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Temas del Padre 21 de Abril de 2018

Dios es mujer

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Padre Alberto Linero

Cómo sería un mundo sin machismo? Esta es una pregunta que nos tenemos que hacer todos los seres humanos que habitamos este planeta en pleno siglo 21. Porque en este mundo en el que la tecnología ha hecho más inmediato y más cercano, en el que hay nuevas formas de juntarse y de amarse, en el que las fronteras se ruedan fácilmente, y en el que los compromisos son provisionales y los afectos parecen determinados exclusivamente por el placer físico, sigue siendo un mundo en el que: es evidente que el desempleo sigue afectando mucho más a las mujeres que a los hombres. Solo un 20% de los puestos directivos de las organizaciones están ocupados por mujeres y esto disminuye aún más cuando hablamos del CEO que escasamente alcanza el 5%.

En la unión europea casi la mitad de las mujeres denuncian sufrir violencia laboral. El 80% del trabajo no remunerado a nivel mundial es realizado por mujeres. Se unen a las cifras dadas anteriormente que las mujeres reciban menos remuneración por realizar el mismo trabajo que realizan los hombres. En cuanto a las tareas domésticas las estadísticas dicen que las mujeres realizan 13 horas más a la semana que los hombres.  Aún en esta época una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual, por lo general por parte de su pareja, y un 38% de ellas muere por esta causa.

El matrimonio forzado afecta a un tercio de las mujeres casadas antes de los 18 años y un 11% de las mujeres se casa antes de cumplir 15 años. 530 millones de mujeres en el mundo son analfabetas, frente a 266 millones de hombres. En Colombia solo el 15% de los puestos políticos es ocupado por personas del sexo femenino, por solo mencionar los datos más relevantes que ponen a nuestra disposición las mediciones más recientes.

Esto no puede seguir más. Es necesario que haya un cambio de mentalidad y un compromiso por desterrar de nuestras acciones diarias cualquier manifestación machista. Tanto los hombres como las mujeres tenemos que luchar por desterrar de nuestra cotidianidad cualquier acción machista por sutil que parezca. Es el momento que los hombres entendamos que no podemos hacer piropos que irrespeten la dignidad de las mujeres, que ellas no se visten para, que cuando dicen no es no, y evitar entonces insistir de una forma acosadora. Entender que los chistes que denigran de la mujer no son graciosos y que lo único que hacen es mostrar nuestro irrespeto.

Es el momento para que las mujeres no se vuelvan enemigas de la mujeres y que no hagan comentarios dañinos por sus actuaciones sociales o sexuales. Un tiempo para relaciones de equidad, en las que no haya dependencias de nadie en ninguna dimensión.

En este contexto es necesario que el discurso religioso no sirva como justificación de ninguna acción machista. Entender que lo femenino también expresa a Dios tanto como lo masculino, porque los dos hemos sido creados a su imagen y semejanza. Que la propuesta de Jesús implica siempre equidad, respeto y servicio a todos. Es el momento de entender que estamos llamados a amar en libertad y responsabilidad. De todo esto quise hacer las reflexiones que estoy presentando en forma de libro. La publicación que se llama como este artículo que les comparto hoy. GC

@Plinero
www.elmanestavivo.com
www.jai.com.co

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Dios es mujer

Sábado, Abril 21, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

Cómo sería un mundo sin machismo? Esta es una pregunta que nos tenemos que hacer todos los seres humanos que habitamos este planeta en pleno siglo 21. Porque en este mundo en el que la tecnología ha hecho más inmediato y más cercano, en el que hay nuevas formas de juntarse y de amarse, en el que las fronteras se ruedan fácilmente, y en el que los compromisos son provisionales y los afectos parecen determinados exclusivamente por el placer físico, sigue siendo un mundo en el que: es evidente que el desempleo sigue afectando mucho más a las mujeres que a los hombres. Solo un 20% de los puestos directivos de las organizaciones están ocupados por mujeres y esto disminuye aún más cuando hablamos del CEO que escasamente alcanza el 5%.

En la unión europea casi la mitad de las mujeres denuncian sufrir violencia laboral. El 80% del trabajo no remunerado a nivel mundial es realizado por mujeres. Se unen a las cifras dadas anteriormente que las mujeres reciban menos remuneración por realizar el mismo trabajo que realizan los hombres. En cuanto a las tareas domésticas las estadísticas dicen que las mujeres realizan 13 horas más a la semana que los hombres.  Aún en esta época una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual, por lo general por parte de su pareja, y un 38% de ellas muere por esta causa.

El matrimonio forzado afecta a un tercio de las mujeres casadas antes de los 18 años y un 11% de las mujeres se casa antes de cumplir 15 años. 530 millones de mujeres en el mundo son analfabetas, frente a 266 millones de hombres. En Colombia solo el 15% de los puestos políticos es ocupado por personas del sexo femenino, por solo mencionar los datos más relevantes que ponen a nuestra disposición las mediciones más recientes.

Esto no puede seguir más. Es necesario que haya un cambio de mentalidad y un compromiso por desterrar de nuestras acciones diarias cualquier manifestación machista. Tanto los hombres como las mujeres tenemos que luchar por desterrar de nuestra cotidianidad cualquier acción machista por sutil que parezca. Es el momento que los hombres entendamos que no podemos hacer piropos que irrespeten la dignidad de las mujeres, que ellas no se visten para, que cuando dicen no es no, y evitar entonces insistir de una forma acosadora. Entender que los chistes que denigran de la mujer no son graciosos y que lo único que hacen es mostrar nuestro irrespeto.

Es el momento para que las mujeres no se vuelvan enemigas de la mujeres y que no hagan comentarios dañinos por sus actuaciones sociales o sexuales. Un tiempo para relaciones de equidad, en las que no haya dependencias de nadie en ninguna dimensión.

En este contexto es necesario que el discurso religioso no sirva como justificación de ninguna acción machista. Entender que lo femenino también expresa a Dios tanto como lo masculino, porque los dos hemos sido creados a su imagen y semejanza. Que la propuesta de Jesús implica siempre equidad, respeto y servicio a todos. Es el momento de entender que estamos llamados a amar en libertad y responsabilidad. De todo esto quise hacer las reflexiones que estoy presentando en forma de libro. La publicación que se llama como este artículo que les comparto hoy. GC

@Plinero
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