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Relaciones 30 de Noviembre de 2016

Cómo sobrellevar la crisis de los 25

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Foto: Shutterstock

Sara Hernández C.- @Sara_hernandezC

Los 25 años son el punto de partida de la vida adulta. Por esto, psicológicamente es normal que la persona empiece a confrontar su realidad, las cosas que ha hecho y cómo planea organizar su vida de ahí en adelante. Es normal que existan dudas, lo clave es no dejarse llevar por ellas y resolverlas en el camino.
 
Para la psicóloga Claret Jiménez Gil  lo que ocurre es que muchas personas a esta edad se encuentran en un “naufragio de inseguridades” por no tener claro hacia dónde se dirigen. “En este momento surgen dudas, por ejemplo, sobre lo que están haciendo y saber si lo que hacen es lo que de verdad les llena y satisface. En muchos casos inician la vida laboral y juega mucho el experimento del qué hacer, de si les gusta y en qué quiero especializarme”, sostiene la especialista en familia.
 
Es un tema ligado a las teorías del ciclo vital familiar en dónde, además, hay expectativas sociales por la obtención de logros o la madurez de la persona. “Esta es la etapa en la que el ahora adulto debe haber iniciado su proyecto de vida individual, tener uno para independizarse y generar su vida de manera autónoma, de otra manera es desprenderse de su familia”, aclara el también psicólogo Ernesto Martín Padilla, director de la maestría en psicología de la Salud y la Discapacidad de la Universidad de la Sabana.
 
Los padres. Pero no siempre es así, una cosa es el deber ser y otra muy distinta la realidad. Por esto Martín    recomienda ayudar a la persona afectada a encontrar qué talentos y que recursos personales y familiares tiene para encontrar el camino. La idea es que la persona a futuro logre su realización”, añade el profesor. De allí que sea “muy importante” que la familia sea un apoyo y que a la vez se convierta en “una plataforma de despegue y no en un nicho de comodidad”. 
 
“Hay que impulsar y dar apoyo a la persona sin que se acomode a unas condiciones que después va a lamentar”. Esta podrá no sentirse mal a corto plazo pero, a mediano y largo plazo posiblemente se va a sentir “muy frustrada porque no salió adelante y de seguro hasta recriminará a su familia por no haberla empujado”, aclara Martín.
 
Es pues un momento en dónde la comunicación sincera y empática juega un papel clave entre ambas partes. Allí otro tema sale a relucir, no solo se trata de que la persona se ubique en dónde realmente se sienta cómoda sino que también la familia pueda ser una mano de vital importancia. “La persona debe convertirse en alguien productivo y mostrar que no se va a quedar como alguien frustrado que desperdicia sus capacidades”, anota.
 
el ahora adulto. Ojo, es una etapa en la que “quieres estar al día de todo lo que está inn, y en la que los componentes emocionales se mueven muchísimo, es decir, están muy susceptibles a caer en crisis económica por adquirir cosas que no están en la capacidad de pagar”, explica Claret Jiménez. 
 
En ese punto aclara la especialista que es cuestión de revisar bien en qué gasto dinero y la forma en que lo hago. Además la persona tiene que hacer pequeños cambios iniciales. “Revisar los que podrían tener lugar en su vida, indagar en sus auténticos intereses, tomarse el tiempo, meditar por sí mismo y, lo más importante, elaborar metas y fechas precisas para cada proyecto”, explica la psicoterapeuta.
 
De allí que este problema aún exista en personas mayores que no saben qué hacer y que no revisan en su interior las falencias que presentan. “Recuerda que hay que tener cuidado pues el ser humano tiende a navegar en el cómo me siento, pero le cuesta salir de ahí y esa no es la idea”, sostiene la mujer. 
 
En conclusión, según los especialistas consultados, hay que invitar a los jóvenes a hacer un esfuerzo por analizar más su realidad, confiar en sus capacidades, identificar sus intereses y empezar a ser autosuficientes en el plano económico.
 
“El hecho de pertenecer a una familia donde uno es protegido, cuidado y no tiene obligaciones cambia al momento de afrontar la vida; ahí entra la labor de los padres, mostrando y transmitiendo seguridad en los jóvenes de que son capaces de afrontar estos retos y a la vez demostrar que la comodidad familiar tiene un final”, concluye Martín.
 
 
 
SUS HISTORIAS A LOS 25
 
    Luisa Pinto* (Diseñadora de modas)
Vive en Barranquilla y estudió Diseño de Modas pero duró un tiempo sin empleo. En ese momento no fue una “preocupación” porque estaba viviendo con sus padres. Luego se casó y pasó 4 meses sin trabajo en los que atravesó una “crisis”. Su humor cambiaba constantemente. Al final consiguió empleo pero en el área de bisutería y accesorios. Ella quisiera vivir “otras cosas” y ubicarse en lo que se formó.

Recomendación de Claret Jiménez. Ella debe revisar si tiene una hoja de vida bien hecha y si la está presentando adecuadamente. ¿Dónde está tocando las puertas?. Hay que apelar a la técnica de autopresentación y a trabajar como independiente. Debe revisar sus competencias.“¿En qué parte del diseño quiero incursionar?, ¿qué rol quiero tener? y, lo mejor, es que puede hacerlo mientras trabaja”. ¿Se siente bien vendiendo artículos? pero, ¿por qué no mercadear su propia marca?.

 

     Camila Suárez* (estudiante universitaria)

Inició el estudio de su carrera en 2008 y aún no la termina. Ha pasado por tres entes educativos, en distintas ciudades, probando mejores condiciones. No está cómoda con la carrera que estudia, se lo dijo a sus padres pero no le fue bien. La indicación que recibió fue una terminar sus estudios. Ella se siente como una “carga” para ellos. Además no ha conseguido trabajo en Cartagena, donde reside.
 
Recomendación.  Está desmotivada por la carrera que estudió, esto no le permite ver las oportunidades laborales como ganancia profesional y ser independiente económicamente de sus padres. Debe enfocarse en sus logros y empoderarse para tener éxitos. Recomiendo hacer un último esfuerzo por terminar su carrera que está a un año de culminar.
 
 
     Katty Li*(modelo)
Inició con preguntas sobre madurez. Está en “una etapa” en la que es “joven” y a la vez tiene “responsabilidades”. “Ya no eres la niña y empiezas a cuestionarte sobre las cosas que has vivido (...)He tenido un solo novio en mi vida”, anota. Estuvo un tiempo sin trabajo y tuvo planes de irse al exterior a estudiar pero al final consiguió empleo y lo pospuso. Varias personas la presionan para que se case y viaje.
 
Recomendación.  Es importante tener un punto de partida, ¿yo quiero tener un noviazgo de esa duración sin tener nada definido?, ¿qué hemos construido cómo pareja?. Luego debe revisar lo que ella tiene y si vale la pena aplazar la idea de viajar en este momento. Hay que clasificar las cosas, ¿qué quiero?, ¿cómo lo quiero?. Ella debe llegar a un acuerdo con su pareja, si se va con ella o si él prefiere quedarse. La persona a esta edad se confronta mucho con el fondo de su vida y eso pasa a ser una frustración, hay que salir y explorar sus competencias primarias en lo que realmente le hace feliz a cada uno.
 
* Los nombres fueron cambiados a petición de las entrevistadas.
 
 
¿Qué hacer si usted atraviesa esta crisis?
 
Claret Jiménez sugiere que las personas tienen que replantear una serie de preguntas. ¿Desde cuándo me siento insatisfecho?, de hecho este es uno de los puntos más álgidos que lleva a esta crisis. A su vez revisarse cuál es la causa de esa insatisfacción, y replantear lo que se está haciendo en esta etapa de la vida en la que el ahora ‘joven’ inicia la fase de la adultez, que empieza a los 25 y culmina a los 59 años.
 

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