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Bienestar 07 de Junio de 2017

Yoga facial, una disciplina que rejuvenece y fortalece

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Foto: Shutterstock

Las profesionales afirman que esta disciplina beneficia la musculatura del rostro.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Cada vez es más común que las mujeres recurran al yoga para “relajar la mente” y ejercitar el cuerpo. Esta técnica antigua e integral también ofrece el yoga facial, que consta de algunos ejercicios dedicados a estimular y estirar la musculatura de la cara.
 
Por lo anterior, consultamos a dos expertas en dicho campo, quienes explicaron en qué consiste, cuáles son sus beneficios y los ejercicios más comunes; así que tome nota y practique.
 
Alexandra Salzedo, instructora de yoga y fundadora de Ankh Yoga House, explicó que esta práctica activa la musculatura facial, a través de gestos, muecas, sonrisas, estiramientos sostenidos y dinámicos. 
 
Por su parte, Elsa Aguirre Duport, profesora de esta disciplina, indicó que uno de los beneficios del yoga facial es ayudar a aliviar tensiones a nivel físico (en el rostro) y mental. Agregó que la musculatura de la cara es muy pequeña, empero no deja de ser importante. De modo que debe ser fortalecida día tras día, para contrarrestar las molestas arrugas o esa apariencia de cansancio que a veces resulta difícil de ocultar.
 
Salzedo también mencionó que los ejercicios faciales alivian tensiones acumuladas por la ansiedad, tonifica los músculos de la cara para rejuvenecerla y recupera la luminosidad y firmeza de la piel. 
 
Mencionó que entre más temprano nos habituemos a practicar dicha disciplina, mayor serán los resultados. “Así que desde la pubertad resulta fantástico. Eso sí, debe ser un hábito diario que no debe perderse”. 
 
Aguirre dio a conocer que para empezar, la cara debe estar lavada, igual las manos, porque serán el instrumento para practicar los ejercicios. Dijo que para asegurarnos de que la técnica sea la indicada y, a su vez, estemos empleando los músculos correctos, lo recomendable es empezar delante del espejo, hasta controlar los movimientos.
 
“Esta modalidad no toma mucho tiempo. Puede ser practicada desde la comodidad de la casa de día o de noche. Yo recomiendo que se realice por la noche, antes de dormir, con el fin de lograr una relajación en la cara y descansar mejor”, expresó Elsa Aguirre.
 
Así mismo, afirmó que el yoga facial está orientado para todo tipo de personas, ya que es fácil de hacer y no requiere una gran preparación física.  
 
“En AnkhYogaHouse lo mezclamos con el aeroyoga, método en el que se utiliza la suspensión y la ingravidez en un columpio especial, de modo que la persona termina colgando boca abajo y la gravedad ayuda a traer sangre mejor oxigenada hacia el rostro, activando la regeneración de tejidos. También lo complementamos con el uso de aceites esenciales como el frankincense y melaleuca”, señaló Alexandra Salzedo. 
 
Aseguró que quien desee puede realizar yoga facial. Si opta por practicarlo desde el columpio, debe tener  en cuenta de que está contraindicado para personas que padecen de glaucoma o con presión alta no medicada.
Por último, Aguirre compartió una serie de ejercicios que podrá realizar a diario, así que anímese y empiece.
 
 
Algunos ejercicios...
 
Tome aire, infle las mejillas y ponga sobre ellas las manos. Luego, haga una leve presión; las manos deberán poner resistencia al movimiento y los párpados deberán estar relajados.
 
 
Para los músculos de la frente, ponga la palma de las manos sobre las cejas y haga una leve presión. Intente subir las cejas, sin que la frente se arrugue. Relaje la mandíbula. Este trabaja el músculo frontal. 
 
 
Lleve los dedos índices al extremo externo de los ojos y sujete suave los párpados inferiores para trabajarlos. Mantenga los ojos abiertos e intente dirigir la mirada hacia arriba, sin que la frente y el entre cejas se arrugue. 
 
 
Los dedos índices y corazón ubíquelos en la parte externa e interna de los ojos, haciendo una leve presión. Sujete los párpados superiores para trabajarlos e intente abrirlos. Trate de no arrugar la frente.
 
 
Con los dedos índices y corazón juntos, llévelos hacia los labios e intente besarlos, haciendo una presión. Sienta cómo los músculos orbiculares se van activando. Trate de que la mandíbula esté relajada y los ojos estén cerrados.
 
 
 

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