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Latitud 08 de Octubre de 2017

Juventino Ojito: 20 años remando para llegar al Latin Grammy

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Juan Carlos Rueda Gómez

Junto a su Son Mocaná, el músico atlanticense comenzó la creación de ‘Cumbia del Río Magdalena’, dos años antes de que se creara el premio.

La travesía que Juventino Ojito y su Son Mocaná han tenido que realizar por el río musical del Caribe solo es comparable con los largos recorridos de la piragua de Guillermo Cubillos, que partía de El Banco, viejo puerto, a contracorriente por el río Cesar, que se mantiene vivo dentro de la Ciénaga de Zapatosa, hasta llegar a dormitar en las playas de amor, en Chimichagua.

Pero Juventino, heredero de la riqueza musical de su padre, el maestro Julio Ojito Mendoza, nacido como él en Polonuevo, Atlántico, no solo ha tenido que dirigir a sus bogas-músicos como Cubillos sino que ha sido el remero mayor, como el temible Pedro Albundia. De otra manera su nave musical cargada de cumbias y porros habría encallado en algún banco de arena, de esos que abundan en el ambiente artístico, o hubiera zozobrado luego de astillarse contra alguno de los tantos troncos que se atraviesan en la ruta de quien quiere romper el esquema con propuestas innovadoras, en vez de ganarse el simple sustento de tarima en tarima, noche tras noche, hasta morir de vejez prematura y alcoholizado.

Su experiencia de varios años con diferentes orquestas, entre ellas las de Juan Piña, Checo Acosta y Joe Arroyo, de la cual fue director musical, arreglista y productor de numerosos éxitos, le dio el bagaje suficiente para estructurar hace 20 años su propio proyecto: Son Mocaná, con el cual ha ganado cuatro Congos de Oro en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla y reconocimientos del Congreso de la República, la Alcaldía Distrital, la Universidad del Norte y la Gobernación del Atlántico, por su encomiable labor cultural.

A lo largo de su carrera, Juventino ha dirigido más de 70 producciones para artistas como Moisés Angulo, Adriana Lucía, Los Betos, Gabino Pampini, Juan Carlos Coronel, Los Corraleros de Majagual y su propuesta experimental, Los reyes del porro, entre otros. Además es el arreglista del tema Leslie, sistema correo de voz, incluida en el álbum Coletera, del grupo barranquillero Colectro, también nominado en esta edición del Latin Grammy.

Dos años antes de la creación del Premio Grammy Latino, hace 18 años, este baluarte nuestro empezó a trabajar paciente y concienzudamente en la producción que le acaba de merecer la nominación a ese galardón: Cumbia del Río Magdalena.

Pero fue en 2001 cuando Ojito Palma definió su línea musical, quedando preñado para siempre de cumbia pura, al escuchar de boca de su amigo Luis Fernando Vanegas, que «en el corazón de cada banqueño hay un poeta-cantor».

«Pensé que exageraba», cuenta el maestro saxofonista, «pero luego de recorrer ese vasto territorio que es la Depresión Momposina, que comienza en Mompox, Bolívar, y finaliza en El Banco, Magdalena, fue que entendí que mi amigo Luis solamente intentó describir, de forma sucinta, pero directa, ese fortísimo sentimiento popular arraigado en los habitantes de esa región, quienes anualmente se reúnen en el festival de la cumbia para entablar un frenético diálogo de tambores, maracas, pito atravesao, gaitas y voces, que producen una erupción de canciones que mantienen vivos los valores ancestrales indígenas, nutridos con sabor y el saber proveniente de nuestra madre África y con un toque europeo».

Por estos días, en que nuestra cumbia originaria es mancillada hasta la vejación, en países como Argentina, Perú y México, donde, luego de descuartizarla y desfigurarla, la venden como «cumbia villera», «tecnocumbia» y «cumbia norteña» y, como si fuera poco, nos la meten a la fuerza gracias al contubernio comercial con algunas emisoras colombianas, no produce sino alegría encontrar que hay músicos nuestros, caribeños específicamente, que enarbolan la bandera cumbiera original para mostrarla al mundo, vestida con una sonoridad robusta, con arreglos orquestales soportados en los instrumentos ancestrales y sin desvirtuar su esencia.

Ahora que esta producción, en la que participan los mejores exponentes de nuestro talento, es valorada y exaltada por la Academia Latina de la Grabación, nominándola al Premio Grammy Latino, es el momento para pedirles a los programadores de las emisoras locales y regionales que cesen en su obstinado desprecio a lo que verdaderamente encarna nuestra identidad y les permitan a las nuevas generaciones conocer y disfrutar el amplio universo de sonoridades que hay en la cumbia, la fuente rítmica, armónica, melódica e histórica que surte nuestra magna fiesta, el carnaval.

Llora, pescador, llora, Que viva la vida, La Candelaria, El cañamillero, Pájaros del monte, Se va a quedá, La estrella e Identidad, cuyos autores son, en el mismo orden, Pedro Castrillo Morales, Armando Pisciotti, Humberto Pisciotti, Indalecio Rangel, Guillermo Puello, Mariano Caro y Everley García, son los ocho temas que conforman el disco, grabado en múltiples sesiones a lo largo de quince años, con la participación de más de treinta excelsos músicos y cantantes, entre los que se destacan Pedro ‹Ramayá› Beltrán, Chelito De Castro, Chabuco, José Luis Navarro, Verónica Vanegas, Gabriel ‹Rumba› Romero, Luis Fernando Artuz, Antonio ‹Toñito› Amador, Juan Piña, Checo Acosta, Milton Salcedo, Edwin Gómez, El Fantasma, Fausto Ojito, Mayté Montero, Carlos Piña, Filemón Navarro, Edgardo Fábregas y Luis Felipe Charris, entre otros, además de contar con la curaduría musical de los maestros Arlington Pardo y Martín Madera, junto al crítico musical Mariano Candela.

La mayor parte del disco se grabó en los estudios ABC, con el ingeniero Manuel Guillermo, y en G. Ruvel Estudio, de Barranquilla, y algunos instrumentos fueron registrados en los estudios de Kike Santander y el de MÁS Music, de Miami, ciudad donde también se hizo la masterización por parte de Camilo Silva y Bob Katz.

Para darle respaldo institucional a su proyecto, Juventino Ojito Palma creó la Fundación Cuarto Verde, que tiene su sello disquero independiente y le ha permitido arribar a buen puerto presentando un depurado trabajo, con el que espera llegar a las playas, no de amor en Chimichagua, sino a las del éxito y el reconocimiento mundial, recibiendo el ansiado gramófono el próximo 16 de noviembre en Las Vegas, Nevada. Difícil labor, ya que compite con artistas respaldados por compañías multinacionales, pero la fortaleza que les han dado estas dos décadas de incesante labor, les genera una gran dosis de fe y optimismo a Ojito y todos los que han participado en este proyecto, especialmente a su esposa, Verónica Vanegas, que no solo canta en la orquesta, sino que desarrolla una importante labor ejecutiva.

«Solo tengo agradecimientos para todas las personas e instituciones que me han apoyado en esta lucha, y espero que, luego de tanto remar, podamos mostrarle nuestra Cumbia del Río Magdalena al mundo entero», remata el maestro Ojito Palma, mientras alista los elementos de trabajo para partir a cumplir con su labor como director de los talleres musicales que realiza con el auspicio de la Gobernación del Atlántico, que le llevan a recorrer hasta diez poblaciones cada fin de semana. 

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