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Relaciones 23 de Septiembre de 2015

Cuando el sexo no distingue edad

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Foto: Shutterstock

El éxito de estas relaciones depende de una comunicación que permita establecer acuerdos.

Inguel De La Rosa Vence / @ingueljulieth

Estabilidad económica y madurez son el atractivo de una mujer mayor, según los intereses de Enrique*, un joven de 28 años que se aventuró a una relación —más sexual que amorosa— con una ingeniera de 40.

“La verdad es que las mujeres mayores, para mí, dan la talla en la cama, e inclusive, lo dejan a uno muy sorprendido”, dice Enrique, como preámbulo al breve relato de su historia con Martha*.

“Al principio nos veíamos solo los sábados y domingos, pero ella me reclamó y me exigió vernos entre semana. Ella solo podía salir después de las 10 de la noche, cuando su hija (de 14 años) estuviera dormida, así que dábamos una vuelta y después me metía al apartamento con cuidado. Teníamos relaciones en su cuarto, a veces con la puerta abierta o en la sala, para sentir más emoción”, relata.

Enrique confiesa que la intimidad “era tan exigente que a veces entraba a la casa a las 11 de la noche y salía de allí a las 5 de la madrugada”.

“Sí, descansábamos un rato y seguíamos. A veces ella se ponía un vestido y, aparentemente, estábamos normales en la sala, pero en realidad íbamos más allá”, comenta, sin obviar que el único espacio que les faltó por explorar fue el carro, y eso, “porque era pequeño”.

Otro de los grandes atractivos que Enrique hallaba en Martha era las garantía de no enfrentar un embarazo.

“Yo podía estar con ella las veces que quisiera y no había riesgo de embarazo.  Tenía un dispositivo y eso me daba mucha confianza en el momento de los encuentros íntimos. Eso era un gran atractivo, porque eso es lo que buscamos muchos hombres, nada es más placentero que eso”, cuenta.

En este punto, el sexólogo Ezequiel López interviene para decir que, en estos casos, “a un muchacho lo que más le puede llamar la atención es la experiencia de una mujer mayor y toda la libertad que ella tiene en el manejo de su cuerpo, sin tabúes”.

“Yo terminaba con dolor en el cuerpo, pero así era ella, le gustaba que en la cama sacara a relucir toda mi virilidad”, recuerda Enrique.

La clave está en la sintonía. Desde el principio, Enrique le advirtió a Martha que “no quería nada en serio”, él acababa de salir de una relación “durísima” y tampoco estaba dispuesto a presentarles a sus padres a una mujer recién separada. “Ella también me decía: usted no es el hombre de mi vida, porque no ha tenido hijos y los va a querer en algún momento, yo ya tuve y no quiero tener más”, comenta Enrique.

Así las cosas, Enrique estuvo satisfecho porque Martha no lo celaba, él figuraba como soltero y, “lo mejor de una mujer mayor, aportaba económicamente en las salidas y se ahorraban los gastos en motel por tener casa propia”.

Pero después de siete meses, Martha “le empezó a meter corazón a esta relación y todo acabó”.

Como diría, el sexólogo Ezequiel, “los gustos, las necesidades y los proyectos a veces coinciden, pero es mucho menos probable que eso ocurra cuando hay diferencia de edad”.

“El éxito de estas relaciones depende de una comunicación que permita establecer acuerdos y coordinar las expectativas”, concluye el experto.

*Nombres cambiados por protección.

Habla el experto

El sexólogo Ezequiel López, autor del libro ‘El erotismo infinito’, afirma que las mujeres mayores, “a veces con complejos físicos producto de sus cambios biológicos, suelen sentirse atractivas y seductoras nuevamente” al involucrarse con alguien menor. “De alguna manera esa relación las rejuvenece y, de hecho, se les nota en su cuerpo y su actitud, como si este hombre representara una inyección de colágeno en altas dosis”, dice.

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