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Temas del Padre 06 de Enero de 2017

Vivir el presente

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Padre Alberto Linero

El tiempo no se detiene. Tiene un paso demoledor que se hace sentir en todo. A nosotros los humanos nos golpea haciéndonos sentir la fragilidad de nuestra condición. De alguna manera ser humano es ir siendo obsoleto, es ir envejeciendo constantemente. Somos un proyectil lanzado. Eso no lo podemos cambiar. Pueden hacer todas las cirugías plásticas posibles, pueden cambiar la cédula y decir que se nació mucho después de la fecha real, pero el tiempo seguirá haciendo su trabajo. ¿Qué hacer entonces? Estoy convencido de que lo importante es vivir cada instante de la vida a plenitud. Le ganamos al tiempo cuando cada minuto que se lleva lo hemos vivido apasionadamente. No podemos detenerlo y congelarnos en una etapa de la vida, pero sí podemos saber que lo que se lleva tiene lo mejor de nosotros.

Vivimos en una sociedad que se acostumbró a procrastinar, a vivir en el futuro que no ha llegado, a diferir todo, a vivir con la ansiedad de tener lo que no ha llegado y probablemente no existirá. Paradójicamente también se acostumbró a vivir en el pasado, a tener la nostalgia de todo lo que se fue, a quedarse amarrada a los momentos que ya no volverán. Sí, una sociedad que sufre por lo que no ha ocurrido y por lo que ya ocurrió, olvidándose de que lo importante está en el presente, en lo que está sucediendo y qué es lo que puedo alterar, controlar, resolver y dirigir.

Tenemos los años que tenemos, hemos vivido lo que hemos vivido, hemos llorado y sufrido cada una de las derrotas que hemos padecido, pero ya ellas no forman parte de nuestra vida. Aprendimos mucho de ellas, pero nos hemos liberado de su atadura y construimos mejores situaciones. Ni siquiera tenemos que quedarnos absortos por los momentos de victoria y alegría que hemos disfrutado, también de ellos aprendimos, pero ya pasaron. Lo que tenemos es que concentrarnos en el presente, en lo que podemos hacer, en lo que nos está generando dificultades y tenemos que solucionar, en lo que nos posibilita un crecimiento y una alegría.

Analiza tu presente, reflexiona qué estás haciendo y qué tienes que hacer para cambiar, comprométete con tu presente y da lo mejor de ti para que puedas gozarlo y disfrutarlo. Ten la seguridad de que no hay nada más feliz que mirar para el pasado y sentir la satisfacción que hiciste lo que tenías que hacer. La historia no es más que la suma de cada momento que vas viviendo. Y si queremos tener una buena historia que contar y de la cual sentirnos orgullosos, es necesario que vivamos el presente de la mejor manera.

El Señor Jesús, el de Nazaret, nos dice: “A cada día le basta su afán” (Mateo 6,34), enseñándonos a vivir en el presente con agradecimiento por el pasado que vivimos y con responsabilidad ante el futuro que está por llegar. Aprovecha los momentos que tienes con los que amas, goza el trabajo que realizas, da los besos que hoy puedes dar, disfruta responsablemente de todo lo que tienes a tu alrededor y pide a Dios que te bendiga siempre para que puedas salir vencedor en todo. Deja que la esperanza del amor de Dios te impulse y que la fuerza de su Espíritu te haga actuar de la mejor manera para que puedas alcanzar todas las metas que tienes. Te bendigo y te deseo lo mejor. ¡Ánimo!

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Vivir el presente

Viernes, Enero 6, 2017 - 17:00
Padre Alberto Linero

El tiempo no se detiene. Tiene un paso demoledor que se hace sentir en todo. A nosotros los humanos nos golpea haciéndonos sentir la fragilidad de nuestra condición. De alguna manera ser humano es ir siendo obsoleto, es ir envejeciendo constantemente. Somos un proyectil lanzado. Eso no lo podemos cambiar. Pueden hacer todas las cirugías plásticas posibles, pueden cambiar la cédula y decir que se nació mucho después de la fecha real, pero el tiempo seguirá haciendo su trabajo. ¿Qué hacer entonces? Estoy convencido de que lo importante es vivir cada instante de la vida a plenitud. Le ganamos al tiempo cuando cada minuto que se lleva lo hemos vivido apasionadamente. No podemos detenerlo y congelarnos en una etapa de la vida, pero sí podemos saber que lo que se lleva tiene lo mejor de nosotros.

Vivimos en una sociedad que se acostumbró a procrastinar, a vivir en el futuro que no ha llegado, a diferir todo, a vivir con la ansiedad de tener lo que no ha llegado y probablemente no existirá. Paradójicamente también se acostumbró a vivir en el pasado, a tener la nostalgia de todo lo que se fue, a quedarse amarrada a los momentos que ya no volverán. Sí, una sociedad que sufre por lo que no ha ocurrido y por lo que ya ocurrió, olvidándose de que lo importante está en el presente, en lo que está sucediendo y qué es lo que puedo alterar, controlar, resolver y dirigir.

Tenemos los años que tenemos, hemos vivido lo que hemos vivido, hemos llorado y sufrido cada una de las derrotas que hemos padecido, pero ya ellas no forman parte de nuestra vida. Aprendimos mucho de ellas, pero nos hemos liberado de su atadura y construimos mejores situaciones. Ni siquiera tenemos que quedarnos absortos por los momentos de victoria y alegría que hemos disfrutado, también de ellos aprendimos, pero ya pasaron. Lo que tenemos es que concentrarnos en el presente, en lo que podemos hacer, en lo que nos está generando dificultades y tenemos que solucionar, en lo que nos posibilita un crecimiento y una alegría.

Analiza tu presente, reflexiona qué estás haciendo y qué tienes que hacer para cambiar, comprométete con tu presente y da lo mejor de ti para que puedas gozarlo y disfrutarlo. Ten la seguridad de que no hay nada más feliz que mirar para el pasado y sentir la satisfacción que hiciste lo que tenías que hacer. La historia no es más que la suma de cada momento que vas viviendo. Y si queremos tener una buena historia que contar y de la cual sentirnos orgullosos, es necesario que vivamos el presente de la mejor manera.

El Señor Jesús, el de Nazaret, nos dice: “A cada día le basta su afán” (Mateo 6,34), enseñándonos a vivir en el presente con agradecimiento por el pasado que vivimos y con responsabilidad ante el futuro que está por llegar. Aprovecha los momentos que tienes con los que amas, goza el trabajo que realizas, da los besos que hoy puedes dar, disfruta responsablemente de todo lo que tienes a tu alrededor y pide a Dios que te bendiga siempre para que puedas salir vencedor en todo. Deja que la esperanza del amor de Dios te impulse y que la fuerza de su Espíritu te haga actuar de la mejor manera para que puedas alcanzar todas las metas que tienes. Te bendigo y te deseo lo mejor. ¡Ánimo!

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