EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/144989
Latitud 03 de Septiembre de 2017

Iniciación y deseos de libertad

El usuario es:

Foto:

Marvel Moreno utiliza a Lina como una suerte de ‘alter ego’ en su novela ‘En diciembre llegaban las brisas’.

Adriana Rosas Consuegra

Una mirada desde el ‘Bildungsroman’ a ‘En diciembre llegaban las brisas’, a 30 años de su primera edición.

Bien podríamos empezar por el final de En diciembre llegaban las brisas, tal como aparece en su primera edición (1987), publicado en Barcelona por la Editorial Plaza & Janés, y suprimido en la segunda edición impresa en Colombia en 2005 (Editorial Norma). Las tres últimas páginas de la primera publicación son un después, una mirada retrospectiva de su autora, Marvel Moreno, desde París, donde escribe su novela. En ellas reflexiona sobre cómo son las mujeres jóvenes barranquilleras que viajan en ese momento a esta ciudad, lo que fueron sus madres y lo que podrían llegar a ser sus hijas en ese viaje de la mujer hacia sí misma, desplegando sus alas en la libertad sexual y en sus relaciones con los hombres.

Son tres páginas que entonces nos dan a entender que de la ficción a la realidad no hay tanta distancia. Esta suerte de epílogo que escribe Moreno sirve como introducción al análisis de su historia desde el Bildungsroman (novela de formación, de iniciación…) y sus particularidades en esta zona del Caribe colombiano.

La palabra reflexión es una constante en las 429 páginas que la contienen. Reflexiones que van y vienen como las olas del mar de Puerto Colombia, uno de los principales escenarios en su narración. La meditación, que es indispensable para entrar en el círculo del Bildungsroman, y a su vez, el peregrinaje al que alude Moreno, también, necesario para la formación de la personalidad: el viaje a otro contexto que permite tomar distancia de los hechos y dar un poco más de objetividad a los pensamientos. Por eso mismo, en palabras de Helena Araújo es «la lenta metamorfosis del yo, que también concierne una búsqueda de identidad, y no solo abarca su persona sino su herencia cultural».

En este sentido, Moreno, situada en París desde 1969, recapacita sobre Barranquilla y escribe desde allí prácticamente toda su obra literaria publicada para adquirir aquello que señala Edwards, refiriéndose a las autoras latinoamericanas del Bildungsroman de finales del siglo XX: «sus autoras vuelcan su atención a los márgenes que las mujeres habitan, descubriendo que la distancia desde el centro puede en algunos casos ofrecer un espacio privilegiado de observación y crítica». Para tener como resultado final una obra que se convierte prácticamente en una radiografía de esa ciudad y sus habitantes.

En diciembre llegaban las brisas: prejuicios, leyes, dicotomías, el qué dirán, autoflagelación, culpabilidad, arrepentimiento, escarnio público, dominio, agresividad, violencia, machismo, sentimiento de inferioridad, dinero, club, apariencias y el asombro. Asombro: palabra que repite Marvel Moreno para condensar en múltiples voces la perplejidad de una cultura androcéntrica que somete a la mujer para obtener su propia conveniencia.

La narradora, Lina, que sería el alter ego de la autora, es la voz cantante de todas las historias de esta novela, funciona como una relatora de las intimidades de los demás personajes, y alude a las teorías de Freud, el inconsciente, Darwin, citas de la Biblia, la cultura popular y la historia, recreando así una voz reflexiva que trata de explicar los comportamientos permeados por los trazos de la cultura patriarcal y las resoluciones o dilemas en los que se ven involucradas las mujeres, para tomar conciencia de su situación. Y los actos que las conducirán a salir de allí o seguir sumergidas en los patrones impuestos por los hombres.

Recordemos que a través de Lina se concatenan todas las historias de En diciembre llegaban las brisas. Ella es el hilo conductor a través del tiempo, la que busca en los árboles genealógicos para explicar en los antepasados las conductas de los personajes de Barranquilla. La voz de Lina se remonta a cualquier época para ver de dónde viene la violencia de algunos hombres, la mojigatería de unas mujeres y las reglas sociales que han traspasado los decenios para ir transmitiendo los parangones falocéntricos para medir y regir los comportamientos de mujeres y hombres.

Es un recorrido por varias generaciones que en forma de compendio psicológico se remonta para determinar el porqué de los comportamientos de sus personajes, atravesado de cierta manera por rasgos antropológicos, sociales, históricos y culturales, que nos llevan a asociarlo en cierta manera con El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, pero ficcionado en el ambiente caribeño, como novela de iniciación. De hecho, no es fortuito este aspecto, porque Marvel Moreno afirmaba haberlo leído con ahínco durante su adolescencia. 

Etiquetas

Más de revistas