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Latitud 12 de Noviembre de 2017

El otro me horroriza»: una entrevista con M. Bellatin

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Retrato de Mario Bellatin junto a sus mascotas, capturado por Graciela Iturbide.

John Better

El escritor peruano-mexicano, autor de ‹Mujeres de sal›, ‹Efecto invernadero y ‹Salón de belleza›, entre otros, conversó con ‹Latitud› acerca de su trabajo literario, los premios y los temas sobre los que escribe.

Mario Bellatin es uno de los autores en lengua española más prolíficos de los que tengamos noticias. Sus libros son considerados piezas maestras. Términos como experimental, raro, o fuera de este mundo se usan para acercarnos a su mundo literario, un ambiente  donde lo perturbador es una constante.

Bellatín es un gran narrador, su novela Salón de belleza figura en el número 19 de la lista seleccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles de los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años. Aunque, a decir verdad, el autor peruano-mexicano prescinde de elogios similares a este, y quienes han leído gran parte de su obra saben que se enfrentan a un autor anómalo, alguien que los puede horrorizar y enamorar al mismo tiempo, de esos que aparecen cada cien años o más. Entre sus títulos más destacados podemos mencionar Mujeres de sal, Efecto invernadero, Canon perpetuo, Salón de belleza, Damas chinas, El jardín de la señora Murakami, Flores, Shiki Nagaoka: Una nariz de ficción y La escuela del dolor humano de Sechuán, entre muchos otros.

Viajero incansable, invitado frecuente a ferias internacionales de literatura por todo el mundo, Bellatin se toma un aire y da a Latitud esta rara y divertida entrevista que muestra uno de sus tantos lados ocultos.

P  Usted afirma que un autor debe prescindir de lo autobiográfico. ¿En su obra no hay nada en lo que se haya sentido identificado?

R Exacto, debe prescindir de lo que se entiende por eso (autobiográfico), para quedar reflejado de una manera más intensa. Se podría decir que nunca hay más autobiografía que cuando no se hace autobiografía. Cuando se quiebran los cánones clásicos de ese tipo de ficción.

P Escribió un libro cuando tenía diez años, ¿de qué trataba?

R  De perros. De los que conocía por simple observación, de los que veía pasar por la zona en la que vivía.

P  ¿Qué tienen los perros que hasta el día de hoy lo acompañan en su cotidianidad?

R Que parecen ser los únicos que leyeron los Mandamientos, y se los creyeron a ultranza.

P  ¿Por qué dicen que usted es un autor experimental?, ¿de qué hablan cuando se refieren a usted de esa forma?

R Lo ignoro. Debe ser porque no encuentran mejor forma para señalar lo que no se entiende.

P  ¿Cuántos libros puede escribir en un año?

R De poder, podría 365 o más. Pero suelo publicar uno o dos.

P ‹Salón de belleza› es una de sus novelas más comentadas, es una historia densa, ¿cómo surgió ese argumento?

R  Fue apareciendo cuando me puse como meta realizar un texto que no escapara a cuatro paredes. Deseaba también que todo estuviera ya resuelto en la primera frase, y que el lector no adquiriese ningún conocimiento nuevo acerca de lo que posiblemente se discute en sus páginas.

P  Sus novelas son relativamente breves. ¿Ha pensado escribir algo un poco más extenso o se quedará con este formato?

Es cierto. Aunque a veces varía y hay libros publicados que no son tan breves. Cada texto va encontrando su extensión. No es algo intencionado. Precisamente ahora me encuentro haciendo algo que quizá llegue a las
400 páginas.

P  ¿Qué novela de las escritas le ha costado más trabajo ejecutar?

La que hago actualmente. Un texto que comienza en Italia en la posguerra y termina en los mares del sur setenta años después.                                                          

P  ¿Qué tipo de novela puede ser esa de la que habla?

R  No sé qué es una novela. Lo que estoy tratando de hacer ahora es reconstruir una conversación imposible, fuera del tiempo
y del espacio.

P ¿Quiénes o cuáles son sus influencias directas?

R  El Sagrado Corán, aunque ignoro qué tan directa sea semejante influencia.

P  Muchos coinciden en que usted en un futuro premio Nobel, ¿está de acuerdo?

R Totalmente, y mientras más pronto me lo entreguen, mejor, para desde ahora ir pagando de una manera más práctica mis gastos domésticos. Imagino que me puede alcanzar incluso para ayudar económicamente a algunos amigos en apuros.

P  ¿Cómo ve el panorama actual de la literatura latina?, ¿a quiénes recomienda leer?

Me parece que hay una diversidad de la que se carecía hace algunos años. Distintos caminos a seguir. Me parece un buen inicio. Estoy seguro por eso de que llegará el día en que pueda recomendar a alguien.

P  Usted es peruano-mexicano, ¿cómo es su relación con los dos países?

R  Pésima. Yo nací en México, crecí en Perú y volví a vivir en México. Sin embargo, prefiero la sociedad mexicana para llevar a cabo mis planes de escritura.

P ¿Qué tanto vuelve a sus personajes, o dejan de existir al finalizar sus libros?

R  Nunca existen ni dejan de existir. Son como sombras constantes que van pasando de un libro a otro.

P  ¿Un personaje de ficción que deseara encarnar?

R  El Idiota.

P  ¿Qué tanto intervienen los editores en su obra?

R  Nada. Eso es una carencia. Por eso cuento con el trabajo personal de la señora Guillermina Olmedo y Vera; bajo su supervisión voy leyendo en voz alta todo lo que escribo.

P  Sobre el nobel a Bob Dylan, ¿qué pensó?

R  No mucho. Quizá que hasta Marlene Dietrich llegó a cantarlo.

P ¿Qué cosas pueden llegar a horrorizarlo?

El otro, principalmente. También el sexo, algo a lo que no le encuentro solución. 

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