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El protocolo de los eventos sociales, de los regalos a la ‘lluvia de sobres’

Miércoles, Noviembre 13, 2013 - 00:19
Por:
Redacción
Pensar en elegir y comprar el detalle apropiado para los agasajados pasó a un segundo plano.

La transformación que ha sufrido el protocolo de los eventos sociales, como aquel conjunto de normas ceremoniales de respeto por los agasajados, ha derivado en la apropiación de tendencias de poco tacto como la acogida de la ‘lluvia de sobres’.

¿Recuerda cuál fue la última ocasión en la recibió una invitación que no llevara impreso el subliminal mensaje de “lluvia de sobres”?, o ¿cuándo fue la última vez que disfrutó de la emoción de pensar, elegir y comprar un presente para aquel amigo, nieto, sobrino o conocido que lo convidó a celebrar?

Si añora esas épocas en las que la víspera de un evento se convertía en el tema de conversación para debatir en torno a qué sería lo más apropiado para obsequiar, es porque seguramente coincide con la opinión de psicólogos como la barranquillera Sandra González, para quien encuentros tradicionales como el de la cena de entrega de regalos, para el caso de las bodas, enriquecían la experiencia de la pareja, además de acercar a ambas familias.

“Emocionalmente la percepción del cariño que puede contener una nota escrita a puño y letra para acompañar un presente, sin importar el precio, es incomparable. Un sobre por más dinero que lleve dentro no reemplaza el placer de destapar una caja o de rasgar el empaque de un regalo”, explica González.

Para comprender el origen de esta modalidad, es necesario remontarnos a los últimos años de la década de los 90 y principios del 2000, cuando las licuadoras, planchas, ollas arroceras y demás electrodomésticos o artículos para el hogar en lugar de representar un alivio para los novios pasaron a ser el dolor de cabeza de las parejas que pensaban radicarse fuera del país, y que se veían obligados a revender o compartir los regalos con familiares, para no asumir el costo de su traslado al nuevo destino.

Para expertos en personalización de eventos como Juan Pablo Serrano, la metamorfosis a la que se enfrenta la organización de celebraciones sociales se hace evidente desde la tarjetería hasta la decoración.

“Ya no se maneja el cliché de que todo debe guardar relación. Los encajes, las cintas y los tonos pasteles están en furor por el regreso del estilo vintage, de todo lo romántico, las fiestas temáticas pasaron a un segundo plano”, argumenta el barranquillero, que se formó como diseñador gráfico y publicista en el Humber College, en Toronto.

"Estamos volviendo a las listas de regalos. La ventaja es que el invitado elige y la pareja queda feliz”. - Juan Pablo Serrano, experto en personalización de eventos.

Detalles de modernidad, como las caricaturas, se usan tanto para bodas como para quinceañeros, mientras que a muchas novias ya no les agrada la idea de bailar el vals.  “Estamos permitiendo que las tradiciones sean desplazadas por el consumismo. Para algunos lo más práctico es entregar un sobre, pero otros lo interpretan como una forma de recuperar lo que se invirtió en el evento e incluso de cobrar a los invitados lo que vale el puesto”, señala la psicóloga consultada.

Si bien en una recepción la meta es hacer realidad los sueños del anfitrión, también es cierto que se debe llevar un presupuesto acorde con las condiciones económicas de su grupo, para no romper ni su propio bolsillo ni el de los invitados.

Pese a que materia de etiqueta no es bien vista la categoría de ‘lluvia de sobres’, salvo en casos en los que el agasajado no pueda dar uso a los presentes físicos, la realidad apunta a una acogida pragmática de esta opción, que la mayoría de las veces hace sentir incómodo a quien debe decidir cuánto dinero entregar, pues surge la duda de ¿qué suma será la apropiada para no dar la impresión de ser un tacaño?

Para celebrar sin romper el protocolo tenga en cuenta estas recomendaiones:

1. No ponga precio a las fechas especiales. Recuerde que el motivo es celebrar un hecho importante, no recaudar dinero o financiar el propio evento. Señalar en la invitación que prefiere ‘lluvia de sobres’ puede incomodar a quien la reciba y por protocolo solo debe ser usado en bodas en las que la pareja se vaya del país.

2. No abuse de las listas de regalos. Según las pautas de etiqueta, las listas de regalos solo aplican para bodas. Por lo tanto, en los ‘baby showers’ la costumbre de recoger una cuota entre los invitados para comprar un regalo sorpresa sigue vigente, al igual que la entrega personal de pequeños detalles a la futura madre.

3.Cumpleaños ‘a la americana’. Los encuentros en los que cada uno paga lo que consume son bien vistos protocolariamente solo en los casos en los que sea algo preparado para sorprender al cumplimentado, ya que por tradición quien cumple es quien ofrece algo en honor de su fecha especial.

Un híbrido entre complacer a los novios y conservar la costumbre de entregar obsequios es la elección de las listas de regalos, que en palabras de Serrano son la forma de controlar que no se repitan artículos y de que todos queden felices. Aunque la moda de regalar dinero se ha extendido a la logística de baby showers, bautizos, quinceañeros, grados y hasta primeras comuniones, sigue siendo inaceptable para los más clásicos.

“En ciertos círculos puede ser comprendido como una forma de poner precio a la amistad o a la compañía. No se debe perder el sentido de celebrar, sin perder el protocolo”, concluye González, al tiempo que destaca que en los eventos la única lluvia debe ser de felicitaciones.

Por Éel María Angulo
Twitter: @EelMaria

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