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Temas del Padre 08 de Julio de 2017

Sí, tengo defectos

El usuario es:
Padre Alberto Linero
En una entrevista que relata el escritor español Enrique Jardiel P. le preguntan entre otras cosas su estatura, a lo que él responde: “un metro sesenta, soy bajo y cuando voy al teatro nunca le impido ver el escenario al señor que está atrás”. Él fue un reconocido escritor de comedias para teatro en la primera mitad del siglo pasado. Me causó muchas gracia ver la respuesta a la pregunta. La posibilidad de tomarse uno tan en serio a sí mismo que puede reírse de sus propias características sin el menor problema. 
 
El principito dice que quien logra juzgarse a sí mismo es un verdadero sabio, yo diría que además las personas que saben reírse de sí mismas están muy cerca de la felicidad. No hacen falta demasiadas cosas para ser feliz, pero una que sí es absolutamente indispensable es pasarla uno bien con uno mismo. Quien resulta insoportable para sí mismo, tarde o temprano termina resultando insoportable para los demás. La habilidad para reírse uno de sí mismo, para permanecer tranquilo ante lo que algunos podrían considerar defectos, como ser demasiado alto, o bajo, gordo o flaco, tener gafas, color de piel, por ejemplo; o tener la posibilidad de hacer gracia de la propia historia, de lo que ya pasó, de lo que te convirtió en la persona que eres, es algo que siento que debemos aprender muy bien. 
 
Cuando la historia del ser humano se convierte en historia de salvación, lo que ha pasado en realidad es que el corazón ha aprendido a ser feliz con lo vivido, ha aprendido a sonreír al recordar y a reír al revivir las cosas que nos han pasado y las que hemos hecho. 
 
Creo que una prueba de eso es lo que sucede cuando hay una reunión de amigos. Una de esas típicas reuniones que hoy organizan las personas a través del Facebook y se ponen de acuerdo todos los que se graduaron del colegio en el mismo año, se encuentran después de años, todos se actualizan en datos, “adelantan el cuaderno” como se dice popularmente, qué estás haciendo, ya te casaste, esta es la foto de mis hijos, estuve viajando por estos lugares, etc. y luego casi que de manera inevitable todos empiezan a hablar de la época gloriosa en la que pasaban todo el tiempo juntos, se emocionan de todas las formas posibles recordando las cosas que pasaron, las que vivieron juntos y especialmente todas las anécdotas que hoy son graciosas. No todas ellas sin embargo pudieron haberlo sido cuando sucedieron, pero hoy, años después, miradas con cierta perspectiva, no son tan graves, no se sienten tan fuerte, y alegran profundamente a los que acaban de encontrarse después de tanto tiempo. Pues esa perspectiva es lo que hay que ganar frente a uno mismo, la que surge de enamorarse de uno mismo y de emocionarse con el tipo de persona que eres. 
 
Hay que tomarse la vida en serio, pero no con demasiada seriedad, hay que saber reírse de uno mismo, es uno de los caminos de la felicidad. En el caribe siempre hemos aprendido a burlarnos de todo, hasta de lo más grave de la vida –en la danza del garabato se batalla con la muerte bailando- por eso hoy tú tienes que saber reírte de ti; mostrando que te amas tal cual eres y que no tienes miedo de tus defectos y errores. Al contrario que los has asumido tanto que haces de ellos oportunidades para seguir adelante en la vida. 
 
@Plinero 
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