EL HERALDO
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Mi Terapia de Pareja 10 de Mayo de 2017

El sentimiento oculto de las madres

El usuario es:
Frauky Jiménez Mazo

Isabel  es la típica mujer moderna, profesional, trabajadora y madre de dos hermosos hijos: Nicolás, de 5 años, y Andrea de 4 meses. 

Una noche  muy pesada  para  Isabel  fue ayer.  Ella  al otro día quería relajarse en casa después de mucho trabajar en su oficina, pensaba descansar con la familia, pero esa noche Andrea, su bebé,  se despertó  varias veces llorando y nada la calmaba, cuando por fin la nena dejó de llorar  Isabel ya trasnochada y cansada intentó nuevamente dormir, pero ya eran las tres de la mañana.

Entonces se despertó Nicolás por el llanto de su hermanita,  corrió con mamá para que lo llevara al baño.  Además el niño quiere dormir con sus padres así que se acuesta con ellos,  Isabel  vuelve a dormir, ya casi eran las cuatro de la mañana, y nuevamente se despertó la bebé, esta vez pidiendo tetero.

Por supuesto más tarde Isabel estaba agotada y enojadísima con sus hijos por no dejarla dormir  en toda la noche.

El esposo de Isabel, no  sintió  todas las veces que despertaron su esposa y sus hijos,  pues tiene un sueño muy pesado,  Isabel en reiteradas ocasiones le ha insistido que le ayude en las noches y nada; no lo hace.

En el desayuno  ella explota y le dice al esposo: “¡Ayúdame con los niños!”, y enseguida le echa en cara  que le toca hacer todo sola en la noche y él, como siempre, durmiendo como un tronco,  al verla así de enojada,  rapidito él viste  al más grandecito, le lava los dientes, alista el coche de la bebé y sale con ellos a pasearlos.

Isabel vuelve a la cama, duerme un poco más, luego de dormir sale al balcón, mira el mar,  y se relaja. Mientras tanto su esposo regresa a la casa con los niños, a pesar que el paseo lo ha relajado, llega un poco estresado, sin saber Isabel como lo va a recibir. Que sorpresa, Isabel es de nuevo la mamá amorosa,  había dejado de odiar a su marido y su forma de dormir toda la noche y ya otra vez relajada, recibe a su familia.

Con esto vemos la radiografía de una mamá que está cansada, que requiere de vez en cuando ayuda, algunas veces las madres podrían  perder el control o sienten  rabia  cuando sus niños  hacen pataletas, o tristeza cuando su niño contesta mal, o también sentirán aburrimiento  con los juegos y  desearán hacer otras cosas, así sea por momentos de solo adultos, pero la labor de madres es de 24 horas.

Sin embargo, a pesar de quebrarnos seguiremos amando, de decepcionarnos seguiremos amando, de las trasnochadas y el cansancio seguiremos amando.

Y por eso inspiramos canciones que nos cantan en las serenatas ofrecidas por quienes nos quieren, como por ejemplo: “Mi madre es un poema de blanca cabellera…”

Pues cómo no va a quedar blanca esa cabellera después de todo ese ajetreo de ser mamá, esposa y proveedora, así que mamás es normal  que a veces se sientan cansadas y con emociones encontradas, pero lo importante es nivelarnos, buscando como relajarnos, respirar profundo y  volver a la tarea.

¡Feliz Día de las Madres! 

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