EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/148656
Temas del Padre 05 de Mayo de 2018

Hablar de política

El usuario es:
Padre Alberto Linero

Por estos días el tema político nos ha llevado a unas situaciones extremas de división e intolerancia que amenaza con no dejarnos convivir. Entiendo que cada uno tiene derecho a tener su propia comprensión de la realidad política, a expresarla y a defenderla con todos los argumentos posibles, pero no entiendo que se haga desde el insulto, el maltrato, la descalificación del otro y la eliminación de su opinión. Creo que tenemos que crecer en respeto y tolerancia frente a la diferencia. Es claro que hay posiciones que no nos gustan y que creemos que no son correctas, pero eso no nos habilita para destruir con nuestras palabras y acciones a las personas que las sostienen.

Por estos días está prohibido hablar de política con los amigos y familiares, todo termina en un “coge-coge”, en el que falta el respeto, el amor, el buen trato y la serenidad. No es de extrañar que algunas familias estén divididas por sus ideas políticas y que algunas amistades no resistan un diálogo sobre los acontecimientos relacionados con las elecciones. Quien durante esas conversaciones tenga la sensación de que los otros son peligrosos solo porque piensan diferente, es bueno que revise sus relaciones, su inteligencia emocional y su nivel de tolerancia.

Comprendo que es preciso y válido expresar claramente lo que pensamos y lo que creemos que es lo mejor para el país, pero sin creernos dueños de la verdad y sin estar convencidos de que los otros son unos estúpidos que nada han entendido. Siempre es oportuno dialogar y tratar de entender al otro, es la única oportunidad de vivir en una sociedad que posibilite el desarrollo integral de cada uno de sus miembros. Y que todo diálogo nos ayude a tener una mirada crítica sobre lo que oímos, lo que vemos, lo que leemos.

Los que hemos optado por vivir a la manera de Jesús, eso es, los que hemos asumido la propuesta existencial del Nazareno como nuestra, no podemos caer en la trampa del odio y de la violencia. Nada más fuerte que la ternura. Nada más transformador que el servicio y la solidaridad. Nada más convincente que la coherencia de vida. Nada más necesario que la misericordia y la comprensión. Nada más sanador que el amor. Eso es lo que a diario se nos tiene que notar en nuestras relaciones y es la manera como podemos dejar constancia de la eficacia que tienen los valores del cristianismo para  hacernos vivir en plenitud.

Tenemos que luchar por nuestros ideales, pero siempre sabiendo vivir como verdaderos discípulos de Jesús. Entiendo que no podemos entregar algunos valores que son fundamentales para hacer nuestro proyecto de vida. Valores como la libertad, la dignidad, la responsabilidad y la familia. Es necesario que sepamos elegir y que lo hagamos responsablemente, que nunca perdamos nuestra dignidad y que entendamos que todos somos familia.

Te propongo ser un claro ejemplo de la fe en Jesús y que la demuestres con las mejores actitudes que se requieren. No olvides que esa es la mejor manera de alabar y bendecir su nombre. Eso implica ser capaz de perdonar y de establecer condiciones de reconciliación. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.jai.com.co

Etiquetas

Más de revistas

Hablar de política

Sábado, Mayo 5, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Por estos días el tema político nos ha llevado a unas situaciones extremas de división e intolerancia que amenaza con no dejarnos convivir. Entiendo que cada uno tiene derecho a tener su propia comprensión de la realidad política, a expresarla y a defenderla con todos los argumentos posibles, pero no entiendo que se haga desde el insulto, el maltrato, la descalificación del otro y la eliminación de su opinión. Creo que tenemos que crecer en respeto y tolerancia frente a la diferencia. Es claro que hay posiciones que no nos gustan y que creemos que no son correctas, pero eso no nos habilita para destruir con nuestras palabras y acciones a las personas que las sostienen.

Por estos días está prohibido hablar de política con los amigos y familiares, todo termina en un “coge-coge”, en el que falta el respeto, el amor, el buen trato y la serenidad. No es de extrañar que algunas familias estén divididas por sus ideas políticas y que algunas amistades no resistan un diálogo sobre los acontecimientos relacionados con las elecciones. Quien durante esas conversaciones tenga la sensación de que los otros son peligrosos solo porque piensan diferente, es bueno que revise sus relaciones, su inteligencia emocional y su nivel de tolerancia.

Comprendo que es preciso y válido expresar claramente lo que pensamos y lo que creemos que es lo mejor para el país, pero sin creernos dueños de la verdad y sin estar convencidos de que los otros son unos estúpidos que nada han entendido. Siempre es oportuno dialogar y tratar de entender al otro, es la única oportunidad de vivir en una sociedad que posibilite el desarrollo integral de cada uno de sus miembros. Y que todo diálogo nos ayude a tener una mirada crítica sobre lo que oímos, lo que vemos, lo que leemos.

Los que hemos optado por vivir a la manera de Jesús, eso es, los que hemos asumido la propuesta existencial del Nazareno como nuestra, no podemos caer en la trampa del odio y de la violencia. Nada más fuerte que la ternura. Nada más transformador que el servicio y la solidaridad. Nada más convincente que la coherencia de vida. Nada más necesario que la misericordia y la comprensión. Nada más sanador que el amor. Eso es lo que a diario se nos tiene que notar en nuestras relaciones y es la manera como podemos dejar constancia de la eficacia que tienen los valores del cristianismo para  hacernos vivir en plenitud.

Tenemos que luchar por nuestros ideales, pero siempre sabiendo vivir como verdaderos discípulos de Jesús. Entiendo que no podemos entregar algunos valores que son fundamentales para hacer nuestro proyecto de vida. Valores como la libertad, la dignidad, la responsabilidad y la familia. Es necesario que sepamos elegir y que lo hagamos responsablemente, que nunca perdamos nuestra dignidad y que entendamos que todos somos familia.

Te propongo ser un claro ejemplo de la fe en Jesús y que la demuestres con las mejores actitudes que se requieren. No olvides que esa es la mejor manera de alabar y bendecir su nombre. Eso implica ser capaz de perdonar y de establecer condiciones de reconciliación. 

@Plinero 
Imagen: