EL HERALDO
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Latitud 27 de Octubre de 2012

61 años haciendo familias felices en Barranquilla y el Caribe colombiano

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Cuando Jaime Naimark comenzó a labrar, hace 61 años, el camino de Jamar, lo hizo bajo el lema: “Cuando ayudes a alguien, nunca lo hagas con la intención de recibir algo a cambio”, así era su forma de ser, lo que lo caracterizó.

Este barranquillero, descendiente de judíos, desde su adolescencia aprendió el significado del trabajo. A sus 14 años de edad ayudaba en la tienda de su padre a repartir víveres, dando muestra de su sentido de responsabilidad y constancia en lo que emprendía.

En 1951, Jaime Naimark comenzó a crear su legado, que hoy está arraigado en la organización cuya marca es Jamar. Al culminar sus estudios de bachillerato comercial tuvo que asumir inmediatamente el sustento personal y familiar, tocando puertas en una firma de contadores en la que fue vinculado como contador.

Sin embargo, en su mente estaba el sabio consejo de un tío que le inculcó el deseo de emprender solo su propio camino, inclinándose así por la venta de muebles.

A sus 16 años de edad, en un local de 50 metros cuadrados de una casona situada en el Paseo Bolívar, abrió su almacén, que llamó Jamar, nombre que sacó de las iniciales de su nombre y primer apellido. Así comienza la historia de este almacén de muebles que a lo largo de sus 61 años de existencia tiene hoy sucursales en toda la Región Caribe, en otras ciudades de Colombia y se expande hacia Latinoamérica, iniciando con Panamá.

Inicialmente vendía muebles sencillos, de buena calidad y a precios asequibles para todas las familias, pero teniendo en cuenta que la competencia era fuerte, Jaime Naimark se ideó la forma de que su renglón de ventas creciera, entregando muebles financiados, ofreciendo una atención esmerada, con una apariencia impecable del local y una ejemplar disciplina de trabajo, características que a través de los años siguen vigentes y que le han dado credibilidad y confianza a los clientes a la hora de comprar allí muebles para el hogar.

Durante décadas, Naimark continuó su emprendedor camino apoyando a otras personas de la misma manera en que él recibió ayuda para iniciar su empresa. Hasta que llegó el momento de vincular a la empresa a su hijo Max, entregándole las riendas de Jamar y su bien establecido legado. El heredero, perteneciente a la segunda generación de esta familia empresarial, ha liderado con gran vigor, visión audaz y estrategias de crecimiento financiero, de la mano del talento humano costeño que conformó su grupo de trabajo. Él ha trabajado fiel a las prácticas de financiamiento de cara al cliente y óptimo servicio en el almacén, como lo hizo su padre, pionero y fundador.

Jamar se ha convertido en la mayor empresa colombiana dedicada al diseño y comercialización de mobiliario, líder en esta industria en el país. Ofrece posibilidades de negocio a más de 70 empresas independientes fabricantes que producen diseños exclusivos con excelente calidad. Para esto brinda un completo programa de apoyo, capacitación y acompañamiento con instituciones como el Sena y alianzas con universidades regionales.

La asesoría ofrecida por esta empresa de comercialización de muebles contempla todo lo relacionado con el proceso de fabricación, incluyendo mejores prácticas de producción, utilización eficaz de materiales y capacitación al personal, a través de visitas periódicas de asesores técnicos a cada unidad externa de producción.

Este trabajo permanente entre aliados permite a Jamar garantizar la calidad de sus muebles y llegar a sus clientes con precios competitivos y ajustados a cada bolsillo.

El crecimiento de la compañía en los últimos años, producto de su modelo de negocio incluyente, le ha permitido desarrollar un plan de expansión regional, llegando a diversas ciudades de la Costa Norte del país e incrementar sus volúmenes de ventas y expansión internacional.

Esto llevó a la empresa a reunir todos los esfuerzos de la cadena de producción en un centro de distribución inteligente –Cendis– que le permitiera atender la creciente demanda con mayores estándares de calidad y eficiencia para todos.

Por Fabiola Oñoro

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