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Temas del Padre 27 de Mayo de 2017

El corazón de la madre

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Padre Alberto Linero

Cuentan que estaba Dios en su taller terminando de crear a la madre. Se había esmerado en hacerla linda e inteligente. Ya casi terminaba pero le hacía falta crear el corazón de la madre. Para ello estaba buscando el mejor material para hacerlo y venían tantas ideas a su infinita mente que no se decidía y por eso quiso preguntarle a sus ángeles. El más inteligente, llegó y le dijo:

- Creo que lo mejor es que hagas el corazón de la madre de los pétalos de rosa, ya que así será tierna y amable con sus hijos.  Pero Dios le dijo: - creo que así quedará muy frágil, y necesito que sea fuerte para enfrentar las dificultades de criar hijos.

El ángel dedicado a la orfebrería le dijo que la hiciera de diamante, así sería muy duro y no se dañaría con nada. Dios le replicó diciendo que sería muy fría y fuerte, y que Él quería que ella fuera compasiva y muy amorosa. Así estaban dialogando y no se ponía de acuerdo, hasta que el ángel más inquieto, decidió arrancar un pedazo de Dios y le dijo hazlo de esto, y desde ese día el corazón de la madre es una parte de Dios.

No sé quien me contó este cuento o dónde lo leí, pero siempre me ha gustado mucho, y por eso quise compartirlo con ustedes. Nada más tierno que el corazón de la madre, en él cabe los hijos con todas sus características, con sus miedos y preocupaciones, con sus sueños y realizaciones, con sus virtudes y defectos. Siempre hay espacio en el corazón de la madre para el hijo que la necesita. Ella sabe amar con delicadeza, dulzura, respeto y bondad. No hay reproches, ni ofensas, ni envidias en el corazón de una madre, sino acogida, solidaridad y disposición.

Pero, nada más firme que el corazón de una madre. Ella sabe defender con todas las fuerzas del ser a su hijo y sabe decirle que no cuando es necesario. No tiembla su corazón para hacerle saber que se está equivocando o para indicarle que el camino que está recorriendo no es el correcto. Es un corazón que expresa dulzura y firmeza, ternura y disciplina, paciencia y proactividad. Ella vence sus miedos con tal de ayudar al hijo necesitado, sabe quitarse el pan de la boca para llenar el vacío de su hijo.

Por eso es necesario que todos los días los hijos aprendamos a valorar y ayudar a nuestras madres. Dolorosamente estamos en el tiempo de las redes, de la tecnología donde no hay tiempo para agradecer, ni para encontrarse y dar un beso. Por eso muchas madres terminan solas y sin ser tenidas en cuenta. De hecho la sociedad de consumo se inventó un día especial para así permitir que los que nunca tienen tiempo para sus mamás puedan esconderse tras de un regalo material, y no sentir el peso de su conciencia.

Es el momento de responder con todo el amor a la entrega de la mamá. Acogida, ternura, solidaridad, bondad, compromiso y compañía no puede faltar en la vida de un hijo con su mamá. Ellas merecen todo el esfuerzo que tengamos que hacer para comprenderlas y ayudarlas a seguir adelante en su vida. Es el momento de agradecer con toda la vida el corazón tan “divino” que tienen y gozarlas hasta que Dios quiera.

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
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