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Temas del Padre 25 de Noviembre de 2017

Es paso a paso…

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Padre Alberto Linero

Es una lástima que nos hayamos alejado tanto del campo, de la tierra, de los cultivos y de los animales. Muchas de las grandes enseñanzas de los sabios han surgido de ese contacto con la naturaleza, con el trabajo duro de los campesinos, con el desarrollo lento y seguro de las plantas que nos alimentan. En la actualidad estamos mucho más cerca de los botones que de las semillas, y por eso probablemente creemos que la vida funciona así, oprimimos algo y todo debe empezar a funcionar. Quienes trabajan la tierra saben perfectamente que eso no es así, que todo toma algo de tiempo, que quien quiere probar una fruta a partir de una semilla debe esperar y trabajar, debe ser paciente y estar atento a lo que va necesitando la planta a medida que crece.

En cambio algunos hoy quieren que todo suceda pronto, que la vida pase rápido, el lunes ya están desesperados porque sea viernes otra vez, y no viven el proceso, no están presentes mientras que pasa la vida, no se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor mientras están ansiosos porque todo sea rápido. Esto ha hecho que la magia, y todo lo que implique inmediatez y poco esfuerzo, se ponga de moda, generando actitudes de desesperación y ansiedad en los seres humanos. Hemos asumido que la lentitud es un defecto y nos perdemos el “paso a paso” de la vida creyendo que saltando etapas seremos más felices. Dolorosamente esto ha impregnado todas las esferas de la existencia y nos encontramos con relaciones afectivas cada vez más superficiales y efímeras. Sin gozarse cada paso el proceso puede quedar sin sentido. El futuro se hace paso a paso.

Quien quiere un  buen futuro debe sembrar, debe dedicar buena parte de su tiempo al cuidado de una semilla, de sentimientos, de disciplina, de afecto, de relaciones interpersonales. Nadie se hace amigo de otro instantáneamente, y nadie tiene los mismos amigos durante 20 años sin haber vivido muchas cosas buenas y malas con esas personas. La clave es estar atento, dedicar tiempo, esfuerzo y permanecer. Es difícil cosechar un futuro si no somos capaces de sembrar con calma lo que queremos en el futuro. Hay que saber tener paciencia para poder alcanzar los sueños que tenemos. Hay que creerle al refranero que decía que la carrera sólo trae cansancio. Se un artesano que sabe construir con dedicación su vida, dedica el tiempo necesario a cada dimensión de tu vida para que puedas alcanzar lo que esperas.

Así es también en la experiencia espiritual. Nada sucede de la noche a la mañana. Tenemos que dar la batalla todos los días, luchar contra nuestras tentaciones y esforzarnos por ser buenos seres humanos si queremos llegar a ser buenos discípulos de Jesús.

La petición que le hagas a Dios no tiene que caer del cielo sino que la tienes que ganar con la fuerza que Él pone en tu corazón. No te desanimes porque todo no sucede a la velocidad que estás acostumbrado. Dios no funciona con botones, Dios funciona con semillas. Por eso muchas veces cuando le pides un gran árbol lleno de frutos Él te da una semilla.

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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Es paso a paso…

Sábado, Noviembre 25, 2017 - 00:00
Padre Alberto Linero

Es una lástima que nos hayamos alejado tanto del campo, de la tierra, de los cultivos y de los animales. Muchas de las grandes enseñanzas de los sabios han surgido de ese contacto con la naturaleza, con el trabajo duro de los campesinos, con el desarrollo lento y seguro de las plantas que nos alimentan. En la actualidad estamos mucho más cerca de los botones que de las semillas, y por eso probablemente creemos que la vida funciona así, oprimimos algo y todo debe empezar a funcionar. Quienes trabajan la tierra saben perfectamente que eso no es así, que todo toma algo de tiempo, que quien quiere probar una fruta a partir de una semilla debe esperar y trabajar, debe ser paciente y estar atento a lo que va necesitando la planta a medida que crece.

En cambio algunos hoy quieren que todo suceda pronto, que la vida pase rápido, el lunes ya están desesperados porque sea viernes otra vez, y no viven el proceso, no están presentes mientras que pasa la vida, no se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor mientras están ansiosos porque todo sea rápido. Esto ha hecho que la magia, y todo lo que implique inmediatez y poco esfuerzo, se ponga de moda, generando actitudes de desesperación y ansiedad en los seres humanos. Hemos asumido que la lentitud es un defecto y nos perdemos el “paso a paso” de la vida creyendo que saltando etapas seremos más felices. Dolorosamente esto ha impregnado todas las esferas de la existencia y nos encontramos con relaciones afectivas cada vez más superficiales y efímeras. Sin gozarse cada paso el proceso puede quedar sin sentido. El futuro se hace paso a paso.

Quien quiere un  buen futuro debe sembrar, debe dedicar buena parte de su tiempo al cuidado de una semilla, de sentimientos, de disciplina, de afecto, de relaciones interpersonales. Nadie se hace amigo de otro instantáneamente, y nadie tiene los mismos amigos durante 20 años sin haber vivido muchas cosas buenas y malas con esas personas. La clave es estar atento, dedicar tiempo, esfuerzo y permanecer. Es difícil cosechar un futuro si no somos capaces de sembrar con calma lo que queremos en el futuro. Hay que saber tener paciencia para poder alcanzar los sueños que tenemos. Hay que creerle al refranero que decía que la carrera sólo trae cansancio. Se un artesano que sabe construir con dedicación su vida, dedica el tiempo necesario a cada dimensión de tu vida para que puedas alcanzar lo que esperas.

Así es también en la experiencia espiritual. Nada sucede de la noche a la mañana. Tenemos que dar la batalla todos los días, luchar contra nuestras tentaciones y esforzarnos por ser buenos seres humanos si queremos llegar a ser buenos discípulos de Jesús.

La petición que le hagas a Dios no tiene que caer del cielo sino que la tienes que ganar con la fuerza que Él pone en tu corazón. No te desanimes porque todo no sucede a la velocidad que estás acostumbrado. Dios no funciona con botones, Dios funciona con semillas. Por eso muchas veces cuando le pides un gran árbol lleno de frutos Él te da una semilla.

@Plinero 
 
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