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Temas del Padre 18 de Febrero de 2017

Dios no es ateo, Él cree en ti

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Padre Alberto Linero
El Señor tiene su confianza puesta en ti, su mirada, su esperanza. Eres la ficha con la que Dios apuesta a ganar la partida en muchos corazones, en muchas vidas, porque el amor que te ha mostrado es el amor que Él sabe que puedes dar, que puedes entregar y donar a otros. Cuando Dios pensó en ti, pensó también en todas las personas a las que podía llegarles su misericordia a través de tus acciones, de tus gestos y palabras. La confianza del Señor no es un acto de compasión ni de lástima. Él no nos confía misiones porque nos ve por ahí sin tener nada que hacer. Su confianza es uno de los rasgos más distintivos de su ser Padre. Él nos conoce, Él sabe lo que somos, y sobre todo, Él reconoce las cosas que somos capaces de hacer.
 
Sé que en algunas ocasiones las dificultades de la vida pueden haberte hecho pensar que no tienes madera para vencer, que te falta mucho para poder rozar la felicidad, y que no te alcanza lo que eres para poder agradar a Dios o para poder hacerlo sentir orgulloso de ti. Son los restos que quedan de muchas de las cosas que nunca debiste pensar, ni escuchar, ni repetir. Son las ruinas de esa parte de educación que te robaba el ánimo o te hacía pensar que tenías que depender siempre de otras personas. No es así, no fuiste hecho de material mediocre, ni tienes que hacer múltiples acrobacias para poder ganarte el cielo: la realización, la plenitud, la completa cercanía con el Padre del Cielo. Él te ha hecho capaz, y en todo lo que no logras por tus propios medios y fuerzas, cuentas con la ayuda de su espíritu, que está presente en ti sosteniendo tu vida.
 
Una última cosa. Todo esto que te digo hoy es algo válido también para mí, para tus familiares, para tus amigos, para tus vecinos, para todos los que están a tu alrededor. Es decir, que esa confianza de Dios en ti no significa desconfianza en los demás. Por el contrario, significa que en cuanto te das cuenta de que llevas en el corazón la fuerza, la seguridad, la confianza que Dios te da, tu tarea es lograr que otros que hoy viven en tristeza, en duda, en inseguridad, encuentren lo que has encontrado tú. Él nos quiere firmes. Nos quiere vencedores. Nos quiere capaces de todo lo bueno, a su imagen y semejanza. gc

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Dios no es ateo, Él cree en ti

Sábado, Febrero 18, 2017 - 00:00
Padre Alberto Linero
El Señor tiene su confianza puesta en ti, su mirada, su esperanza. Eres la ficha con la que Dios apuesta a ganar la partida en muchos corazones, en muchas vidas, porque el amor que te ha mostrado es el amor que Él sabe que puedes dar, que puedes entregar y donar a otros. Cuando Dios pensó en ti, pensó también en todas las personas a las que podía llegarles su misericordia a través de tus acciones, de tus gestos y palabras. La confianza del Señor no es un acto de compasión ni de lástima. Él no nos confía misiones porque nos ve por ahí sin tener nada que hacer. Su confianza es uno de los rasgos más distintivos de su ser Padre. Él nos conoce, Él sabe lo que somos, y sobre todo, Él reconoce las cosas que somos capaces de hacer.
 
Sé que en algunas ocasiones las dificultades de la vida pueden haberte hecho pensar que no tienes madera para vencer, que te falta mucho para poder rozar la felicidad, y que no te alcanza lo que eres para poder agradar a Dios o para poder hacerlo sentir orgulloso de ti. Son los restos que quedan de muchas de las cosas que nunca debiste pensar, ni escuchar, ni repetir. Son las ruinas de esa parte de educación que te robaba el ánimo o te hacía pensar que tenías que depender siempre de otras personas. No es así, no fuiste hecho de material mediocre, ni tienes que hacer múltiples acrobacias para poder ganarte el cielo: la realización, la plenitud, la completa cercanía con el Padre del Cielo. Él te ha hecho capaz, y en todo lo que no logras por tus propios medios y fuerzas, cuentas con la ayuda de su espíritu, que está presente en ti sosteniendo tu vida.
 
Una última cosa. Todo esto que te digo hoy es algo válido también para mí, para tus familiares, para tus amigos, para tus vecinos, para todos los que están a tu alrededor. Es decir, que esa confianza de Dios en ti no significa desconfianza en los demás. Por el contrario, significa que en cuanto te das cuenta de que llevas en el corazón la fuerza, la seguridad, la confianza que Dios te da, tu tarea es lograr que otros que hoy viven en tristeza, en duda, en inseguridad, encuentren lo que has encontrado tú. Él nos quiere firmes. Nos quiere vencedores. Nos quiere capaces de todo lo bueno, a su imagen y semejanza. gc
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