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Temas del Padre 25 de Noviembre de 2016

Mendigos y más mendigos

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Padre Alberto Linero
Esta sociedad de la manipulación, del marketing y el mercadeo, nos hace consumidores; la gran tarea de este capitalismo caníbal en el que nos movemos y existimos, es hacernos compradores compulsivos de lo que sea.
 
Sin embargo, la dinámica es comprar y no estar felices con lo que compro, sino tener más necesidad de comprar, más necesidad de echar cosas al vacío del corazón. Mas para triunfar sobre todas aquellas tentaciones de vacío y de sinsentido que nos ponen como espejismos de felicidad; hay que enfrentarse con valentía a esas lógicas. No podemos escondernos, no podemos dejarnos amedrentar; estamos llamados a ser valientes, a tener una voluntad firme y férrea, para vencer esas lógicas con paz, con amor también por aquellos que las viven.
 
No se trata de violentarlos, ni de entender el mundo como si fuera un enemigo que hay que aniquilar; sino con firmeza para no negociar con aquello que creemos que no es negociable. Hay que ser valientes para no acobardarnos cuando llegue el momento de la dificultad. Hay que ser valiente para no tener miedo de saber que somos débiles y que nos pesan esas cosas; porque nos resultan tentadoras. Pues bien, es tiempo de enfrentar esas lógicas, no como quien anda a la caza de las calamidades, como el buscapleitos, sino como quien está convencido totalmente de tener una verdad que fortalece mi voluntad, pues está aferrada al Señor Jesús. Y estoy seguro de que al final tendrás prosperidad. Y entiendo prosperidad como algo más que éxito económico, sino como una alegría profunda y verdadera, como un triunfo sereno sobre las lógicas que me dicen que sólo gastando puedo ser feliz, siendo paciente en medio de las dificultades y firme en medio de los sufrimientos que puedan venir. Sé que la obra de Dios, su milagro principal, es que su voluntad te llene de fortaleza.
 
No se trata de negarse a vivir la realidad sino a vivirla desde la certeza de lo valioso que somos y de cómo Dios nos ama y quiere que vivamos felices. Se trata de entender que nada de lo que poseemos o vestimos nos puede hacer más valioso de lo que ya somos. Seguro habrá algunos que se queden impactados por nuestro auto o pertenencias pero esa admiración no añadirá nada a lo que ya somos: Hijos de Dios. Por eso lo que tenemos que hacer es aceptarnos y amarnos tal cual somos y disfrutar de cada bendición que Dios nos da. Eso nos ayudará a no envidiar a nadie, ni andar esperando tener lo que otros tienen sino a gozarnos cada experiencia con mucha alegría.
 
Estoy seguro que una profunda experiencia espiritual nos debe hacer libres ante todas las cosas que la sociedad considera valiosas, nos debe hacer entender que todo pasa y que nada nos llevamos en el cajón, y que como ya nos dijo el poeta: otros terminaran gozando el dinero por el que nos hemos esforzado hasta quedar sin vida. No digo que no haya que tener cosas digo que hay que entender que ellas no llenan el vacío del corazón y que todas son pasajeras, las puedo tener o no tener, por eso hay que disfrutarlas con las posibilidad de dejarlas en algún momento. Es la única forma de dejar de ser mendigos. 

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