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Latitud 03 de Diciembre de 2017

Malcom Young. La muerte de un gigante oculto

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Álvaro José Barboza*

Escrito dedicado a la memoria de uno de los personajes más enigmáticos del Rock And Roll, quien falleció el 18 de noviembre.

La historia muestra a los héroes fuertes e imbatibles. El legado tácito que dejan algunos no corresponde al dolor y a la desdicha que acarrea ser un ente del entrenamiento en la caótica e insoportable industria de la distracción.

Muchos opinan de la venta del alma al poderoso ‹Don Dinero›. El rock ha sido un vehículo de expresión que reúne una serie de desdichas y arbitrariedades que lo hacen de una forma clara oscura, una fuente inagotable de enigmática inspiración.

Para principios de los años setenta aparece una extraña y contundente banda que quizás algunos ubicaron como una sátira al buen establecimiento de las formas, modales y costumbres. AC/DC es un proyecto liderado por dos hermanos de clase media de la Australia discreta y moderada. Malcom Young, de carácter sereno y perfil modesto, es sin duda el artífice de una sonoridad agreste y perturbadora. La forma modal como encaró el liderazgo rítmico de su proyecto hizo de él un estandarte de la forma sólida con la que el rock logró encaminarse y llegar a penetrar un apabullante sonido a millones de hogares en toda la aldea global. El joven de los setenta permitió que el abrupto resonar de la guitarra, el bajo y la batería, lograra entrar a la fuerza a su casa, y desde ahí liderar junto al cuadrilátero de sus padres, la lucha agónica existencial por sobrevivir al mundo del trabajo y el progreso.

No todo héroe tiene una historia divina que contar, la de Malcom Young, fue quizás una historia como la de miles de jóvenes hambrientos que buscan obtener un espacio de expresión ante la vida. Él, junto a su hermano Angus Young –que lideró a nivel de performance la maquinaria en la que se convirtió AC/DC– promovieron una candente obra digna de valorar, curar y mantener ante el dominio infernal de la inmediatez. La sensibilidad propia de un creador y el absurdo descontrol que propició el hecho de ser una estrella itinerante estable del negocio del rock, hizo que Malcom pagara sus penas a punta del alcohol iluminado que ayudó a mitigar el poder de sus dioses.

Malcom estuvo por años cimentando una fama oculta y el silencio desgarrador de una guitarra que más que sonidos, expulsaba rabia, furia y una demencia que logró acompañarlo y silenciarlo ante la mirada triste de su núcleo vital que siempre lo acompañó, engrandeció, soportó y valoró hasta el final de sus días.

AC/DC es una multinacional del hard rock. Es una puesta férrea y atroz de un sonido capital que sigue vendiendo millones de mechandising y que cautiva a las nuevas generaciones, ya que ven en sus forjadores unas personas comunes y corrientes que posibilitaron el medio de extender un grito que solo el joven puede entender, asimilar y disfrutar. El rock salido de la guitarra de Malcom Young, es un rock noble y sincero. Fue el punto de enclave hacia la construcción de lo que muchos conocen como ‹base rítmica andante y sin tapujos›. La historia de su discografía es el resultado de un perfil que siempre se manejó con discreción y con galante ejecución. Detrás del impresionante éxito global de la marca AC/DC está un sencillo y humilde joven que fue volviéndose viejo acompañado por una arma letal, etílicamente tóxica, que cobró de manera psíquica y neuronal un legado que favorece hoy al catálogo sonoro global, que bien puede presentar cualquier terrestre. Toda la obra de AC/DC, es y seguirá siendo mítica, dado que el poder de su construcción estuvo siempre bajo la manga de Malcom. Él, siendo un personaje de baja estatura, con unas condiciones naturales de un gigante, logró llevar a la fama, al poder y a la gloria, un proyecto salido de una circunstancia simple y arraigada, con un valor que el mundo hoy celebra, por un lado, y desconoce por otro lado. Esto por el ímpetu desbordado de la maquinaria consumista que no mira atrás, porque el hoy inmediato es el que es.

Fueron años de locura, muertes inesperadas de compañeros, éxitos, millones de dólares, conspiraciones y enigmas típicos de cualquier fascinante historia en las que siempre estuvo involucrado el espíritu de AC/DC. Detrás de toda esa parafernalia mediática estaban sus canciones. Citarlas sería jugar con la doble con la que siempre fueron criticados. Qué decir ante: It’s a long Way to the Top, T.N.T., Whole Lotta Rosie, Let There Be Rock, Highway to Hell, Hells Bells, Back In Black, You Shoot to Thrill, You Shook Me All Night Long, Who Made Who, Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Moneytalks. Algo es y será cierto, las composiciones estuvieron marcadas por un poder que partían de la nobleza de una guitarra rítmica que salía del corazón de Malcom Young y que se negaba a ser protagonista. Ese papel protagónico bien lo supo mantener su hermano Angus Young, convirtiéndose en la imagen de la banda. Malcom durante su historia estuvo a un lado del stage cumpliendo de manera caballerosa su papel de impulsador de la música que ayudó a crear, cimentar y proponer al joven, que como él, vivía de un sueño y mantuvo su firmeza hasta que el alcohol y la demencia lograron arrebatarle al mundo la posibilidad de seguir disfrutando de la sencillez y contundencia de la creación de un auténtico guitarrista de Rock And Roll. La fuerza del rock que salía de las entrañas de Malcom obedece a la nobleza de su espíritu.

El mundo despide a un grande del sonido rítmico, de la guitarra eléctrica salida de un contexto rudo y vertical. La guitarra de Malcom Young constituye un paradigma que parte de lo simple hasta convertirse en una forma de decirle al mundo que la vida que se vive, es una «corriente alterna/corriente continua» (alternating current/direct current) AC/DC.

*Alvaro José Barboza. Comunicador social - Periodista, baterista de la agrupación Leon Bruno
@alvarobarbozabateria.

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