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Temas del Padre 09 de Septiembre de 2017

Ser amigos

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Padre Alberto Linero

La amistad debe ser uno de los inventos más viejos de la humanidad. Creo que desde que hubo seres humanos hubo amigos, y hubo amigos desde el mismo momento en que empezamos a hablar y a comunicarnos. Es que hablar con alguien cuando no nos sentimos bien es una de las cosas que más nos puede tranquilizar. Hay seres humanos que prefieren quedarse callados y no decirle a nadie lo que les está pasando. A veces incluso por miedo, o porque les han dicho que algo malo les va a pasar si dicen algo feo que les está pasando. Nada de eso es verdad. Tienen que confiar en las personas que los quieren, en los que los cuidan, en los que pueden ayudarlos. Dios no quiere que ninguna persona sufra en este mundo, no quiere que sus hijos lloren ni que estén solos quejándose de cosas que no pueden solucionar.

Quiere que nos ayudemos, que nos apoyemos unos a otros, que seamos capaces de acompañarnos en todas las cosas difíciles. Cuando yo estoy triste, o cuando tengo un gran problema, o cuando siento que alguien está haciéndome daño, siempre busco a personas en las que confío, les digo lo que está pasando y me desahogo con ellos.

Es una gran bendición, siento el alivio de poder decirlo y siento que en seguida cuento con alguien que se preocupa por mí y que me dará algún consejo para salir adelante. Quiero que todos hagan lo mismo, pues para eso son los amigos, ese invento maravilloso que nos salva de la tristeza. Que busquen siempre personas en las que puedan confiar y que puedan escucharlas, que nunca se queden con sus dolores guardados. Así empezamos a mejorarnos.

Tengo la fortuna de tener muy buenos amigos. Nunca me han faltado. No puedo decir que haya tenido una época de mi vida en la que no haya tenido con quien contar. Lo que me gusta de los amigos es que se quieren espontáneamente, casi que automáticamente, es una cosa bien particular que tenemos los seres humanos, y es que queremos a otros seres humanos sin tener motivos para quererlos.

Claro, luego pasa el tiempo, hemos jugado juntos, hemos reído, hemos hablado durante horas sin parar, hemos compartido dolores, caídas, comida, rabias, momentos de susto, y todo sin pedirnos nada a cambio, por el simple placer que significa contar con el otro y que lo que te hace sentir a ti, también tú se lo hagas sentir a tu amigo. Pero ese primer instante, esos primeros momentos en los que se empieza a pasar tiempo con alguien, a reír, en el que hablaron por primera vez o se prestaron algo, ahí no había ninguna razón, simplemente es como si a ambos alguien los hubiera llamado y les hubiera metido en el corazón las ganas de quererse y de apoyarse en todo.

Creo que difícilmente encontraremos una mejor cura para los momentos difíciles que contar con nuestra familia y pasar tiempo con nuestros amigos, contarles lo que nos sucede, pedirles que nos aconsejen, dejar que nos ayuden, y también que nos hagan reír en medio de la dificultad. Que nos ayuden a subir el ánimo, que nos cambien la cara de preocupación por una cara de esperanza. Por eso inventó Dios los amigos, para que nadie tenga que estar solo cuando llegan las dificultades. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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