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Relaciones 06 de Abril de 2016

¿Es necesario que los menores vivan episodios con frustraciones?

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Foto: Shutterstock

La frustración es un entrenamiento para afrontar el día a día, afirman expertos consultados.

Grace Cardona M. @gracecardonam

Lindsay Lohan, Macaulay Culkin y Paris Hilton son tres nombres muy reconocidos en el mundo del espectáculo que desde muy pequeños lo tuvieron ‘todo’ económicamente, pero a medida que fueron avanzando los años, los inconvenientes con la sociedad se convirtieron en parte de su vida.

Estos referentes mediáticos no están muy alejados de la realidad de muchos jóvenes y le da paso al dilema que viven los padres de familia en búsqueda del bienestar de sus hijos, colocarlos en una ‘burbuja de cristal’ para que no vivan dificultades o enseñarles a que se ganen las cosas estando expuestos a diversos episodios de frustraciones.

Lo primero que hay que aclarar, según la psiquiatra de niños y adolescentes Sandra Piñeros es que “hay diferentes necesidades de acuerdo a la edad, pero para el desarrollo emocional y social de los niños, sí es importante que existan situaciones en donde se experimente frustración, porque eso va a contribuir al desarrollo de competencias, es decir, la sensación de ser capaz de dominar ciertas situaciones”.

De igual manera, la psicóloga de la Universidad del Valle, Gloria Hurtado, afirma que “la recomendación para los padres es permitir la dificultad como un ejercicio de madurez, puesto que el afecto que se les brinda semeja un colchón donde los niños pueden soportar las pequeñas frustraciones que necesitan vivir para poder crecer”.

No se trata de darles todo lo que piden ni que experimenten grados de dificultad todo el tiempo, puesto que la gratificación también es importante en las etapas del desarrollo, sobre todo en las tempranas. “Una cosa es el acompañamiento, la provisión de afecto y otra es invalidarlos, considerarlos incapaces. Si se le hace todo al niño está transmitiéndole que no puede, lo que ocasionará que no persevere, no se fije metas  o no tome la iniciativa”, recalcó la psiquiatra Piñeros.

Un menor puede evidenciar frustración a través del llanto en situaciones cotidianas como quitarle un celular, pero: ¿es un escenario normal para los padres? “Es indiscutible que los menores experimentan frustración pues la evolución del ser humano está conformada por experiencias positivas y negativas, la pregunta es: ¿estamos preparados para enseñarles la reacción correcta hacia la frustración?, se preguntó Carlos Ojeda, padre de familia.

Tips...

Cuando el niño quiere algo y hace una pataleta, explíquele que en ese momento no se pueden obtener las cosas ni es la forma de pedirlas. Ignore el comportamiento y préstele atención cuando lo solicite de otra manera.
¡Busque un equilibrio! Sea un punto de apoyo, pero al mismo tiempo permítale a su hijo resolver sus tareas o dificultades, pues de no ser así, ocasionará desconfianza, pesimismo y no valorará sus propios esfuerzos.

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