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Latitud 07 de Mayo de 2017

Lecciones sobre un ‘continente negro’

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Foto: Eric Hadj

Redacción

Aunque solo han pasado 11 años desde que Pierre Lemaitre publicó su primera obra, el autor francés es más que un recién llegado a la novela policiaca. Una entrevista al tipo duro de la literatura negra.

El autor francés de novela negra Pierre Lemaitre abandona momentáneamente su género predilecto en pos de la ‘literatura blanca’ y trabaja en la saga de Nos vemos allá arriba, obra ganadora del premio Goncourt, el más importante de su país.
 
Nos vemos allá arriba relata la historia de Albert y Edouard, dos soldados de la Primera Guerra Mundial que montan una estafa relacionada con los monumentos a las víctimas. Pero luego de que el éxito tomara por sorpresa al autor, ahora esculpe el primero de otros dos libros que completarán «una trilogía que cubre el periodo entre guerras», de 1920 a 1940.
 
Aunque Nos vemos allá arriba comienza con un crimen, el premio Goncourt 2013, que vendió más de 600.000 ejemplares en Francia, sacó a su autor de la senda de literatura de suspenso en la que se enmarcan sus cinco libros anteriores.
 
«Es una novela policial que salió mal: se pasó al lado de la literatura blanca», afirma el escritor, para quien «el libro no tenía el código genético de la novela negra».
 
Los siguientes son apartes de un diálogo con este escritor de 66 años, admirador de Marcel Proust, a quien relee incansablemente, y quien no ha abandonado el fuego del género de la intriga, égida bajo la que comenzó a publicar hace solo 11 años y por la que ha sido traducido a 30 idiomas.
 
 P  En la actualidad hay un ‘boom’ mundial de la novela negra, ¿cree que detrás de ello hay una apuesta comercial de editoriales y autores por este género?
 
 R  No en mi caso personal, yo escribo en este género porque es el género con el cual siento mayor afinidad, el que más me interesa como lector y me parece más divertido de escribir. La novela negra potencialmente tiene la mayor cantidad de historias posibles, es un continente, el ‘continente negro’. Mi acercamiento se debe a una decisión casi intuitiva. No hay ninguna racionalidad o explicación en esta decisión. 
 
 P  ¿A qué autores destacaría como cultores del género que han influenciado su escritura?
 
 R Pues a ver, de manera un poco chauvinista y patriótica diría que Georges Simenon, porque inventa algo muy nuevo que es la manipulación de una atmósfera novelesca como si fuera un personaje. La atmósfera es un personaje. Luego, entre los contemporáneos hay un inglés que se llama David Peace, él es un novelista apasionante que realmente abraza su siglo y que escribió una tetralogía magnífica sobre la era de Margaret Thatcher en Inglaterra, con la que me parece que muestra admirablemente la forma con la que la novela negra puede vincular ficciones y explicaciones del mundo social. 
 
 P  En una entrevista anterior mencionaba que una de las debilidades de los relatos policiacos es que el autor, por estar atento a la trama y los giros de la historia, puede descuidar la construcción del personaje. ¿Cómo construye sus personajes?
 
R  Parto siempre de la intriga para estar seguro de que tenga una historia para contar, pero una vez haya instalado los principios, los dejo de lado y me concentro en los personajes, es decir, cuál es el personaje que le va a servir mejor a la historia, cuál es el personaje que le va a permitir a esta historia ser interesante, profunda, emotiva. En realidad dedico mucho más tiempo a los personajes que a la historia. Sobre los personajes secundarios, pienso que nuestra vida está totalmente entretejida de personajes secundarios. De personas que saludamos cinco minutos, quince minutos, una hora, y cuando uno hace un balance de todos los personajes con los que se encontró durante un día puede notar que nuestro mundo está poblado de personajes secundarios. Pienso que para dar la ilusión de estar en una historia viva, real, y creíble, hay que cuidar mucho los personajes secundarios.
 
 P  Recetario rápido… ¿qué elementos debe tener una buena novela policiaca? 
 
R  Se necesita primero un crimen, se necesita una investigación o un investigador o detective y se necesita un culpable. Esto parece muy rudimentario o muy primario, pero el culpable puede ser una persona, una comunidad, una ciudad o un objeto. El investigador puede ser un policía, una madre de familia. Herbert Lieberman incluso escribe un libro en el que el investigador es un autista. Hay tres ingredientes básicos, pero la combinación es personal.  
 
 P  ¿Busca provocar al lector cuando incluye en sus libros escenas de violencia explícita?
 
R  Yo no tengo la impresión de ser más violento que la realidad. Yo no soy violento, la vida es violenta. Si no hubiera asesinos en serie, no escribiríamos historias de asesinos en serie. De hecho es una pregunta un poco extraña porque cuando compras una novela policiaca compras un crimen, compras violencia. Yo te preguntaría a ti, ¿por qué haces esto?, ¿por qué compras esto? Escribo estos libros porque tú los compras, porque tú me los pides. El culpable de la violencia eres tú. 
 
 P  Por último, ¿será publicada la saga de su novela ‘Nos vemos allá arriba’, ganadora del premio Goncourt 2013?
 
R  Sí, va a haber una secuela de Nos vemos allá arriba. Acabo de terminar de escribirla, se titula Los colores del incendio, y va de 1927 hasta 1933. Es la segunda obra de esta trilogía que abarca el periodo entre las dos guerras, básicamente de 1920 a 1940. 

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