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Relaciones 11 de Octubre de 2017

Constelaciones familiares, una terapia que genera armonía en las relaciones

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Foto: Shutterstock

El filósofo alemán Bert Hellinger fue el primero en hablar de las constelaciones familiares.

Alejandro Rosales Mantilla

Las constelaciones familiares o sistémicas de las que tanto se habla por estos días no tienen nada que ver con temas esotéricos, astrológicos, mucho menos con magia, como algunos especulan. 
 
Para la psicóloga Teresa Rosales Serje, graduada en la Universidad Javeriana, formada en Psicoanálisis Vincular, master en Psicología Sistémica, especializada en Pedagogía Sistémica de la Universidad  Emilio Cárdenas (Udec) y formada en constelaciones organizacionales, “son una herramienta terapéutica para ordenar el sistema (familiar, organizacional, social) y así lograr que fluyan las relaciones en armonía en todas las áreas de nuestra vida”.
 
El primero en emplear el término y la persona que más lo ha desarrollado es Bert Hellinger, un filósofo y teólogo alemán que logró integrar una serie de disciplinas como la dinámica de grupos, psicoanálisis, terapia primal, psicodrama, terapia gestalt, programación neurolingüística (PNL) y terapia familiar sistémica, entre otras, para llegar finalmente a las constelaciones familiares.
 
“Lo que busca la constelación, como ciencia, es generar un orden relacional para que haya una convivenciaarmónica en los sistemas familiares, inicialmente (padres a hijos; parejas entre sí, sistema de la familia de origen con la familia nueva). Estos órdenes se requieren para que fluyan las relaciones de buena manera, principios rectores que llevan a un buen vivir. Luego a los sistemas pedagógicos, organizacionales, finalmente a los pueblos a los sistemas sociales”.
 
 
Agrega Rosales que el término científico de  “configurar” se refiere “a poner en orden lo que es, dar el lugar que es”; es decir; aunque suene elemental, “que los abuelos ocupen su lugar y así sucesivamente. Que el hijo sea eso y no el papá de los papás, que no manden más que ellos. Que la pareja sea primero que los hijos”. 
 
La tarea del constelador —señala la psicóloga barranquillera— es llegar al origen del problema, localizar el error “en el sistema”, a través de una serie de movimientos y dinámicas con sustento científico, para llevar el orden al presente. Esta persona, por un hecho de pertenencia a una red, pasa a todos los campos de ese sistema de información los nuevos datos que se activan en los sistemas familiares y que se reordenan. “Una vez tú la reordenas pasas a tener una vivencia totalmente distinta frente a ese evento, obviamente, esto no es magia, tampoco porque te hayas dado cuenta del problema  ya está resuelto y te duermes. Se debe seguir trabajando en esa línea de orden. La constelación, en palabras sencillas, amplía la mirada, la conciencia”.
 
‘Ataques desde la academia’.
Para algunos profesionales, como el psicólogo clínico Sergio García, el modelo teórico de las constelaciones familiares, “se basa en ideas extraídas de otras pseudoterapias, pseudociencias e incluso magia (…) su evidencia científica es cero y no se encontrará un solo estudio que coloque” este método por encima de otras formas de terapias tradicionales y mucho más reconocidas.
 
Las declaraciones del especialista español, entregadas hace un tiempo a W Radio Colombia van más allá. García les pidió a las autoridades médicas de los diferentes países, que ejerzan controles sobre la forma cómo se están practicando ese tipo de métodos terapéuticos, ya que estos —según sus palabras— hacen daño, no son inocuos y evitan que la persona reciba un tratamiento adecuado. Sin embargo, recalca que en el caso de la “terapia sistémica, al menos esta tiene un cuerpo teórico detrás, que el resto de la comunidad no considera pseudocientífico, las técnicas concretas que emplea son más o menos admitidas”.
 
Para la doctora Rosales no es verdad que el trabajo con las constelaciones no tengan sustento científico. De hecho —aclara— hay universidades como la Emilio Cárdenas, grupo Cudec de México, donde hay una carrera de Psicología Sistémica basada en la mirada de Hellinger. 
También  tiene especialización, maestría, doctorado y está avalada por el gobierno. “Las personas desde un doctorado están generando investigaciones”. 
 
Añade que Marco Iacoboni, autor del libro Las neuronas espejo, las valida desde sus estudios de neurociencia. “La ciencia aporta, desde constelaciones familiares, que podamos mirar las relaciones sociales de otra manera”. 
  

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