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Latitud 18 de Agosto de 2012

Los judíos en Colombia

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Al Nuevo Mundo llegaron personas de origen judío con Cristóbal Colón.

Se dice que el mismo Almirante era de extracción hebrea. Durante la época hispánica los judíos estuvieron proscritos de los dominios españoles, pero en forma clandestina, haciéndose pasar por cristianos, se infiltraron en el Continente. En Cartagena de Indias hubo una congregación integrada por portugueses que practicaban el judaísmo en secreto en una casa del barrio Getsemaní y enviaban donaciones a la comunidad de Ámsterdam, conocida como la Cofradía de Ámsterdam.

Descubierta por las autoridades, sus miembros fueron procesados por la Inquisición en un sonado auto de fe en 1636. No los quemaron pero sí los torturaron y expulsaron del país. Establecida la República, los judíos fueron admitidos libremente en el siglo XIX y en las primeras décadas del XX, aunque esto no siempre significó altruismo y tolerancia, salvo en el litoral Caribe, en especial en Barranquilla y Riohacha, donde se avecindó la mayoría. También se radicaron en Cartagena, Santa Marta, Mompox, Sabanalarga, Ciénaga y otros lugares de la Región.

INMIGRACIÓN. Dos oleadas de inmigrantes judíos llegaron a Colombia entre 1813 y 1938. Los primeros fueron casi todos sefardíes, aunque vinieron también algunos de origen alemán. Los segundos fueron ashkenazíes, naturales de Polonia, unos cuantos de Rusia y de Rumania, y algunos sefardíes del Medio Oriente. Los primeros comenzaron a llegar desde las primeras décadas del siglo XIX, con mayor afluencia en los años de 1830 y 1840. La segunda oleada llegó después de la Primera Guerra Mundial, entre 1920 y 1938.

Sus condiciones de vida fueron diferentes. Los sefardíes, muchos de ellos profesionales, tenían medios de fortuna, hablaban y escribían español o portugués como su lengua madre, y algunos, además, el holandés, el francés y el inglés. Se integraron a las élites dirigentes y fueron promotores del gran desarrollo de Barranquilla en la segunda mitad del siglo XIX. Procedían de las islas del Caribe, Saint Thomas, Jamaica y Curazao, la gran mayoría. Algunos llegaron directamente de Ámsterdam. Las políticas de la Regeneración, establecidas por la Constitución de 1886, y la influencia del ambiente de emancipación que se vivió en Francia influyeron en el abandono de su identidad judaica y su asimilación a la sociedad cristiana.

Los ashkenazíes fueron –en su mayoría– gentes de extracción sencilla, labriegos, artesanos y obreros que salieron de sus países en busca de mejorar sus condiciones de vida y eludir la discriminación de la cual eran objeto, aunque los hubo también profesionales. Llegaron a Colombia en condiciones de extrema pobreza, pero demostraron un asombroso poder de adaptación y una enorme disciplina de trabajo. En una generación labraron fortuna, educaron a sus hijos y fundaron, como sus predecesores, industrias pioneras en el país. Su profunda religiosidad los ha mantenido fieles a sus creencias milenarias.

LOS SEFARDÍES (1813-1886). Patrocinados por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, de la cual eran accionistas algunos, muchos sefardíes emigraron a América, a Brasil y a las colonias holandesas conquistadas a España. En Salvador de Bahía, en 1624, y después en Curazao en 1659 –cuando fueron expulsados los holandeses de Brasil– fundaron prósperas comunidades y se dispersaron por las Antillas, donde florecieron grupos que portaban las nacionalidades del país que los acogió: eran holandeses, ingleses, daneses y franceses. En Willemstad, capital de Curazao, fundaron la comunidad llamada Mikve Israel, que prosperó cultural y económicamente y se enriqueció con el comercio y la trata de esclavos. Llegó a ser en el siglo XVIII la comunidad más importante del Nuevo Mundo.

ÉPOCA REPUBLICANA. Los judíos apoyaron la emancipación de los Estados Unidos y luego la de las colonias españolas con recursos, dinero y armas que vendieron a los revolucionarios. En las guerras de independencia, los judíos de Curazao ayudaron con entusiasmo a Simón Bolívar, quien contó con grandes amigos que lo socorrieron y apoyaron en más de una oportunidad. Cuando perdió a Puerto Cabello en 1812, en aquella isla encontró refugio en casa de Abraham de Meza y ayuda para sus campañas posteriores.

Por Adelaida Sourdis N
Doctora en Ciencias Jurídicas e historiadora barranquillera. Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia y correspondiente de las de Cartagena, Bogotá y Real Academia de Historia de España. Autora de numerosos libros.

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