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Latitud 10 de Septiembre de 2017

Explorando música líquida. ‘Transparent Water’

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Omar Sosa y Seckou Keita hacen parte de la cuota de invitados internacionales del festival Barranquijazz.

Juan Carlos Buggy

El viaje místico musical de Omar Sosa y Seckou Keita en Barranquijazz 2017.

Con notas sumergidas en agua clara, comienza esta historia subacuática de la colaboración musical entre la superestrella del jazz afrocubano Omar Sosa y el korista senegalés Seckou Keita, invitados de honor este año a Barranquijazz. El encuentro, bastante inusual por cierto, produjo un viaje extraordinario en busca de lo que no se nos ha perdido en el álbum inédito Transparent Water, un viaje místico que abarca varios continentes y que muestra cómo la meditación –como estado del alma– no discrimina en la fusión de la música. Aquí es donde se logra una extraña pero bella armonía entre instrumentos tan disímiles como la kora, de Senegal; un piano-forte afrocubano, percusión japonesa, un sitar coreano y un órgano chino, un diálogo metafísico entre el piano de Omar Sosa y la kora de Seckou Keita, un peculiar cuerdófono africano de 21 cuerdas diseñado para ser una especie de ‘celular de Dios’. Sin embargo, sigue siendo el tambor el instrumento favorito de los dioses africanos. Destaca la presencia de un percusionista venezolano de última generación, Gustavo Ovalles, un artista bendito, con una creatividad que no se evapora y se funde a la perfección con los pasajes melódicos del alma de Omar y Seckou, un artesano del sonido. Sosa y Keita se conocieron y se hicieron inseparables, se conectaron musicalmente en 2012, ambos vienen de universos muy distintos.

Omar Sosa es un músico afrocubano universal, ministro de santería, quien ya es una superestrella del jazz afrocubano contemporáneo, y Seckou Keita, un músico de la exótica provincia de Casamance –en el sur de Senegal– descendiente de los griots –los juglares humanos por excelencia, cuenteros de historias reales que sorprenden a la ficción, tocan música tradicional africana– y es un virtuoso digitador de la kora, un dulce y complejo cuerdófono muy popular en la cultura musical de África occidental.

Omar dice que Keita «es un explorador igual que yo. Con él, la química fue inmediata, muchos piensan que eso ya se había hecho con la conexión Cuba –África». Pero, el punto de encuentro continúa desarrollándose hacia fronteras insospechadas, ahora es mucho más profundo: el diálogo es más espiritual, ¡el que vuela alto ve mucho más lejos! Al fin y al cabo, en el agua se vuela al igual que en el aire, y estos sonidos entretejidos crean un raro y bello escenario a la vez para una travesía introspectiva por el interior de nuestros propios sueños con el pretexto de la música. La música de Omar es una fusión ecléctica de lenguajes africanos, caribeños y especialmente cubanos con sonoridades de jazz, minimalismo, New Age y fraseología de blues progresivo en idiomas ancestrales africanos: es la impronta de su música, donde coexisten –cómodamente– la magia y la música en un diálogo transcultural con visos de espiritualidad.

El artista impacta de inmediato con su figura. Tiene una presencia felina, un poco doblado como una espiga al borde de un río, movida por la brisa, se asemeja al momento en que se agacha para recoger las vibraciones de sus mortales compañeros. Similar a un profesor con su estilo particular de gafas, así como por su sentido de escuchar. Su mirada percibe cada movimiento, cada gesto de las personas a su alrededor. Se mueve de una manera suave, tranquila y juguetona. Al mismo tiempo, está siempre listo para conectarse y desconectarse con las divinidades, porque en Cuba, los espíritus de sus ‹afro- dioses› intervienen en todo, con su esencia. Analicen bien sus manos, largas, grandes y finas, como raquetas con dedos diseñados sobre medidas que nunca dejan de hablar. Es un seductor del marfil de las teclas del piano, donde el piano mismo puede encantarse. Omar Sosa es una mezcla de un Thelonius Monk de tiempo atrás y de un Eddie Palmieri en su máximo momento e inocencia espiritual de su juventud. Sosa es un consumado artista de la disonancia. Los ingredientes en su música son erudición clásica, la libertad de un jazzista futurista y el golpe espiritual afrocaribeño y criollo, agréguenle la furia de la megalópolis, con los sonidos vibratorios del mundo y sus poetas urbanos.

Omar es un músico dedicado a la vida espiritual. De la misma forma como hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer más profundas, Omar hace lo mismo pero a la inversa, con el propósito de dejar constancia perentoria del carácter indivisible del espíritu. 

Un ser humano que ama la luz de la vida, que ama a la gente y que comprende que al compartir se logra el mejor propósito de la amistad, hacer feliz al amigo, que su espíritu flote sobre las aguas, protagonista de aventuras fantásticas que viajan en una rara embarcación por los afluentes del alma, «Agua transparente». 

El arpa africana y su poder invocador de dioses y magia luminosa estarán con nosotros en Barranquijazz 2017, con el aura magistral de Omar Sosa y Seckou Keita explorando las profundidades abisales de la música líquida...! Una catarata de aché, de bendiciones, para los espíritus amantes de la inmensa belleza de la música tradicional africana.

¡Siempre hay una primera vez!
La pasión reclama la razón
La razón reclama la canción
La canción reclama el corazón
¡Escucha la voz sin cesar!
Pradomar. Agosto 2017

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