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Temas del Padre 24 de Marzo de 2018

La motivación interior

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Padre Alberto Linero

El ser humano no puede vivir sin motivación. Todos necesitamos encontrar motivos para vivir. Es la manera en la que los humanos podamos vivir apasionadamente. Una dificultad está en creer que esa motivación viene de afuera, porque nos hace dependientes de los estímulos externos, generando la inestabilidad que dan el vaivén de las circunstancias humanas. Es necesario que entendamos que la verdadera motivación nace de adentro. Es automotivación.

Tienes que saber cuál es el sentido de tu vida, qué es lo que te jalona a diario, porqué vives, qué te hace feliz. Sin tener claro esto no podrás realizarte, ni alcanzar la plenitud que buscas. Esto te hace responsable y dueño de tus proyectos. Es decir, no estás desmotivado por lo que otros hacen sino por la manera como tú mismo estás manejando la vida. Eres el encargado de estar motivado. No se puede negar que hay influencia del exterior, pero la decisión última la tiene cada ser humano, desde su propia conciencia. Sin perder de vista que, a veces, la fisiología también interviene en nuestra motivación.

La automotivación se centra, por lo menos, en tres nódulos existenciales: la relación consigo mismo, que implica todo un proceso de autoconocimiento, aceptación y amor propio. Nadie puede ser feliz si no tiene una buena relación consigo mismo. Todo ser humano se motiva desde la conciencia que tiene de sus posibilidades, de sus capacidades y realizaciones. Quien tiene claro sus dones y virtudes tendrá claras razones para querer vivir y seguir adelante. Sin una buena relación consigo mismo nada podría generar la estabilidad necesaria para realizar consistentemente la vida. Quien se siente bien consigo mismo será capaz de actuar con pasión y gozo en su cotidianidad.

El segundo nódulo implicado en la automotivación tiene que ver con el hacer, con la manera como gasta e invierte el tiempo cada ser humano. No se puede estar motivado si se hace a diario lo que no nos gusta, lo que nos obliga la realidad y no lo que brota de los deseos más profundos. Todo ser humano debe luchar porque su trabajo sea la expresión de lo que siente y es, y no lo que le imponen las necesidades diarias. Quien hace lo que ama vive una existencia motivada. Y seguro tendrá una buena relación con las personas que están a su alrededor y con las que construye su proyecto vital.

El tercer nódulo está en la dimensión espiritual. Un ser humano que quiere vivir motivado tiene que vivir una experiencia de trascendencia, tiene que ser capaz de contemplar y aproximarse a la realidad desde una dimensión profunda y complexa que le permita entender el sentido de todas las experiencias vividas. Quien se queda en lo material, en lo útil, en lo inmediato termina sufriendo las limitaciones urticantes de la condición humana. Por ello, se necesita ser capaces de crecer en espacios de pausa, de silencio, de interiorización y de trascendencia en todo momento vivido. Estoy seguro que quien tiene una gran motivación que excede lo limitado de la vida la podrá gozar y disfrutar a plenitud. La oración, la meditación, los rezos son posibilidades para vivir esta dimensión. 

@Plinero
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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La motivación interior

Sábado, Marzo 24, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

El ser humano no puede vivir sin motivación. Todos necesitamos encontrar motivos para vivir. Es la manera en la que los humanos podamos vivir apasionadamente. Una dificultad está en creer que esa motivación viene de afuera, porque nos hace dependientes de los estímulos externos, generando la inestabilidad que dan el vaivén de las circunstancias humanas. Es necesario que entendamos que la verdadera motivación nace de adentro. Es automotivación.

Tienes que saber cuál es el sentido de tu vida, qué es lo que te jalona a diario, porqué vives, qué te hace feliz. Sin tener claro esto no podrás realizarte, ni alcanzar la plenitud que buscas. Esto te hace responsable y dueño de tus proyectos. Es decir, no estás desmotivado por lo que otros hacen sino por la manera como tú mismo estás manejando la vida. Eres el encargado de estar motivado. No se puede negar que hay influencia del exterior, pero la decisión última la tiene cada ser humano, desde su propia conciencia. Sin perder de vista que, a veces, la fisiología también interviene en nuestra motivación.

La automotivación se centra, por lo menos, en tres nódulos existenciales: la relación consigo mismo, que implica todo un proceso de autoconocimiento, aceptación y amor propio. Nadie puede ser feliz si no tiene una buena relación consigo mismo. Todo ser humano se motiva desde la conciencia que tiene de sus posibilidades, de sus capacidades y realizaciones. Quien tiene claro sus dones y virtudes tendrá claras razones para querer vivir y seguir adelante. Sin una buena relación consigo mismo nada podría generar la estabilidad necesaria para realizar consistentemente la vida. Quien se siente bien consigo mismo será capaz de actuar con pasión y gozo en su cotidianidad.

El segundo nódulo implicado en la automotivación tiene que ver con el hacer, con la manera como gasta e invierte el tiempo cada ser humano. No se puede estar motivado si se hace a diario lo que no nos gusta, lo que nos obliga la realidad y no lo que brota de los deseos más profundos. Todo ser humano debe luchar porque su trabajo sea la expresión de lo que siente y es, y no lo que le imponen las necesidades diarias. Quien hace lo que ama vive una existencia motivada. Y seguro tendrá una buena relación con las personas que están a su alrededor y con las que construye su proyecto vital.

El tercer nódulo está en la dimensión espiritual. Un ser humano que quiere vivir motivado tiene que vivir una experiencia de trascendencia, tiene que ser capaz de contemplar y aproximarse a la realidad desde una dimensión profunda y complexa que le permita entender el sentido de todas las experiencias vividas. Quien se queda en lo material, en lo útil, en lo inmediato termina sufriendo las limitaciones urticantes de la condición humana. Por ello, se necesita ser capaces de crecer en espacios de pausa, de silencio, de interiorización y de trascendencia en todo momento vivido. Estoy seguro que quien tiene una gran motivación que excede lo limitado de la vida la podrá gozar y disfrutar a plenitud. La oración, la meditación, los rezos son posibilidades para vivir esta dimensión. 

@Plinero
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