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Temas del Padre 18 de Junio de 2016

Un papá cómo Dios manda

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Padre Alberto Linero

Ser papá implica mucho más que aportar un gameto para la fecundación. Implica la decisión de acompañar  a un nuevo ser en la aventura de existir. Implica el acto amoroso de la crianza y luego la compañía respetuosa del hijo adulto. Implica la decisión de dar la vida por el otro y hacerle sentir todo el amor que hay en el corazón a través de acciones bien concretas.

Un papá es el que sabe gastar su tiempo en enseñar a su hijo a vivir; eso se hace con palabras claras y acciones coherentes. Enseña el discurso y moldea el ejemplo. Para ello se requiere la total disposición a gastarse, sacrificarse y vivir comprometido. Estar a su lado mientras el hijo va incorporando los conceptos y desarrollando las habilidades que necesita para vivir.

Un papá es el que tiene tiempo para preguntar, explicar y compartir lo que la vida va ocasionado en la vida de su hijo. Es el que sabe disciplinar y mostrar los límites necesarios para no perderse en el laberinto de la existencia. Entiende que su hijo tiene que ser autónomo y lo va acompañando para que pueda serlo plenamente sin muletas existenciales que lo aten. Se esfuerza por darse y no quedarse en el facilísimo de dar cosas. Lucha por dejar la huella de valores claros, firmes y coherentes que hagan de la vida de su hijo una existencia con sentido.

Un papá es el que sabe ir dejando espacios para que su hijo progresivamente vaya decidiendo y asumiendo las consecuencias de sus opciones. Entiende que llegan momentos en los que no hay que meterse mucho sino saber guardar la distancia del que está dispuesto a amar en libertad. Entiende que su gran alegría no es que su hijo sea una copia suya sino un ser único e irrepetible que asume la vida desde su propia vocación, con alegría , pasión  y siendo feliz.

Un buen papá habrá enseñado a su hijo a valorarlo aunque ya no pueda producir o camine lento. Le habrá sabido inculcar el amor que recibirá cuando los años de plenitud hayan llegado. Solo el amor dado en respeto y libertad puede servir de plataforma para no estar solo en la vejez.

Un buen papá tiene una comunicación eficaz con su hijo, transmite ideas y valores claros que lo ayudan a formar, y lo hace con la autoridad de sus acciones, estas le dan argumentos para orientarlo en un camino de felicidad que van construyendo juntos; pero también escucha a su hijo, porque entiende que la escucha es una interpretación de las palabras emitidas que genera una respuesta. Lo contrario al amor no es el odio, es la indiferencia, por eso mantener una buena comunicación con un hijo le hace sentirse amado, así será una persona sin miedos e inseguridades para relacionarse con los demás, sabrá expresar amor porque su papá le ha enseñado como se hace, se convertirá en un ser humano sano, que se abre al diálogo con los otros.

Un buen papá tiene al Padre Dios como modelo. Sobretodo el papá que se expresa en la parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15,16-32), que es libre, generoso, tierno, perdonador y que busca recrear en cada gesto de amor a su hijo. Es un papá como Dios manda. GC

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Un papá cómo Dios manda

Sábado, Junio 18, 2016 - 02:15
Padre Alberto Linero

Ser papá implica mucho más que aportar un gameto para la fecundación. Implica la decisión de acompañar  a un nuevo ser en la aventura de existir. Implica el acto amoroso de la crianza y luego la compañía respetuosa del hijo adulto. Implica la decisión de dar la vida por el otro y hacerle sentir todo el amor que hay en el corazón a través de acciones bien concretas.

Un papá es el que sabe gastar su tiempo en enseñar a su hijo a vivir; eso se hace con palabras claras y acciones coherentes. Enseña el discurso y moldea el ejemplo. Para ello se requiere la total disposición a gastarse, sacrificarse y vivir comprometido. Estar a su lado mientras el hijo va incorporando los conceptos y desarrollando las habilidades que necesita para vivir.

Un papá es el que tiene tiempo para preguntar, explicar y compartir lo que la vida va ocasionado en la vida de su hijo. Es el que sabe disciplinar y mostrar los límites necesarios para no perderse en el laberinto de la existencia. Entiende que su hijo tiene que ser autónomo y lo va acompañando para que pueda serlo plenamente sin muletas existenciales que lo aten. Se esfuerza por darse y no quedarse en el facilísimo de dar cosas. Lucha por dejar la huella de valores claros, firmes y coherentes que hagan de la vida de su hijo una existencia con sentido.

Un papá es el que sabe ir dejando espacios para que su hijo progresivamente vaya decidiendo y asumiendo las consecuencias de sus opciones. Entiende que llegan momentos en los que no hay que meterse mucho sino saber guardar la distancia del que está dispuesto a amar en libertad. Entiende que su gran alegría no es que su hijo sea una copia suya sino un ser único e irrepetible que asume la vida desde su propia vocación, con alegría , pasión  y siendo feliz.

Un buen papá habrá enseñado a su hijo a valorarlo aunque ya no pueda producir o camine lento. Le habrá sabido inculcar el amor que recibirá cuando los años de plenitud hayan llegado. Solo el amor dado en respeto y libertad puede servir de plataforma para no estar solo en la vejez.

Un buen papá tiene una comunicación eficaz con su hijo, transmite ideas y valores claros que lo ayudan a formar, y lo hace con la autoridad de sus acciones, estas le dan argumentos para orientarlo en un camino de felicidad que van construyendo juntos; pero también escucha a su hijo, porque entiende que la escucha es una interpretación de las palabras emitidas que genera una respuesta. Lo contrario al amor no es el odio, es la indiferencia, por eso mantener una buena comunicación con un hijo le hace sentirse amado, así será una persona sin miedos e inseguridades para relacionarse con los demás, sabrá expresar amor porque su papá le ha enseñado como se hace, se convertirá en un ser humano sano, que se abre al diálogo con los otros.

Un buen papá tiene al Padre Dios como modelo. Sobretodo el papá que se expresa en la parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15,16-32), que es libre, generoso, tierno, perdonador y que busca recrear en cada gesto de amor a su hijo. Es un papá como Dios manda. GC

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