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José Manuel González 20 de Septiembre de 2017

El falso mito de la virilidad cautiva

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Jose Manuel Gonzalez

Esta semana estuvimos haciendo un taller para parejas en el Hotel Barranquilla Plaza y al final se me acercó un caballero preguntándome sobre la posibilidad de que durante una relación sexual el hombre pudiera ser atrapado por la vagina de su compañera. Con bastante ansiedad, temor y aprehensión me preguntaba sobre este peligro y la forma como evitar quedarse “pegado” a su compañera en un caso de estos.

Yo inicié mi respuesta diciéndole que existen muchos mitos y falsas creencias sobre la sexualidad y las relaciones sexuales. Por ejemplo, las investigaciones científicas muestran que no hay ninguna relación entre el tamaño del pene y las dimensiones de las manos, los pies o la altura de un hombre. Es un mito pensar que los hombres altos poseen un órgano sexual grande o que los hombres bajitos lo tienen pequeño.

Uno de los mitos frecuentes es el del llamado síndrome del pene cautivo. No existe ninguna base científica para pensar que existe. Con excepción de las publicaciones amarillistas, que buscan llamar la atención con noticias extrañas, que siempre hablan de un caso ocurrido en un país lejano, sin dar nombres de los médicos que intervinieron en la situación, ni las fuentes de donde se tomó la información, no existen reportes profesionales sobre estos hechos.

Es importante resaltar, no existe ningún reporte en una revista científica indexada en los bancos de datos de investigación, sobre un caso de hombres cuyo pene se quedó atrapado en la vagina de su compañera durante una relación sexual. Ningún grupo de investigación particular, de un centro médico o de una universidad ha reportado un hecho así. Simplemente eso no ocurre.

Este fenómeno se presenta en los perros, pero hay que tener claro que la conformación genital de los caninos es completamente diferente a la anatomía humana. Los perros poseen un bulbo copulador encargado de aumentar el tiempo de la cópula, es decir, funciona como mecanismo de perpetuación de la especie. Eso no existe en los humanos.

El problema de los mitos y las ideas falsas sobre la sexualidad, como este, es que afectan seriamente la respuesta sexual humana porque generan estrés y mucho temor. Las emociones negativas son un gran enemigo del placer sexual. Cuando una persona se siente en peligro (por ejemplo, porque cree que puede quedarse pegado a su pareja durante la relación sexual) su organismo se inunda de sustancias especiales, como el cortisol y la adrenalina, que le preparan para luchar o huir. En ese momento la sangre es enviada preferencialmente a los músculos de brazos y piernas para que podamos usarlos para defendernos, luchando o huyendo. Como es natural, el pene o el clítoris no tienen en ese momento la suficiente sangre para tener una buena erección o una buena lubricación vaginal. Es decir, el estrés y los temores deterioran la actividad sexual.

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

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El falso mito de la virilidad cautiva

Miércoles, Septiembre 20, 2017 - 00:00
Jose Manuel Gonzalez

Esta semana estuvimos haciendo un taller para parejas en el Hotel Barranquilla Plaza y al final se me acercó un caballero preguntándome sobre la posibilidad de que durante una relación sexual el hombre pudiera ser atrapado por la vagina de su compañera. Con bastante ansiedad, temor y aprehensión me preguntaba sobre este peligro y la forma como evitar quedarse “pegado” a su compañera en un caso de estos.

Yo inicié mi respuesta diciéndole que existen muchos mitos y falsas creencias sobre la sexualidad y las relaciones sexuales. Por ejemplo, las investigaciones científicas muestran que no hay ninguna relación entre el tamaño del pene y las dimensiones de las manos, los pies o la altura de un hombre. Es un mito pensar que los hombres altos poseen un órgano sexual grande o que los hombres bajitos lo tienen pequeño.

Uno de los mitos frecuentes es el del llamado síndrome del pene cautivo. No existe ninguna base científica para pensar que existe. Con excepción de las publicaciones amarillistas, que buscan llamar la atención con noticias extrañas, que siempre hablan de un caso ocurrido en un país lejano, sin dar nombres de los médicos que intervinieron en la situación, ni las fuentes de donde se tomó la información, no existen reportes profesionales sobre estos hechos.

Es importante resaltar, no existe ningún reporte en una revista científica indexada en los bancos de datos de investigación, sobre un caso de hombres cuyo pene se quedó atrapado en la vagina de su compañera durante una relación sexual. Ningún grupo de investigación particular, de un centro médico o de una universidad ha reportado un hecho así. Simplemente eso no ocurre.

Este fenómeno se presenta en los perros, pero hay que tener claro que la conformación genital de los caninos es completamente diferente a la anatomía humana. Los perros poseen un bulbo copulador encargado de aumentar el tiempo de la cópula, es decir, funciona como mecanismo de perpetuación de la especie. Eso no existe en los humanos.

El problema de los mitos y las ideas falsas sobre la sexualidad, como este, es que afectan seriamente la respuesta sexual humana porque generan estrés y mucho temor. Las emociones negativas son un gran enemigo del placer sexual. Cuando una persona se siente en peligro (por ejemplo, porque cree que puede quedarse pegado a su pareja durante la relación sexual) su organismo se inunda de sustancias especiales, como el cortisol y la adrenalina, que le preparan para luchar o huir. En ese momento la sangre es enviada preferencialmente a los músculos de brazos y piernas para que podamos usarlos para defendernos, luchando o huyendo. Como es natural, el pene o el clítoris no tienen en ese momento la suficiente sangre para tener una buena erección o una buena lubricación vaginal. Es decir, el estrés y los temores deterioran la actividad sexual.

 
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
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