EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/57440
Latitud 18 de Febrero de 2012

Joe Quijano, para que la pachanga no muera

El usuario es:

Foto:

En medio de la alegría que me invadió la tarde del domingo en el Amira de la Rosa, en plena actuación del maestro Joe Quijano, sentí una especie de pesar por muchos de los amigos salseros amantes de la música del autor de La pachanga se baila así, que por una u otra razón no pudieron ver el espectáculo: Ley Martin, Jairo Paba, Wilfrido Cantillo, Mauricio Ryder, Renzo Rodríguez, Germán Agámez, Juan Molina, Ebaldo Pérez, etcétera.

Sentado en una silla, con las contundentes huellas de los años reflejadas en su humanidad, Joe Quijano cantó –con el acompañamiento de una banda de 10 músicos dirigidos por Juventino Ojito– cuatro de las piezas clásicas de su repertorio: La pachanga se baila así, Cataño (interpretada a dos voces con Willie Calderón), Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar y Qué bueno baila usted. Nos dio una ñapa, al final, repitiéndonos un pedazo de La pachanga se baila así.

Causó asombro contemplar cómo un anciano, sin dar un derroche de energía y sin tanta algarabía, ponía a gozar al público, que se levantó de sus sillas para bailar, corear y aplaudir su actuación.

“El talento y el sabor siguen intactos”, dijo el coleccionista Diógenes Royet, en la platea del magno escenario de la cultura que durante cinco días sirvió de epicentro del VI Carnaval Internacional de las Artes. “Espectáculos como estos son los que hacen falta en esta ciudad para que la salsa no muera”, comentó el melómano Antonio Barranco.

Esos comentarios sintetizaban lo que, en efecto, había sido la presentación de Quijano, quien llegó al escenario apoyado en muletas y disfrazado de monocuco.

“Estoy viejo por fuera, pero por dentro sigo siendo un joven de 20”, diría después, en el camerino, el maestro nacido hace 76 años.
Acomodada en su silla estaba esperándolo la periodista barranquillera Erika Fontalvo. Fue ella la encargada de entrevistarlo. Por más de una hora se desarrolló el ameno diálogo, que fue intercalado con la música del maestro. Recordó Quijano que su formación musical la comenzó en Nueva York, desde muy temprana edad. Entre sus condiscípulos estaban Orlando Marín y los hermanos Eddie y Charlie Palmieri. Así mismo reveló su eterna admiración por la Sonora Matancera y la Orquesta Aragón.

“Esas dos agrupaciones marcaron mi estilo. De las dos tomé cosas y las adopté a mi formato. Me quedé con las dos trompetas y las voces de la Sonora. De la Aragón tomé la flauta y la percusión”, admitió Quijano. Entre los músicos que desfilaron por su orquesta, Quijano destacó la participación del contrabajista cubano Israel López Cachao y el cantante puertorriqueño Paquito Guzmán, intérprete de Cataño, Pachulín y Yo soy el son cubano.

Recordó, además, que en 1956 fundó su propia agrupación, el Conjunto Cachana. El nombre lo tomó en honor a su abuelo, al que le decían de esa manera por ser un hombre valiente, que se atrevió a desafiar, en su época, a los invasores estadounidenses que irrumpieron en Puerto Rico.

Además de su música, Quijano nos alegró la tarde con sus chistes. Incluso, hizo una imitación de Diego El Cigala que arrancó risas en el auditorio.

Comentario aparte merece el accionar de la colectividad que secundó al maestro Quijano, conformada en su totalidad por músicos locales. “¡Coño, lo hacen mejor que mi propio Conjunto Cachana!”, expresó.

Al final, el maestro Joe Quijano fue despedido en medio de una atronadora ovación que dejó una sensación de regocijo en los asistentes.

Por Roberto Llanos y Fausto Pérez Villarreal

Etiquetas

Más de revistas