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Temas del Padre 10 de Diciembre de 2016

Hacerse preguntas

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Padre Alberto Linero
Me gusta la gente que pregunta, que es capaz de averiguar el sentido de las propuestas, que recibe y analiza bien cómo la va a afectar.  Quien acepta sin preguntar, corre el riesgo de ser engañado o simplemente de no entender nada de lo que le están ofreciendo. En la fe hay que saber preguntar, no con duda ni desafiando a Dios, pero sí tratando de entender qué es lo que se propone. 
 
 Así lo hace María, ante la propuesta del Arcángel ella pregunta: ¿cómo será esto? Pide explicación, es una mujer de fe pero eso no significa que no piense o que no quiera tener controlado lo que está viviendo. Ante la propuesta del Ángel ella pregunta ¿cómo será esto? No acepta sin pensar, no  se ve obligada a aceptar sin razones ni argumentos. María trata de entender qué es lo que está proponiendo Dios. Ella cuestiona el sentido de la propuesta que le están haciendo para asumir el compromiso y dar lo mejor de sí. 
 
 Así tenemos que vivir todos: pensando y entendiendo qué sentido tiene lo que estamos viviendo en nuestro proyecto de vida. No se puede vivir por vivir, hay que entender para dónde vamos y qué estamos construyendo. Tienes que aprender de ella. La Madre de Jesús cuestiona, interroga y analiza bien antes de decirle que sí a Dios. Él nunca te va a engañar pero tú debes tener presente qué es lo quiere de ti, y así no llevarte sorpresas con el paso del tiempo. Es primordial que entiendas la misión que se te ha encomendado para que la puedas vivir a cabalidad. 
 
 El sentido crítico no se pierde con la fe. Seguimos siendo inteligentes y tenemos que apropiarnos del sentido de las propuestas que están ante nuestros ojos. A veces muchos quieren que abdiquemos de nuestra capacidad crítica, para manipularnos y hacernos vivir como autómatas, y eso no es lo que quiere Dios que nos hizo libres e inteligentes. 
 
 Hay que saber preguntar y preguntarnos.  Cuestionarnos nos garantiza saber cuál es el rumbo de nuestra vida; esa es la única manera de no encontrarnos con sorpresas existenciales luego de tomar decisiones. Sólo se puede dar la vida por aquello que hemos entendido y comprendido. Muchas veces se les pide a los seres humanos que den la vida por lo que no han podido entender y se les lleva como “fanáticos” al absurdo, y eso no es lo que quiere el Dios de la libertad. En todo relato de vocación siempre hay una objeción por el vocacionado para mostrar la necesidad de entender lo que Dios quiere. Por eso hay que saberse preguntar y tratar de responder en coherencia con la Revelación de Dios expresada en la persona de Jesús. Si somos creyentes, nuestras respuestas a las preguntas que hacemos tienen que coincidir con la propuesta existencial de Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14,6).
 
 No tengas miedo de preguntarte, de cuestionarlo todo; no se puede vivir sin respuestas. No olvides que Dios te quiere libre. 
 

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Hacerse preguntas

Sábado, Diciembre 10, 2016 - 00:00
Padre Alberto Linero
Me gusta la gente que pregunta, que es capaz de averiguar el sentido de las propuestas, que recibe y analiza bien cómo la va a afectar.  Quien acepta sin preguntar, corre el riesgo de ser engañado o simplemente de no entender nada de lo que le están ofreciendo. En la fe hay que saber preguntar, no con duda ni desafiando a Dios, pero sí tratando de entender qué es lo que se propone. 
 
 Así lo hace María, ante la propuesta del Arcángel ella pregunta: ¿cómo será esto? Pide explicación, es una mujer de fe pero eso no significa que no piense o que no quiera tener controlado lo que está viviendo. Ante la propuesta del Ángel ella pregunta ¿cómo será esto? No acepta sin pensar, no  se ve obligada a aceptar sin razones ni argumentos. María trata de entender qué es lo que está proponiendo Dios. Ella cuestiona el sentido de la propuesta que le están haciendo para asumir el compromiso y dar lo mejor de sí. 
 
 Así tenemos que vivir todos: pensando y entendiendo qué sentido tiene lo que estamos viviendo en nuestro proyecto de vida. No se puede vivir por vivir, hay que entender para dónde vamos y qué estamos construyendo. Tienes que aprender de ella. La Madre de Jesús cuestiona, interroga y analiza bien antes de decirle que sí a Dios. Él nunca te va a engañar pero tú debes tener presente qué es lo quiere de ti, y así no llevarte sorpresas con el paso del tiempo. Es primordial que entiendas la misión que se te ha encomendado para que la puedas vivir a cabalidad. 
 
 El sentido crítico no se pierde con la fe. Seguimos siendo inteligentes y tenemos que apropiarnos del sentido de las propuestas que están ante nuestros ojos. A veces muchos quieren que abdiquemos de nuestra capacidad crítica, para manipularnos y hacernos vivir como autómatas, y eso no es lo que quiere Dios que nos hizo libres e inteligentes. 
 
 Hay que saber preguntar y preguntarnos.  Cuestionarnos nos garantiza saber cuál es el rumbo de nuestra vida; esa es la única manera de no encontrarnos con sorpresas existenciales luego de tomar decisiones. Sólo se puede dar la vida por aquello que hemos entendido y comprendido. Muchas veces se les pide a los seres humanos que den la vida por lo que no han podido entender y se les lleva como “fanáticos” al absurdo, y eso no es lo que quiere el Dios de la libertad. En todo relato de vocación siempre hay una objeción por el vocacionado para mostrar la necesidad de entender lo que Dios quiere. Por eso hay que saberse preguntar y tratar de responder en coherencia con la Revelación de Dios expresada en la persona de Jesús. Si somos creyentes, nuestras respuestas a las preguntas que hacemos tienen que coincidir con la propuesta existencial de Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14,6).
 
 No tengas miedo de preguntarte, de cuestionarlo todo; no se puede vivir sin respuestas. No olvides que Dios te quiere libre. 
 
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