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Temas del Padre 07 de Abril de 2018

Recuérdame

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Padre Alberto Linero

Le tenemos miedo a la muerte. Nos asusta no saber qué sigue después de que nuestro corazón deje de palpitar y nuestro cerebro se apague totalmente. Es más, algunos creen que la espiritualidad es la respuesta evolutiva de la especie humana a esa dura conciencia diaria y continúa de saberse muriendo a cada día, a cada hora (Mattew Alper). Nosotros los creyentes creemos que la muerte no es la última palabra sobre la existencia, sino el parto definitivo a una nueva manera de existencia, la definitiva.

En este contexto me sentí conmocionado al ver la película Coco. En ella desde la fiesta de los muertos de la cultura mexicana se nos invita a reflexionar sobre la muerte y su impacto en nosotros, todo mediado por la fuerza de la música. 

Y la respuesta es negarse a olvidar a las personas que amamos y la familia como estructura que no permite que la nada se trague a los seres queridos. Dos ideas muy fuertes en una sociedad marcada por lo efímero, el olvido rápido, la obsolencia de los seres humanos y el individualismo. 

Amar es no olvidar. Amar es rescatar del anonimato. Amar es construir puentes indestructibles con los seres amados, puentes que nos unan a ellos aunque no los podamos ver. Amar es vencer todos los obstáculos que el individualismo nos genera a diario y que nos llevan a negar al otro. Amar es abrirnos a la diferencia y entender que las condiciones personales - sean de la índole que sean - no nos pueden llevar a negar a nadie, siempre podemos encontrar puntos de encuentro.

El amor de un padre que no olvida a su hija, y con una canción le pide que lo recuerde. Un niño que no olvida su pasión y su talento, y que además se propone juntar a los suyos en un puente que une este instante con la eternidad. Y una familia que intenta olvidar su origen, y con ello, parte de su esencia, pero por la fuerza del amor no puede. Al verla, por supuesto pensé en quienes han hecho parte de mi vida y que ya no están aquí. Los recordé y los amé al hacerlo. Pero también pensé en todos los que aman, en los que hacen esfuerzos por olvidar, y en todos los olvidados de nuestras sociedades, que aún están entre nosotros. Ojalá no nos acostumbremos a vivir como si no estuvieran, sino que por el contrario hagamos pequeños y grandes esfuerzos por amarles de la manera en que nos sea posible. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
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Recuérdame

Sábado, Abril 7, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Le tenemos miedo a la muerte. Nos asusta no saber qué sigue después de que nuestro corazón deje de palpitar y nuestro cerebro se apague totalmente. Es más, algunos creen que la espiritualidad es la respuesta evolutiva de la especie humana a esa dura conciencia diaria y continúa de saberse muriendo a cada día, a cada hora (Mattew Alper). Nosotros los creyentes creemos que la muerte no es la última palabra sobre la existencia, sino el parto definitivo a una nueva manera de existencia, la definitiva.

En este contexto me sentí conmocionado al ver la película Coco. En ella desde la fiesta de los muertos de la cultura mexicana se nos invita a reflexionar sobre la muerte y su impacto en nosotros, todo mediado por la fuerza de la música. 

Y la respuesta es negarse a olvidar a las personas que amamos y la familia como estructura que no permite que la nada se trague a los seres queridos. Dos ideas muy fuertes en una sociedad marcada por lo efímero, el olvido rápido, la obsolencia de los seres humanos y el individualismo. 

Amar es no olvidar. Amar es rescatar del anonimato. Amar es construir puentes indestructibles con los seres amados, puentes que nos unan a ellos aunque no los podamos ver. Amar es vencer todos los obstáculos que el individualismo nos genera a diario y que nos llevan a negar al otro. Amar es abrirnos a la diferencia y entender que las condiciones personales - sean de la índole que sean - no nos pueden llevar a negar a nadie, siempre podemos encontrar puntos de encuentro.

El amor de un padre que no olvida a su hija, y con una canción le pide que lo recuerde. Un niño que no olvida su pasión y su talento, y que además se propone juntar a los suyos en un puente que une este instante con la eternidad. Y una familia que intenta olvidar su origen, y con ello, parte de su esencia, pero por la fuerza del amor no puede. Al verla, por supuesto pensé en quienes han hecho parte de mi vida y que ya no están aquí. Los recordé y los amé al hacerlo. Pero también pensé en todos los que aman, en los que hacen esfuerzos por olvidar, y en todos los olvidados de nuestras sociedades, que aún están entre nosotros. Ojalá no nos acostumbremos a vivir como si no estuvieran, sino que por el contrario hagamos pequeños y grandes esfuerzos por amarles de la manera en que nos sea posible. 

@Plinero 
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