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José Manuel González 15 de Noviembre de 2017

A propósito de la infidelidad

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Jose Manuel Gonzalez

Hoy les escribo desde el Perú, ¡un país con una comida deliciosa!

Linda, Viry y yo hemos venido a participar en el V Congreso Internacional de Terapia Sexual y de Pareja, organizado por la Universidad Ricardo Palma y la Asociación Latinoamericana de Terapia Sexual y de Pareja – ALATSEXPA.

Estos tres días de congreso, en tres diferentes salones al mismo tiempo, están permitiendo que unos 30 expertos presenten sus últimas investigaciones.

Uno de los temas relevantes ha sido la infidelidad, tanto como factor de malestar y deterioro de la armonía conyugal, como de factor causal del bajo deseo sexual en la persona engañada con frecuencia.

Un primer elemento en común es la visión casi general de los expertos en mirar la infidelidad como un síntoma que muestra algunos problemas, más que verla como “el problema”. Podríamos decir, que la infidelidad es como la fiebre, que muestra la posibilidad de tener el paciente una infección. Pero la fiebre no es la enfermedad, sino el síntoma que nos señala que hay una infección. Generalmente la infidelidad nos muestra que algo está fallando en la relación de pareja y en cada uno de los cónyuges. Cuando surge la infidelidad, generalmente las costumbres en la relación de pareja y los comportamientos de los cónyuges (“por acción u omisión”) deben ser revisados y modificados.

En otras palabras, generalmente ambos miembros de la pareja ayudan a su manera (haciendo o dejando de hacer) para que surja el espacio donde se introduce una tercera persona.

Otro elemento importante tenido en cuenta se refiere al fenómeno de la adicción sexual, cada vez más común en nuestra cultura con fácil acceso a la pornografía. Hoy es muy fácil contactar desde un celular a trabajadoras sexuales o sitios de pornografía. Esto también se relaciona muchas veces con la infidelidad recurrente.

Con respecto a las soluciones, hoy hay claridad en varios puntos:

Ambos miembros tienen parte de culpa, por acción u omisión. Ambos miembros de la pareja necesitan cambiar para que la infidelidad no se vuelva a presentar.

Lo importante no es la tercera persona sino las falencias matrimoniales y personales en cada conyugue que facilitan, estimulan o producen la posibilidad de que una tercera persona se introduzca en medio de la pareja.

Es clave estudiar y buscar mecanismos que permitan mejorar aspectos como: la recreación y diversión de la pareja (sin otras personas), la comunicación de sentimientos y emociones, el respeto hacia la otra persona, las relaciones con los familiares de cada cónyuge, el manejo del dinero, el disfrute sexual y la claridad de un proyecto de vida conjunto. Así la pareja puede llegar a ser feliz.

Quisiera terminar compartiendo contigo el placer que me produjo la gran aceptación de mi biografía, que fue presentada ante mis colegas en este congreso
 

Por José Manuel González
Dir: Cra. 51B No. 
94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

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A propósito de la infidelidad

Miércoles, Noviembre 15, 2017 - 00:00
Jose Manuel Gonzalez

Hoy les escribo desde el Perú, ¡un país con una comida deliciosa!

Linda, Viry y yo hemos venido a participar en el V Congreso Internacional de Terapia Sexual y de Pareja, organizado por la Universidad Ricardo Palma y la Asociación Latinoamericana de Terapia Sexual y de Pareja – ALATSEXPA.

Estos tres días de congreso, en tres diferentes salones al mismo tiempo, están permitiendo que unos 30 expertos presenten sus últimas investigaciones.

Uno de los temas relevantes ha sido la infidelidad, tanto como factor de malestar y deterioro de la armonía conyugal, como de factor causal del bajo deseo sexual en la persona engañada con frecuencia.

Un primer elemento en común es la visión casi general de los expertos en mirar la infidelidad como un síntoma que muestra algunos problemas, más que verla como “el problema”. Podríamos decir, que la infidelidad es como la fiebre, que muestra la posibilidad de tener el paciente una infección. Pero la fiebre no es la enfermedad, sino el síntoma que nos señala que hay una infección. Generalmente la infidelidad nos muestra que algo está fallando en la relación de pareja y en cada uno de los cónyuges. Cuando surge la infidelidad, generalmente las costumbres en la relación de pareja y los comportamientos de los cónyuges (“por acción u omisión”) deben ser revisados y modificados.

En otras palabras, generalmente ambos miembros de la pareja ayudan a su manera (haciendo o dejando de hacer) para que surja el espacio donde se introduce una tercera persona.

Otro elemento importante tenido en cuenta se refiere al fenómeno de la adicción sexual, cada vez más común en nuestra cultura con fácil acceso a la pornografía. Hoy es muy fácil contactar desde un celular a trabajadoras sexuales o sitios de pornografía. Esto también se relaciona muchas veces con la infidelidad recurrente.

Con respecto a las soluciones, hoy hay claridad en varios puntos:

Ambos miembros tienen parte de culpa, por acción u omisión. Ambos miembros de la pareja necesitan cambiar para que la infidelidad no se vuelva a presentar.

Lo importante no es la tercera persona sino las falencias matrimoniales y personales en cada conyugue que facilitan, estimulan o producen la posibilidad de que una tercera persona se introduzca en medio de la pareja.

Es clave estudiar y buscar mecanismos que permitan mejorar aspectos como: la recreación y diversión de la pareja (sin otras personas), la comunicación de sentimientos y emociones, el respeto hacia la otra persona, las relaciones con los familiares de cada cónyuge, el manejo del dinero, el disfrute sexual y la claridad de un proyecto de vida conjunto. Así la pareja puede llegar a ser feliz.

Quisiera terminar compartiendo contigo el placer que me produjo la gran aceptación de mi biografía, que fue presentada ante mis colegas en este congreso
 

Por José Manuel González
Dir: Cra. 51B No. 
94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
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