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Bienestar 29 de Noviembre de 2017

La vigorexia, un trastorno que va más allá de lo físico

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Foto: Shutterstock

Pasar largas jornadas en el gimnasio es una de las actividades más recurrentes de quien padece de vigorexia.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Durante mucho tiempo los trastornos de conducta alimentaria y la preocupación por la imagen corporal se le han atribuido al género femenino. Sin embargo, en los últimos años el tema ha cobrado relevancia en los hombres, de hecho, hay quienes cuentan con un excesivo interés por el desarrollo y vigor de sus músculos cayendo a los pies de la vigorexia. La nutricionista y dietista de Live Life Nutrition, Francia Bermejo, menciona que la vigorexia científicamente es conocida como trastorno dismórfico muscular/corporal o síndrome de Adonis. “Quien lo presenta muestra gran obsesión por conseguir un cuerpo musculoso y perfecto; por lo tanto, invierten largas jornadas en el gimnasio practicando ejercicios de forma desmedida”.
 
Explica que es un trastorno psiquiátrico del que se desconoce su origen, pero la baja autoestima resulta ser un factor influyente. Ibon Berbesi, nutricionista, dietista y entrenadora personal, manifiesta que quien la padece ve su cuerpo poco desarrollado y débil, por lo que opta por realizar actividad física de gran intensidad que logre hipertrofiar sus músculos. Además,  observa con mucha frecuencia y minuciosamente la apariencia de su musculatura frente al espejo.  
 
Los expertos manifiestan que quien padece este trastorno revisa su musculatura de forma minuciosa y obsesiva frente al espejo.
 
Consecuencias. Bermejo afirma que los hombres con dicho trastorno presentan cambios metabólicos que repercuten en el hígado y sistema cardiovascular, lo cual incrementa los niveles de colesterol. También conlleva a la persona a adoptar una dieta con sobrecargas de proteína y carbohidratos, y poca cantidad de lípidos.
 
Por tanto, la persona presenta un riesgo potencial, ya que se restringe en el consumo de otros alimentos y promueve el endurecimiento de las arterias. 
 
Dice que suele aumentar la ingesta de esteroides, anabólicos y hormonas de crecimiento que son capaces de producir dopaje, depresión del centro respiratorio, disfunción eréctil, hipertrofia prostática, hipogonadismo, ginecomastia y amenorreas.
 
Otra consecuencia negativa de la vigorexia es que altera los neurotransmisores a nivel cerebral, concretamente en la serotonina, y hace que quien lo padece perciba su cuerpo como pequeño, llevándolos a trabajar por el aumento muscular. Asimismo, se torna como un detonante de depresión y ansiedad. 
 
Prevéngala. Berbesi explica que una vez usted decida hacer deporte es necesario contar con una programación previa, en la que tenga claridad de cuáles son los objetivos primordiales y el nivel con el que iniciará la actividad.
“Los educadores deben trabajar en los pacientes la disminución de la ansiedad por la práctica deportiva intensa, para contrarrestar los excesos. También es necesario que enseñen a no caer en las trampas de los modelos de belleza estereotipados por la sociedad actual. Al final solo será esencial trabajar por el equilibrio entre el cuerpo y la mente”.
 
Enfatiza que resulta vital tener un sano concepto de uno mismo, pues esto evitará que se generen inseguridades que arrastren al hombre hacia este trastorno. Acabar con las percepciones falsas de defectos físicos es igual de relevante, ya que de esta manera impedirá que se desencadenen comportamientos peligrosos para la salud.
 
Tratamiento. Berbesi enfatiza en que el tratamiento debe estar dirigido en la modificación de la conducta y percepción distorsionada que tiene sobre su cuerpo. Tenga en cuenta que es necesario que intervenga un equipo multidisciplinar, con psicólogos, fisioterapeutas, psiquiatras, endocrinos y nutricionistas.
 
Afirma que las principales líneas de acción en el tratamiento de la vigorexia son: la estabilización de los parámetros médicos alterados por el abuso de los esteroides anabólicos y abuso de suplementos, tratamiento de lesiones que se hayan producido en esta dinámica extenuante de entrenamiento, establecer parámetros de nutrición y un patrón de ejercicios saludables con lo que la persona disfrute, para ello es fundamental contar con la ayuda de amigos y familiares. El componente psicológico será el encargado de recuperar la autoestima y mejorar las relaciones interpersonales.
 
Sepa que...
Pese a que la vigorexia suele presentarse en mayor proporción en el sexo masculino, las mujeres no están exentas a padecerlo. De hecho, en determinado momento, hay quienes desarrollan un interés excesivo por aumentar sus músculos, desencadenando consecuencias psicológicas y metabólicas iguales a la de los hombres con vigorexia.
 
Tenga en cuenta...
La dietista y entrenadora personal, Ibon Berbesi, señala que hay factores que repercuten en la aparición de este trastorno, aparte de la baja autoestima. Estos son: la influencia de los medios de comunicación, la presión social, los intereses económicos de las empresas que incitan a mantener un cuerpo musculoso, presión social, teniendo en cuenta la idea de que la apariencia es importante. Por último, la preocupación excesiva por la alimentación.
 
“La vigorexia hace que la persona presente gran obsesión por conseguir un cuerpo musculoso, que encaje en la perfección”.

 

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