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José Manuel González 14 de Junio de 2017

¿Somos buenos padres?

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Jose Manuel Gonzalez

La reproductividad, la capacidad de tener y educar a los hijos, es uno de los componentes más importantes de la sexualidad humana. La sexualidad es la integración de nuestra forma de amar, la capacidad de sentir orgasmos, la forma como vivimos la masculinidad o la feminidad y la reproductividad.

El ser buen padre o buena madre también es uno de los elementos claves para la armonía y felicidad matrimonial. De hecho, esta área es una de las principales fuentes de conflicto en las parejas estables.

Los buenos padres miran más allá de que los hijos obedezcan y se preocupan por aspectos que los niños nunca olvidan y que dejan profundas heridas emocionales, como:

Atención. Los hijos asocian amor con la atención que reciben de sus padres. El no compartir con ellos tiempo genera heridas emocionales difíciles de cicatrizar. Los hijos no entienden que los padres trabajen mucho para darles una buena educación universitaria, solo se sienten abandonados y eso no lo olvidan fácilmente. Sentirse abandonado genera muchos trastornos emocionales y enfermedades mentales. El dedicarle tiempo dándole atención a lo que los hijos están haciendo es una gran inversión en la salud mental de la familia y cuando grandes, los hijos lo agradecen.

Maltrato. Siempre existen conflictos entre padres e hijos, pero lo importante es la forma como se manejan esas dificultades. Muchos padres creen que el maltrato (ya se trate de gritos, insultos, humillaciones, golpes, etc.) es una herramienta adecuada para educar. Uno puede castigar sin levantar la voz, diciendo simplemente algo así: “por pegarle a tu hermanita perderás la posibilidad de ver televisión y de salir de tu cuarto todo este fin de semana, para que aprendas a respetar a las niñas”.

Sin gritar, sin insultar, sin golpear uno puede corregir a los hijos.

Puede ser que el maltrato intimide al hijo, pero esto tampoco el niño lo olvidará y no dudes que te lo cobrará cuando seas un viejo, además que le generará al hijo una baja autoestima.

Relación padre-madre. Este es el patrón básico del que parte el niño para construir sus actitudes en sus futuras relaciones de pareja. Consciente o inconscientemente, el hijo repetirá con su pareja lo que vio en casa, entre sus padres.

Las hijas buscarán novios o maridos que las traten como su padre se relacionaba con su madre y los hijos varones tratarán a sus novias o esposas como vieron que su padre trataba a su madre.

Me gustaría invitarte a conversar con tu pareja sobre estas ideas. Si quieres leer más al respecto, te invito a explorar en las redes sociales con el hashtag o la etiqueta #metodogonzalez.
 

Por José Manuel González
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

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