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Mi Terapia de Pareja 27 de Mayo de 2017

Mamá solo hay una

El usuario es:
Sandra Leventhal

¿Recuerdan el chiste de los niños de colegio a quienes una profesora les solicita una tarea donde construyan oraciones con “mamá solo hay una”?

Los niños, muy obedientes, construyen frases como, “mi mamá es mi compañera”, “mamá solo hay una”. O, “mi mamá me cura las heridas, mamá solo hay una”. Ante el reconocimiento de la madre es verdad, mamá solo hay una.

Esta es, quizás, la relación más importante en la vida de un ser humano, la madre es el primer vínculo con aquello  que significa la cercanía con otro ser humano. Durante meses dependemos para sobrevivir de la salud de esta madre que nos lleva en el vientre, de ella nos alimentamos, ella nos cobija y nos protege.

Una vez nacemos esta es la fuente principal de amor, abrigo y confianza, es reconocido por la ciencia que la cercanía con la madre fomenta lazos de amor, de seguridad y confianza,  prepara el cerebro para la creación de redes neuronales óptimas para la vida. Esto está relacionado con la producción de oxitocina, la hormona del amor.

Se ha comprobado que la oxitocina es un potencializador para el crecimiento de neuronas. También se ha comprobado que bajo efectos del estrés se aumenta la producción de cortisol, hormona relacionada con la inflamación crónica celular y por ende con el deterioro de la vida.

La madre es ese ser que puede proteger la absoluta fragilidad de los humanos cuando llegamos al mundo, es el contacto con el ser más especial en la vida de cada uno de nosotros. De ese vínculo dependerán muchas de las relaciones que logremos crear con otros y con nosotros mismos.

Esta relación es quizás la más importante de todas las relaciones, por cuanto está íntimamente relacionada con la manera como comenzamos a construir el paradigma de relación que sostendremos durante nuestra existencia,  llegara a marcar la calidad de las relaciones que busquemos, la relación con nuestros deseos y anhelos e incluso, nuestra capacidad para ser exitosos.

Para que esta relación progrese es muy importante construir lazos de comunicación sanos y perdurables, basados en el respeto, en la aceptación y la tolerancia. Recordando que nuestra madre merece consideración y reconocimiento, pero también, ojo mamas, los hijos también merecen ser autónomos y tienen el derecho a ser ellos mismos, merecen el mismo respeto y reconocimiento.

Construir dinámicas de comunicación activas donde las dos partes traten de conocerse y reconocerse, así como respetar sus diferentes puntos de vista y actitudes frente a la vida,  hacen que estos lazos se estrechen y se conviertan en puentes de cercanía que se construyen para que perduren toda la vida.

La relación entre madre e hijo requiere de una construcción permanente, de trabajo, entrega y comprensión en el amor. 

sandraleventhal@gmail.com

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