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Bienestar 03 de Mayo de 2017

Mitos y realidades del Parkinson

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Foto: Shutterstock

Sajira Aduen Jiménez

Han pasado 200 años desde que el neurólogo James Parkinson descubrió la enfermedad que lleva su apellido, y que en 1817 la nombró “parálisis agitante”.

Hoy se conoce al Parkinson como un tipo de trastorno del movimiento que se genera cuando las neuronas no producen dopamina, una sustancia que ayuda a producir los movimientos del cuerpo e interviene en el estado de ánimo de la persona.

Según la Asociación Colombiana de Neurología, el Parkinson afecta a más de seis millones de mujeres y hombres en el mundo. Se estima que en Colombia hay más de 220.000 personas con esta enfermedad neurodegenerativa.

Santander Torres de 62 años, es uno de esos 220 mil colombianos que padece Parkinson. Fue diagnosticado en 2005. Este ingeniero químico, esposo, y padre de cuatro hijos, le contó a revista M!ércoles cómo ha sido el proceso de su enfermedad.

“Sentía un fuerte dolor en el brazo derecho y se confundía con un problema óseo, posteriormente sentí rigidez. La escritura se me volvió lenta y la letra se hacía cada vez más pequeña”, relata.

Los días de Santander transcurrían sobrellevando la enfermedad, aumentaba la dificultad de movimiento y, consigo, incrementaba también la dosis del medicamento. “Alucinaba, oía, veía y sentía cosas muy extrañas. La relación con mi familia llegó a una situación desesperada. Pensé que me volvería loco”.

Torres llegó a una condición en la que, si aumentaba el medicamento, se presentaba disquinesia (movimientos involuntarios de la cabeza) y si bajaban la dosis, tenía rigidez. Finalmente, la doctora Judith Sandoval en 2016 le sugirió la implantación de un estimulador cerebral profundo, el cual le ha mejorado su calidad de vida y reducido el consumo de medicamento hasta en un 40%. “Dios y mi familia me ayudaron a que mis días fueran mejores. Ya no tengo alucinaciones. Puedo salir a caminar, comer, viajar en autos y avión, ir a playa, hacer ejercicio, bailar y mucho más”.

La neuróloga Judith Sandoval, con 20 años de experiencia en esta especialidad, asegura que además del componente genético, hay factores medioambientales o adquiridos que pueden generar la enfermedad. “Los más frecuentes son los traumáticos como se supone que lo adquirió el boxeador Muhammad Ali; y también se puede presentar por causas tóxicas como la ingesta de MPTP, un compuesto secundario que se forma a partir de la síntesis de la heroína. Produce destrucción de neuronas localizadas en el núcleo cerebral”.

MITOS Y REALIDADES. Sandoval, neuróloga clínica de la Universidad del Rosario, aclara los mitos que rondan alrededor de esta enfermedad:

No todos los que tienen Parkinson tiemblan y no todos los pacientes que tiemblan tienen Parkinson. Hay varias clases de temblor y algunos relativamente benignos como lo es el temblor esencial, o temblores inducidos por fármacos o facilitados por otras enfermedades tales como los trastornos tiroideos. El temblor del Parkinson generalmente empieza de un lado y es más notorio cuando el paciente está en reposo.

No solo se reduce al temblor. Las personas presentan además síntomas como la afectación en el olfato, trastorno de sueño, disminución en la expresividad facial, pérdida de la destreza digital y reflejos posturales, depresión, alteración en la función cardíaca, gastrointestinal y el sistema urinario.

No es mortal. Una persona no se muere de Parkinson, sino con Parkinson. Deteriora la calidad de vida, pero muchas son capaces de seguir con su vida cotidiana e incluso productiva. Según estudios, los hombres tienen más posibilidades de desarrollarla, pues hay hipótesis que aseguran que sus roles tienen más exposición a químicos y traumas. Otra es la protección que producen las hormonas llamadas ‘estrógenos’ en las mujeres, sin embargo esto no está comprobado.

SÍNTOMAS...
-Lentitud en los movimientos.
-Rigidez.
-Disminución del equilibrio, de la coordinación y las expresiones faciales.
-Depresión y ansiedad.
-Trastorno del sueño.
-Deterioro cognitivo.
-Dificultad en el habla y para tragar.
- Pérdida del olfato.
-Estreñimiento y dolores de origen desconocido.

Parkinson y alzheimer...
Los especialistas aseguran que los pacientes tienden a confundir el Parkinson con el Alzheimer. La neuróloga Judith Sandoval afirma que esta es una confusión popular, tal vez porque son las dos enfermedades neurodegenerativas más comunes, pero son diferentes. El Parkinson es de compromiso motor predominante y la enfermedad de Alzheimer de tipo cognitivo, es decir, memoria  y otras funciones mentales superiores, que no presenta disquinesia (movimientos involuntarios en los músculos). Tienen en común que ambas producen depresión en los pacientes.

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