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El azar

Miércoles, Diciembre 11, 2013 - 00:21
Por:
Delmy Recuerdo

S egún el diccionario Moderno de la Real Academia, la palabra azar está definida como casualidad, caso fortuito, desgracia imprevista, sin propósito determinado. Generalmente esta palabra se relaciona con juegos de lotería, ruletas, bingo, etc, pero contrario a lo que se cree, este término en mi humilde opinión no existe porque vivimos en un universo que es matemático puro y que cada cosa está en el lugar exacto. Por estar regido a sus leyes, jugamos con las fichas de la ruleta del destino. Los seres humanos somos grandes especuladores, inconscientes, regidos por leyes, dogmas, paradigmas y demás. Como la ley del péndulo, oscilamos entre el  torno, el entorno y el retorno.

Nosotros estamos jugando el gran juego de la vida y así como es arriba es abajo, el juego es volátil, sutil, mercurial, se convierte en aquello que escapa de nuestras manos si no tenemos el entendimiento y la sagacidad para no dejarnos arrastrar por la avalancha que trae esa fuerte corriente. Todo juego tiene sus reglas y si tratamos de brincarnos estas leyes seremos títeres de estas.

"Los seres humanos somos grandes especuladores, inconscientes, regidos por leyes, dogmas, paradigmas y demás”.

Un buen jugador sabe de estas leyes y las respeta, sabe que entre sus habilidades debe estar la del buscador, que intuye, que sabe que nada es gratis, que todo tiene un precio y por ello aprecia el instante mismo del eterno ahora, consciente dónde caerá el próximo rayo que le traerá ganancias, sabe de antemano cuándo debe o no debe apostar, pero eso no ha sido fácil para él o ella, pues siempre estuvo acompañado (a) por la terquedad, la osadía, y la incertidumbre, sin quitar sus ojos de la certeza que va a capturar ese instante donde el número mágico que ha visto en sus sueños saldrá a colmar toda su ilusión.

En la vida del jugador este elige todo un compendio de métodos para ganar en el juego, pero también el se dirige a la fuente del sueño, confiando en que esos símbolos de la noche anterior le hayan ofrecido alguna pista para acertar recurriendo a la Charada, la cual tuvo sus inicios en el Oriente, sobre todo en China, otros afirman que simultáneamente se desarrolló en India. Estas charadas tienen como principio las imágenes de nuestros sueños y darles un número, con esto se aumentan las posibilidades de ganar en los juegos de apuestas, este sistema va del uno al cien, he aquí algunos de ellos, por ejemplo se puede apostar al número uno si se sueña con caballo, sol, tintero, camello, y pescado chico. Se apuesta al 22 cuando se sueña en esa semana con sapo, estrella, lirio, chimenea, jicotea. Si se sueña con un alacrán, amigo, vaca, puerta, presidiario y jorobado se puede apostar al número 43, soñar con avispa, campana, cuchara grande, canario, baúl y mono se puede jugar con el número 27. Estamos en el mes de la Navidad, y quién sabe si probando con este método podemos ganar algo que a todos nos caería bien, para compartir con nuestros familiares, amigos y conocidos.

Todos, de manera consciente o inconsciente, recibimos de esa interminable fuente que es la existencia claves, secretos, atajos, herramientas para mejorar nuestro diario vivir, pero como estamos en un mundo donde solo nos aferramos a lo que vemos con nuestros ojos físicos, perdemos la capacidad de percatarnos y tal vez nunca se repita esa oportunidad. 

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