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Temas del Padre 03 de Febrero de 2018

Vivir en libertad

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Padre Alberto Linero

Desde niños nos han enseñado a retener. Codiciar, atesorar, guardar, parecen ser los verbos que expresan un modo de vida feliz. Por eso creemos que el sentido de la vida está en no desprendernos de nada sino en poseer lo suficiente como para que un día no necesitemos nada.

Muchas personas no son capaces de renunciar a lo que ya no pueden hacer y se perpetúan en roles indefinidamente, negándose la oportunidad de renovarse y negándoles la oportunidad a sus instituciones de crecer verdaderamente; o siguen guardando lo que ya no les sirve, ni les va a volver a servir, por miedo a perderlo, creyendo que toda pérdida es una desgracia.

Tenemos la tentación de volver nuestra vida un gran cuarto de ‘San Alejo’, en el que guardamos ‘chécheres’ inservibles. Podemos llegar a ser auténticos acumuladores de lo que ya no es útil para nosotros. Eso trae dificultades serias para nuestra vida: 1- Terminamos anclados por el peso de todas esas realidades inservibles (no podemos movernos a la velocidad que el ritmo de la vida exige). 2- Generamos mentalidad de miedo ante el cambio, enviándonos un mensaje de que somos incapaces de responder a los nuevos desafíos, y por eso tenemos que poner nuestra confianza en lo “viejo” que tenemos, aferrados a lo que ya nos resulta conocido y no nos permitimos adquirir nuevos aprendizajes, nuevas realidades. 3- Bloqueamos la acción de Dios que siempre es renovación. Con su Espíritu busca hacer nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21,5) y quiere hacernos crecer desde el enfrentar nuestras necesidades y satisfacerlas de manera nueva.

¿Qué hacer? Vivir en continuo discernimiento y evaluación de lo que tenemos y verdaderamente necesitamos, sabiendo encontrarle el verdadero sentido a cada cosa y relación que tenemos. No tener miedo de deshacernos de aquello que ya no nos es útil en ningún aspecto. Liberar nuestra mano de lo que tenemos es una posibilidad de adquirir cosas nuevas. Confiar en Dios y en nuestras capacidades para encontrar y producir lo que necesitamos. La fe nos hace creer en que Dios nos ha creado capaces y competentes para vivir. Botar aquello que nos está haciendo daño y que nos genera un peso que no nos permite avanzar hacia nuestra meta. No tenerle miedo al vacío que cause desprendernos porque esa es la condición de posibilidad para nuevas adquisiciones. Regalar solidariamente a otras personas lo que ya nosotros no necesitamos pero a ellos les puede ayudar en tener una vida digna. Ayudar a los otros siempre será motivo de bendición para nosotros.

Vivir en libertad es una manifestación de nuestra fe en Dios, y en todas las cualidades, habilidades, posibilidades que tenemos. Nadie puede decir que tiene una fe auténtica en Jesús de Nazaret si no es capaz de vivir en libertad, en confianza, en esperanza, y con todas las fuerzas y ganas que tiene el corazón. No podemos detenernos ante las dificultades sino avanzar con todas las capacidades que Dios nos ha dado.

Te bendigo y te animo a deshacerte de aquello que no te sirve y otros pueden estar necesitando. 

@Plinero 
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Vivir en libertad

Sábado, Febrero 3, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Desde niños nos han enseñado a retener. Codiciar, atesorar, guardar, parecen ser los verbos que expresan un modo de vida feliz. Por eso creemos que el sentido de la vida está en no desprendernos de nada sino en poseer lo suficiente como para que un día no necesitemos nada.

Muchas personas no son capaces de renunciar a lo que ya no pueden hacer y se perpetúan en roles indefinidamente, negándose la oportunidad de renovarse y negándoles la oportunidad a sus instituciones de crecer verdaderamente; o siguen guardando lo que ya no les sirve, ni les va a volver a servir, por miedo a perderlo, creyendo que toda pérdida es una desgracia.

Tenemos la tentación de volver nuestra vida un gran cuarto de ‘San Alejo’, en el que guardamos ‘chécheres’ inservibles. Podemos llegar a ser auténticos acumuladores de lo que ya no es útil para nosotros. Eso trae dificultades serias para nuestra vida: 1- Terminamos anclados por el peso de todas esas realidades inservibles (no podemos movernos a la velocidad que el ritmo de la vida exige). 2- Generamos mentalidad de miedo ante el cambio, enviándonos un mensaje de que somos incapaces de responder a los nuevos desafíos, y por eso tenemos que poner nuestra confianza en lo “viejo” que tenemos, aferrados a lo que ya nos resulta conocido y no nos permitimos adquirir nuevos aprendizajes, nuevas realidades. 3- Bloqueamos la acción de Dios que siempre es renovación. Con su Espíritu busca hacer nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21,5) y quiere hacernos crecer desde el enfrentar nuestras necesidades y satisfacerlas de manera nueva.

¿Qué hacer? Vivir en continuo discernimiento y evaluación de lo que tenemos y verdaderamente necesitamos, sabiendo encontrarle el verdadero sentido a cada cosa y relación que tenemos. No tener miedo de deshacernos de aquello que ya no nos es útil en ningún aspecto. Liberar nuestra mano de lo que tenemos es una posibilidad de adquirir cosas nuevas. Confiar en Dios y en nuestras capacidades para encontrar y producir lo que necesitamos. La fe nos hace creer en que Dios nos ha creado capaces y competentes para vivir. Botar aquello que nos está haciendo daño y que nos genera un peso que no nos permite avanzar hacia nuestra meta. No tenerle miedo al vacío que cause desprendernos porque esa es la condición de posibilidad para nuevas adquisiciones. Regalar solidariamente a otras personas lo que ya nosotros no necesitamos pero a ellos les puede ayudar en tener una vida digna. Ayudar a los otros siempre será motivo de bendición para nosotros.

Vivir en libertad es una manifestación de nuestra fe en Dios, y en todas las cualidades, habilidades, posibilidades que tenemos. Nadie puede decir que tiene una fe auténtica en Jesús de Nazaret si no es capaz de vivir en libertad, en confianza, en esperanza, y con todas las fuerzas y ganas que tiene el corazón. No podemos detenernos ante las dificultades sino avanzar con todas las capacidades que Dios nos ha dado.

Te bendigo y te animo a deshacerte de aquello que no te sirve y otros pueden estar necesitando. 

@Plinero 
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