un excelente soporte para afrontar las adversidades lo constituyen unas relaciones familiares y de amistad satisfactorias. 
 
 -Anímese a conocer nuevas personas y evite ser cerrado o excesivamente selectivo.
 

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