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Temas del Padre 21 de Octubre de 2017

No todo se negocia

El usuario es:
Padre Alberto Linero

No todo puede ser negociable. Tienen que haber realidades que no tengan precio. El dinero no puede ser ni lo único ni lo más importante. Los proyectos de vida sólidos son aquellos que tienen una base no negociable. Una piedra angular en la que se sustentan, y desde la que se definen.

Una sociedad que erige como su valor fundamental el dinero y permite que este corroa todo lo sólido de la vida personal genera relaciones superficiales y desleales, sufre el impacto de la corrupción que la destruye, se queda sin líderes que puedan ser admirados por sus valores, pierde toda posibilidad de trascender y encontrar un sentido que lo sustente todo.

Es cierto que hay realidades negociables y que a todos nos gusta intercambiarlas y sentir que ganamos algo al hacerlo. Pero para poder vivir a plenitud se hace necesario tener algunas cosas que nos definen y no se pueden intercambiar por nada de lo que el otro nos pueda ofrecer. Venderlo todo implica no tener realmente nada. Lo que nos define es aquello que permanece en nosotros y de lo cual no tenemos miedo de perderlo. Eso nos garantiza estabilidad, identidad  y coherencia.

Sé que esto puede sonar ridículo en una sociedad que adora el dinero y cree que solo teniéndolo se puede ser feliz. De alguna manera constantemente en los discursos publicitarios, en las propuestas mediáticas se nos asegura que la única posibilidad de ser feliz es teniendo dinero. Lo cual significa que no importa lo que tengamos que dar para conseguirlo.

Lo que no suena ridículo son los niveles de corrupción en los que vivimos, la violencia que se impone como una manera de conseguir dinero, la sensación de vacío en los seres humanos que, a pesar de que compran y compran, no lo pueden llenar. Y estoy convencido que esas realidades tienen su causa en “el todo se vende, todo se compra”. Hemos convertido el proceso total de vivir en una inversión provechosa de capital, medimos nuestras acciones en cantidades de dinero, nos preguntamos frecuentemente si determinadas experiencias, como un viaje o ver una película en un cine vale el dinero que pagamos por esas experiencias y la tragedia es que se comparan dos cosas inconmensurables, el placer de viajar o de ver una película no es una mercancía y no se puede expresar con una cantidad de dinero. Hay realidades de nuestra vida que se escapan a la actividad del mercado, no se pueden medir e intercambiar, porque no tienen un valor comercial que las represente.

Si el honor se puede vender, nadie puede ser honorable. Si el dinero es más importante que la honestidad, no hay gente honesta sino gente que no le han ofrecido el dinero suficiente. Si el dinero es lo más importante, lo que llamamos amor y fidelidad es muy parecido a la prostitución. Si el dinero es lo más importante, la crianza es uno de los peores negocios que se hace porque casi nunca se recupera la inversión.

Definitivamente creo que hay realidades más valiosas que el dinero y que no negociaré. ¿Cuáles son las tuyas? Deben ser claras y concretas. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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