EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/140837
Temas del Padre 24 de Diciembre de 2016

Te amo y te lo demuestro

El usuario es:
Padre Alberto Linero
Valoramos lo que hemos perdido y ya no podemos gozar. Lloramos a los que se han ido o renegamos la pérdida de las mismas cosas que antes no valorábamos. Es la manía de los humanos entender el valor de las personas y de las cosas cuando se han ido o acabado. Es entonces cuando nos lamentamos y reconocemos todas las bondades de esa realidad. Dolorosamente la rutina nos lleva a acostumbrarnos a las personas y a las cosas que están en nuestra vida y corremos el riesgo de creer que no son importantes. Sólo cuando experimentamos su ausencia y no nos damos cuenta todo lo que nos aportaban valoramos su ser. Eso no nos puede seguir más. No podemos llorar en las salas de velación a las personas que a diario ignorábamos y tratamos con indiferencia. Por eso hoy te quiero invitar a tomar la decisión de hacerle sentir a esas personas que están a tu lado lo importante y valiosa que son para ti, no esperes que una enfermedad o la muerte te pongan ante su ausencia. Varias actitudes a tener presente:
 
1- Estar atento a estas personas. Hacerles sentir que lo que dicen y hacen es valioso para ti y por eso le dedicas toda tu atención. No dejes que las urgencias de la vida te lleven a estar despistado en las relaciones interpersonales, y centrar tu atención en lo que no es fundamental para la vida.
 
2- Dedícale tiempo  y muéstrales que son prioridad para ti. Es incoherente decir que alguien es fundamental en tu vida y dedicarle lo que te sobra de tiempo. Esas personas tienen que ser prioridad en tu agenda y saber que los minutos que con ellos se compartan son más productivos que los que se dedican a la tecnología y a la producción material. 
 
3- Expresar todo el afecto que se tiene por ellos. Hay que tocarlos, abrazarlos, besarlos, decirle lo valioso que son. No tengamos miedo a expresar que son fundamentales en nuestra vida y que los queremos con toda las fuerzas del alma.
 
4- Entendamos que estar en contacto no reemplaza los encuentros. Una de las trampas de la nueva tecnología en la comunicación es que nos ha hecho creer que poder “whasapear”, leerlos en Facebook con las personas que amas reemplaza el encuentro, el abrazo, el mirarnos a los ojos. No reneguemos de la tecnología pero no creamos que basta con ella para vivir unas buenas relaciones interpersonales. No hay comparación entre un abrazo y un mensaje en las redes sociales.
 
Nada puede remplazar las tertulias en las que repetimos las mismas cosas y nos volvemos a divertir con los mismos chistes. Los abrazos nos fortalecen y nos dan las energías que necesitamos para seguir adelante. Sentir la mirada y la ternura de las personas que amamos nos hace confiar más en nosotros y nos genera el contexto de confianza para seguir actuando. La vida está sostenida por esos detalles que parecen insignificantes pero son sublimes porque nos alimentan el alma y así nos preparan para vivir felices.  Me gusta celebrar los días con las personas que amo y no esperar los cumpleaños que son tan distantes. Me emociona sentirme valorado y amado por esas personas que no tienen títulos de la realeza, ni son los más adinerados pero son los que me aman y valoran en la sencillez de las relaciones. 

Etiquetas

Más de revistas

Te amo y te lo demuestro

Sábado, Diciembre 24, 2016 - 00:00
Padre Alberto Linero
Valoramos lo que hemos perdido y ya no podemos gozar. Lloramos a los que se han ido o renegamos la pérdida de las mismas cosas que antes no valorábamos. Es la manía de los humanos entender el valor de las personas y de las cosas cuando se han ido o acabado. Es entonces cuando nos lamentamos y reconocemos todas las bondades de esa realidad. Dolorosamente la rutina nos lleva a acostumbrarnos a las personas y a las cosas que están en nuestra vida y corremos el riesgo de creer que no son importantes. Sólo cuando experimentamos su ausencia y no nos damos cuenta todo lo que nos aportaban valoramos su ser. Eso no nos puede seguir más. No podemos llorar en las salas de velación a las personas que a diario ignorábamos y tratamos con indiferencia. Por eso hoy te quiero invitar a tomar la decisión de hacerle sentir a esas personas que están a tu lado lo importante y valiosa que son para ti, no esperes que una enfermedad o la muerte te pongan ante su ausencia. Varias actitudes a tener presente:
 
1- Estar atento a estas personas. Hacerles sentir que lo que dicen y hacen es valioso para ti y por eso le dedicas toda tu atención. No dejes que las urgencias de la vida te lleven a estar despistado en las relaciones interpersonales, y centrar tu atención en lo que no es fundamental para la vida.
 
2- Dedícale tiempo  y muéstrales que son prioridad para ti. Es incoherente decir que alguien es fundamental en tu vida y dedicarle lo que te sobra de tiempo. Esas personas tienen que ser prioridad en tu agenda y saber que los minutos que con ellos se compartan son más productivos que los que se dedican a la tecnología y a la producción material. 
 
3- Expresar todo el afecto que se tiene por ellos. Hay que tocarlos, abrazarlos, besarlos, decirle lo valioso que son. No tengamos miedo a expresar que son fundamentales en nuestra vida y que los queremos con toda las fuerzas del alma.
 
4- Entendamos que estar en contacto no reemplaza los encuentros. Una de las trampas de la nueva tecnología en la comunicación es que nos ha hecho creer que poder “whasapear”, leerlos en Facebook con las personas que amas reemplaza el encuentro, el abrazo, el mirarnos a los ojos. No reneguemos de la tecnología pero no creamos que basta con ella para vivir unas buenas relaciones interpersonales. No hay comparación entre un abrazo y un mensaje en las redes sociales.
 
Nada puede remplazar las tertulias en las que repetimos las mismas cosas y nos volvemos a divertir con los mismos chistes. Los abrazos nos fortalecen y nos dan las energías que necesitamos para seguir adelante. Sentir la mirada y la ternura de las personas que amamos nos hace confiar más en nosotros y nos genera el contexto de confianza para seguir actuando. La vida está sostenida por esos detalles que parecen insignificantes pero son sublimes porque nos alimentan el alma y así nos preparan para vivir felices.  Me gusta celebrar los días con las personas que amo y no esperar los cumpleaños que son tan distantes. Me emociona sentirme valorado y amado por esas personas que no tienen títulos de la realeza, ni son los más adinerados pero son los que me aman y valoran en la sencillez de las relaciones. 
Imagen: