EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/148268
José Manuel González 04 de Abril de 2018

El trago o mi familia

El usuario es:
Jose Manuel Gonzalez

En nuestra cultura se estimula frecuentemente el consumo de licor con la idea errónea de que solo podemos divertirnos consumiendo alcohol. Esto facilita que muchas personas se alcoholicen, sufriendo así las negativas consecuencias del frecuente consumo de licores.

La violencia intrafamiliar (insultos, humillaciones, golpes, etc.) se da, según las investigaciones, con más frecuencia en los ambientes donde hay consumo de alcohol. Generalmente el consumo también está acompañado de situaciones que facilitan la infidelidad y los problemas que este trae al vínculo conyugal.

Por eso no es raro que las personas casadas con hombres o mujeres que abusan del alcohol comiencen a pensar en eliminar ese elemento. Poco a poco la experiencia les va mostrando que el licor le trae muchos problemas a la vida conyugal. Llegan a plantear el dilema: el trago o la familia.

Lo que yo veo, en Bogotá y Barranquilla, es que cuando hay problemas, la persona afectada por el alcoholismo de su esposo o esposa, es la que generalmente sugiere primero la necesidad de una ayuda profesional.

Quisiera resaltar que, en cualquier tipo de problema de pareja, la persona que primero sugiere la búsqueda de ayuda profesional es la persona que primero visualiza la posibilidad de un divorcio en el horizonte. Cuando una persona le sugiere a su cónyuge la posibilidad de terapia de pareja es porque ya perdió las esperanzas de que la solución a los problemas se dé solo entre ellos dos, y, además, ya se dio cuenta que ese problema está a punto de destruir el matrimonio.

Generalmente el otro cónyuge no lo ve así. Puede que esté de acuerdo en que tienen un problema serio para resolver, pero no ve el peligro del divorcio cercano. Terrible error.  Por eso trata de evitar la ayuda profesional, por considerarla innecesaria. Por eso, simplemente, promete cambiar lo que les afecta.

Esto generalmente no funciona. Prometer no volver a tomar (o ser una persona fiel) no tiene en cuenta las causas de la infidelidad o del alcoholismo. Es como atacar la fiebre, pero no hacer nada para eliminar la infección que produce la fiebre. Como es natural, al pasar el efecto de la pastillita para la fiebre, la infección volverá a producir fiebre. Por eso es importante un tratamiento de pareja para corregir las causas.  

En esta etapa es común que alguno de los dos pida ayuda profesional y, aunque la otra persona no desee la ayuda, se puede salvar el matrimonio con el trabajo serio y persistente de la persona que desea fortalecer el matrimonio. Eso se llama terapia indirecta, solo con un cónyuge.

Algunas veces no ocurre ningún cambio, los problemas continúan, y entonces a la persona que sugirió buscar ayuda profesional se “le llena la copa” y manda todo a la basura. En este punto solo se salvan tres de cada 10 parejas…

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

Etiquetas

Más de revistas

El trago o mi familia

Miércoles, Abril 4, 2018 - 00:00
Jose Manuel Gonzalez

En nuestra cultura se estimula frecuentemente el consumo de licor con la idea errónea de que solo podemos divertirnos consumiendo alcohol. Esto facilita que muchas personas se alcoholicen, sufriendo así las negativas consecuencias del frecuente consumo de licores.

La violencia intrafamiliar (insultos, humillaciones, golpes, etc.) se da, según las investigaciones, con más frecuencia en los ambientes donde hay consumo de alcohol. Generalmente el consumo también está acompañado de situaciones que facilitan la infidelidad y los problemas que este trae al vínculo conyugal.

Por eso no es raro que las personas casadas con hombres o mujeres que abusan del alcohol comiencen a pensar en eliminar ese elemento. Poco a poco la experiencia les va mostrando que el licor le trae muchos problemas a la vida conyugal. Llegan a plantear el dilema: el trago o la familia.

Lo que yo veo, en Bogotá y Barranquilla, es que cuando hay problemas, la persona afectada por el alcoholismo de su esposo o esposa, es la que generalmente sugiere primero la necesidad de una ayuda profesional.

Quisiera resaltar que, en cualquier tipo de problema de pareja, la persona que primero sugiere la búsqueda de ayuda profesional es la persona que primero visualiza la posibilidad de un divorcio en el horizonte. Cuando una persona le sugiere a su cónyuge la posibilidad de terapia de pareja es porque ya perdió las esperanzas de que la solución a los problemas se dé solo entre ellos dos, y, además, ya se dio cuenta que ese problema está a punto de destruir el matrimonio.

Generalmente el otro cónyuge no lo ve así. Puede que esté de acuerdo en que tienen un problema serio para resolver, pero no ve el peligro del divorcio cercano. Terrible error.  Por eso trata de evitar la ayuda profesional, por considerarla innecesaria. Por eso, simplemente, promete cambiar lo que les afecta.

Esto generalmente no funciona. Prometer no volver a tomar (o ser una persona fiel) no tiene en cuenta las causas de la infidelidad o del alcoholismo. Es como atacar la fiebre, pero no hacer nada para eliminar la infección que produce la fiebre. Como es natural, al pasar el efecto de la pastillita para la fiebre, la infección volverá a producir fiebre. Por eso es importante un tratamiento de pareja para corregir las causas.  

En esta etapa es común que alguno de los dos pida ayuda profesional y, aunque la otra persona no desee la ayuda, se puede salvar el matrimonio con el trabajo serio y persistente de la persona que desea fortalecer el matrimonio. Eso se llama terapia indirecta, solo con un cónyuge.

Algunas veces no ocurre ningún cambio, los problemas continúan, y entonces a la persona que sugirió buscar ayuda profesional se “le llena la copa” y manda todo a la basura. En este punto solo se salvan tres de cada 10 parejas…

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
@drjosegonzalez
Imagen: