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Temas del Padre 17 de Marzo de 2018

Eres invaluable

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Padre Alberto Linero

Nadie es más digno que nadie. Puedes tener más dinero, vivir en un estrato social alto, tener membresía de clubes exclusivos, poseer muchos títulos académicos, ser temido por los lambones de tu entorno, pero no serás más digno que cualquiera de los sencillos y humildes seres humanos con los que te rodeas. Puedes ser el más religioso y haberte fanatizado hasta perder la cordura, tener ideas claras y distintas de cómo deben ser las cosas, creerte el más bueno y poder señalar a los otros por sus “embarradas” pero ni aun así tendrás más dignidad que los otros bípedos racionales que caminan a tu lado.  Tenemos la misma dignidad. Valemos lo mismo. Merecemos vivir libres, con las condiciones necesarias para realizarnos. Somos respetables y necesitamos ser reconocidos en nuestros derechos. La única forma de convivir sanamente es que entendamos eso.

Lástima que por estos días sólo buscamos razones para discriminar y creer que el otro merece ser eliminado o padecer la miseria porque no ha sabido aprovechar las oportunidades (las mismas que, en algunos casos, nunca han existido). Sólo podremos realizarnos y ser felices si reconocemos que el otro es tan valioso como yo, sin importar su color de piel, su estrato social, su condición sexual, su credo religioso, su actividad laboral. Es tan valioso como yo y merece todas las oportunidades que requiera para realizarse, y que yo estoy comprometido a respetarlo y a luchar porque pueda tener esas oportunidades. 

Mientras vivamos creyendo que somos mejores que los otros lo único que haremos es quitarle a los demás la posibilidad de vivir con las necesidades básicas satisfechas. No me digas que “yo me gané todo lo que tengo y lo que soy” (lo cual puede ser cierto), pero esa no puede ser la excusa para cerrar con egoísmo el paso a los otros. Si quieres disfrutar lo que tienes y eres, ayuda a los otros a que tenga más y puedan vivir dignamente.

Aquí creen que hay gente más buena que otra. Me asusta la gente que dice “los buenos somos más”. Gente que cree que su fe es mejor que la del otro, y por eso señala con “asco” a los “pecadores”. Hey, hay que respetar la dignidad del otro. Hay que vivir coherentemente con nuestros valores, principios y opciones de vida, pero sabiendo valorar y respetar los de los demás.

No idolatres a nadie, no vivas haciendo genuflexiones ante los “señores” de esta sociedad, no uses incensarios para adular a los que tienen más dinero o visten mejor. Recuerda que eres invaluable y tienes que comportarte dignamente. Mira a los ojos sin miedo y con libertad a todos aquellos con los que vives y hazles sentir que estás dispuesto a construir la convivencia de la mejor manera. No trances con lo que sabes está mal hecho y no negocies tus principios. Mientras el dinero sea el único valor y se le adore como si fuera Dios, no podremos vivir en paz.

Mientras no entendamos que a aquel que le robamos la comida, le negamos la educación, lo marginamos a la periferia, le quitamos sus derechos, son tan valiosos como nosotros, no viviremos en paz ni seremos felices. 

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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Eres invaluable

Sábado, Marzo 17, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Nadie es más digno que nadie. Puedes tener más dinero, vivir en un estrato social alto, tener membresía de clubes exclusivos, poseer muchos títulos académicos, ser temido por los lambones de tu entorno, pero no serás más digno que cualquiera de los sencillos y humildes seres humanos con los que te rodeas. Puedes ser el más religioso y haberte fanatizado hasta perder la cordura, tener ideas claras y distintas de cómo deben ser las cosas, creerte el más bueno y poder señalar a los otros por sus “embarradas” pero ni aun así tendrás más dignidad que los otros bípedos racionales que caminan a tu lado.  Tenemos la misma dignidad. Valemos lo mismo. Merecemos vivir libres, con las condiciones necesarias para realizarnos. Somos respetables y necesitamos ser reconocidos en nuestros derechos. La única forma de convivir sanamente es que entendamos eso.

Lástima que por estos días sólo buscamos razones para discriminar y creer que el otro merece ser eliminado o padecer la miseria porque no ha sabido aprovechar las oportunidades (las mismas que, en algunos casos, nunca han existido). Sólo podremos realizarnos y ser felices si reconocemos que el otro es tan valioso como yo, sin importar su color de piel, su estrato social, su condición sexual, su credo religioso, su actividad laboral. Es tan valioso como yo y merece todas las oportunidades que requiera para realizarse, y que yo estoy comprometido a respetarlo y a luchar porque pueda tener esas oportunidades. 

Mientras vivamos creyendo que somos mejores que los otros lo único que haremos es quitarle a los demás la posibilidad de vivir con las necesidades básicas satisfechas. No me digas que “yo me gané todo lo que tengo y lo que soy” (lo cual puede ser cierto), pero esa no puede ser la excusa para cerrar con egoísmo el paso a los otros. Si quieres disfrutar lo que tienes y eres, ayuda a los otros a que tenga más y puedan vivir dignamente.

Aquí creen que hay gente más buena que otra. Me asusta la gente que dice “los buenos somos más”. Gente que cree que su fe es mejor que la del otro, y por eso señala con “asco” a los “pecadores”. Hey, hay que respetar la dignidad del otro. Hay que vivir coherentemente con nuestros valores, principios y opciones de vida, pero sabiendo valorar y respetar los de los demás.

No idolatres a nadie, no vivas haciendo genuflexiones ante los “señores” de esta sociedad, no uses incensarios para adular a los que tienen más dinero o visten mejor. Recuerda que eres invaluable y tienes que comportarte dignamente. Mira a los ojos sin miedo y con libertad a todos aquellos con los que vives y hazles sentir que estás dispuesto a construir la convivencia de la mejor manera. No trances con lo que sabes está mal hecho y no negocies tus principios. Mientras el dinero sea el único valor y se le adore como si fuera Dios, no podremos vivir en paz.

Mientras no entendamos que a aquel que le robamos la comida, le negamos la educación, lo marginamos a la periferia, le quitamos sus derechos, son tan valiosos como nosotros, no viviremos en paz ni seremos felices. 

@Plinero 
 
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