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Latitud 25 de Junio de 2017

Patas de curracón

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Cuento de Nicolás Medina Lozano

Revista Latitud presenta el relato ganador de la sexta edición del Premio Nacional de Cuentos La Cueva, cuya premiación tuvo lugar en días pasados, y en el que participaron 936 cuentistas.

Eduardo despertará a las cinco de la mañana. Estirará su brazo derecho para buscar sus gafas y no las encontrará. Se sentará en el borde de la cama y se pondrá las pantuflas. Querrá ir a la sala pero su cerebro lo llevará al patio. Se sentará en una banca, y, aunque sentirá el frío, lo obviará y mirará las nubes grises. Empezará a llover. Gabriela, su esposa, una hora después despertará, se pondrá su bata y sus pantuflas, buscará a Eduardo.

Encontrará a su viejito en el patio, tiritando por el frío y la lluvia que habrá mojado su cuerpo. Se acercará a él y besará su cabeza. Lo invitará adentro, correrá suavemente uno de los tantos cucarrones que saldrán de la tierra húmeda y entrará a Eduardo a la casa. En la sala, le pondrá una bata y le dará un café. Eduardo lo beberá llevando la taza a su boca con las manos temblorosas. Gabriela tomará de la mano a su esposo, lo ayudará a levantarse y lo acompañará al baño. Le recordará que son cuatro prendas las que se debe poner pero olvidará decirle cuáles, dejará una toalla y se irá a hacer desayuno. Eduardo se desnudará y observará el instructivo para bañarse que encontrará pegado en la puerta de la ducha, firmado por «Ana» y un «te quiero, abuelito». Entrará a la ducha y girará la llave izquierda, que reconocerá por estar pintada de rojo. Mojará primero su cabeza y luego su cuerpo; tomará el champú y lo aplicará en su torso y extremidades, pondrá jabón en su cabeza. Se enjuagará y girará la llave. Saldrá de la ducha y tomará la toalla del mesón. Se secará, irá al clóset y recordará que son cuatro prendas. Tomará de los cajones unos calzoncillos, un par de medias y dos camisas. Se pondrá la ropa e irá a la cocina a darle un beso a su amor.

Gabriela sonreirá al verlo vestido y le señalará sutilmente dónde sentarse. «Qué frío está el asiento, viejita, ¿siempre es así?» Le preguntará a su esposa mientras se acomoda en la silla. «No, no siempre» le dirá Gabriela, mientras piensa cómo decirle que le falta el pantalón y le sobra una camisa. Le servirá un café, dos panes y un huevo revuelto. Le entregará una cuchara y la acomodará en su mano. Le dirá que coma y se sentará a su lado a desayunar.

Aparecerá la Mona, dejará un cucarrón en el suelo, maullará y lamerá su pierna varias veces hasta que Eduardo la alce.

—Hola, mi mona hermosa, ¿cómo amanece? Déjeme ver con qué está jugando.
—Eduardo, voy a lavar la loza, espérame.
—Sí, yo no dejo que la Mona se vaya. ¡Ay mi Mona!, qué hace jugando con eso tan feo.
La gata saltará de sus brazos y comerá un poco de concentrado que estará en su platico en la cocina.
—Viejita, préstame las gafas, quiero ver esto que está en el piso.
Eduardo se levantará de la silla, se pondrá las gafas y se tirará al piso para tomar el cucarrón entre sus dedos. Lo observará durante un par de minutos que parecerán años en su cabeza, hasta que su esposa lo levante y lo lleve al cuarto junto con el cucarrón, que no soltará.
En el cuarto, Gabriela le alcanzará un pantalón y se excusará por no haberle dicho qué prendas debía ponerse. Le pondrá el parche con el medicamento y le ayudará a tomar su pastilla.
—¿Cómo se llama esto que tengo en la mano?
—Espérame echo cabeza, a mí a veces también se me olvidan las cosas.
Pasarán horas en la cabeza de Eduardo y su esposa le recordará que es un cucarrón lo que tiene en la mano.
—Viejita, ¿a mí me gustan los curracones?
—¿Por qué? —dice Gabriela mientras sonríe por la nueva palabra en su diccionario.
—Porque las paticas cuando las toco me quieren decir algo y no me acuerdo qué.
Gabriela le entregará una hoja de papel blanco, le dará un lápiz y colores. Ella tomará el diccionario que llevan años haciendo con su esposo desde que empezó la enfermedad. Eduardo dibujará un tubo que coloreará marrón, y unas pequeñas bolitas que coloreará azul. Su esposa mirará el dibujo y buscará en el diccionario la palabra: tubo.

Tubo:
1. Liso, frío, metálico.
2. La pequeña Ana se amarra a un tubo para quedarse quieta porque quiere que le salgan raíces para ser un árbol.
3. Tintineo de los palos de la cancha cuando
Ana no mete goles.
4. Reloj que recibe Eduardo de Papá.  

Gabriela sonreirá al recordar la primavera con su nieta. Le entregará a Eduardo el diccionario abierto, leerá la definición y lo devolverá de inmediato. Ella se dará cuenta que no es esa palabra y probará con otra; abrirá el diccionario y buscará la palabra: rollo.

Rollo:
1. Blanco y suave o marrón y áspero. Papel crepé
de varios colores. Frío, lluvia.
2. Papel higiénico. La Mona acaba un rollo por estar jugando.
3. Papel crepé que usa Ana para sus tareas.
4. Rollo de papel kraft que usa Eduardo para
pedirme matrimonio ese día frío y lluvioso.
5. Carta que hace ese mismo día para cuando esté viejo.

Eduardo tomará el diccionario abierto de nuevo, leerá la definición cinco y pondrá su dedo sobre ella, la recorrerá de principio a fin varias veces, sentirá el material y recordará la lengua de la Mona. Su esposa entenderá lo que Eduardo necesita; buscará en el clóset la carta que tiene guardada.
Querido Eduardo, soy tú, a nuestros 27 años:
Hoy es el día más feliz de nuestra vida.
Hicimos flores en papel kraft arrugado que forman la frase “¿Te quieres casar conmigo?”, y Gabriela nos dijo que sí, que en las buenas y en las malas. Solos nunca. 

—Solos nunca.

Nicolás Medina Lozano: estudiante del pregrado en Creación Literaria de la Universidad Central de Bogotá. Pertenece al comité editorial de la revista estudiantil ‘Alapalabra’, de la misma universidad.

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