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Relaciones 10 de Septiembre de 2014

La delgada línea entre el placer sexual y la adicción al sexo

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Foto: Shutterstock y archivo

Tener recurrentes infidelidades es muestra de que la persona ha perdido la capacidad de regular su vida íntima.

Alejando Rosales

Carlos narra que desde su adolescencia le gustaba asomarse por las ventanas y espiar a las mujeres cuando se desvestían. Luego —cuenta— aprendió a navegar en Internet y buscar pornografía.

El nombre de Carlos lo utilizamos para proteger su verdadera identidad. Hoy, esta persona tiene 27 años y reconoce que es un adicto al sexo.

“Mi adicción se representaba como una parafilia que se llama voyeurismo. Se trata de observar, espiar en los baños, vestidores, cuando estén cambiándose. Además era adicto a la pornografía”.

Agrega que ese comportamiento afectó su noviazgo con la que hoy es su esposa, cuando esta lo pilló observando a una mujer que vivía en la misma pensión donde él se alojaba en sus días de estudiante.

Como este hay miles de casos en el mundo de gente que es adicta al sexo. Según expertos consultados, esto afecta un poco más a los hombres que a las mujeres y su propagación se ha multiplicado por la cantidad de material pornográfico que se encuentra en Internet.

La ‘línea’. Para el sexólogo José Manuel González  es fácil confundir el deseo sexual normal y la conducta con compulsión adictiva y satisfacción. En otras palabras, una persona “puede tener un apetito sexual más fuerte de lo normal y no ser un adicto”.

Sin embargo, aclara el especialista que el adicto al sexo (pornografía, trabajadores sexuales e infidelidades recurrentes) pierde el control o la capacidad de regular su vida sexual y esta se vuelve caótica y desbocada.

Características. Para  González el sexo adictivo está separado mental y emocionalmente de una relación humana y contacto; es decir que en muchos casos mantienen una relación estable que se termina afectando debido a la obsesión con su propia  satisfacción  y que termina dejando víctimas.

Agrega González que el enfermo desarrolla una doble vida, practicando la masturbación, comprando pornografía, asistiendo a casas de masajes, escondiéndose, incluso de sí mismos. Sobre este particular, adictos a la pornografía como Carlos confiesan que en el peor momento de su crisis encontraba más placer observando que sosteniendo encuentros sexuales con su pareja.

Otra característica fundamental es que estos adictos solo buscan placer para sí mismos y su pareja  termina convirtiéndose en una parte intercambiable, “en un proceso mecánico casi impersonal”.

Por último, “el sexo adictivo deja a los participantes con un sentimiento de culpa, lamentando la experiencia, en lugar de sentirse realizados.

Soluciones. La psicóloga Nereida Lacera opina que es muy difícil que una persona sin ayuda profesional supere cualquier adicción. Sin embargo, señala que lo primordial es que el afectado reconozca que tiene un problema.

“Entre más se le regañe y reclame a la persona va a ser más resistente a buscar consejo. Hay que hablarle con cariño y hacerle entender que con su conducta está generando problemas para su bienestar y el de su familia”.
Esto se combina con terapias grupales y de pareja, dice la profesional.

Escándalos de famosos por su adicción

Michael Douglas

En 1993 el actor fue a rehabilitación por sufrir impulsos sexuales incontrolables. Cuando se casó con Catherine Zeta-Jones firmó una cláusula por US$ 5 millones  si la actriz lo descubría siendo infiel.

Tiger Woods

El caso del golfista estadounidense es uno de los más recordados. En 2009 reconoció ser un adicto al sexo. Esto le costó cientos de millones de dólares, divorciarse de su esposa y la caída de su nivel deportivo.

David Duchovny

El recordado agente Mulder de Los expedientes secretos X  reconoció su inclinación a la pornografía en 2008. En ese año el actor protagonizaba Californication,  un programa de alto contenido sexual.

Grupo de apoyo para superar el problema

El caso de Carlos
Justamente el sujeto que accedió a dar su testimonio para esta nota, afirma que en la actualidad asiste a Sexólicos Anónimos, un grupo de personas que con orientación profesional aceptan su problema e intentan superarlo. “Es importante que los afectados se enteren que hay una salida, que hay un grupo en Barranquilla en el que tratan de ayudar, que no duden, que hay muchos más adictos al sexo de lo que pensamos, personas que piensan que es normal ser infiel y no es así”, aconseja Carlos. En la capital del Atlántico las personas interesadas pueden entrar en contacto con este grupo a través del correo electrónico cepsisex@gmail.com. En la actualidad Carlos tiene siete meses sin sufrir recaídas.

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