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Temas del Padre 22 de Julio de 2017

Actitudes contemporáneas

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Padre Alberto Linero

Hay dos actitudes muy comunes por estos días: Rapidez al vivir y miedo al futuro. Vivimos en un tiempo en el que no alcanzamos a disfrutar algunas cosas cuando ya tenemos que pasar a otras. Parece que somos una generación, de alguna manera, condenada a lo rápido, a lo instantáneo, a que nada de lo que tenemos dure. Es difícil pensar que todo pase tan rápido, su tiempo de vigencia, que todo se vuelva obsoleto tan pronto.

Pienso en los artistas de hace algunos siglos, cuyos nombres todos conocemos y que, aunque no sepamos muchas cosas de arte, sabemos que hicieron pintura o escultura o que compusieron sinfonías. Difícilmente hoy una estrella del arte se convierta en alguien a quien se recuerde 10, 15 o 20 años después, mucho menos dentro de un par de siglos. La fama crece aceleradamente con el número de visitas a una página web y se desvanece con los chismes de los paparazzis. En medio de todo eso, tal vez algunos se acostumbren a pensar que su vida debe ser así, que lo importante son los instantes con sabor a gloria, a fama, que no importa si el resto del tiempo estamos o no satisfechos con la vida porque tuvimos un par de momentos en que hicimos algo emocionante, algo popular, algo que nos dio cinco minutos de reconocimiento, que no cambiamos por nada, así los siguientes cinco años sean de fracaso o de soledad.

Otra constatación de la manera como vivimos hoy es que a muchas personas no les gusta pensar en el futuro, creo que principalmente por tres razones: la primera, porque les han pasado tantas cosas terribles en su vida, les ha costado tanto vivir y les han frustrado tanto sus aspiraciones y sus planes, que de solo pensar en lo que puede suceder mañana ya se ponen tristes o pesimistas y piensan que no vale la pena mirar más allá de su dolor de ahora.

La segunda son las personas que sienten que ya lo tienen todo asegurado, que creen que tienen la vida comprada, que sea por su posición económica o por su posición social sienten que están por encima de las dificultades y de los dolores del común de los mortales, y por eso no le gastan tiempo a pensar en lo que va a ser el día de mañana, porque piensan que su poder les permitirá evitar cualquier cosa incómoda que les suceda.

Por último están las personas que se han convencido de una ideología valiosa sobre el presente, pero catastrófica cuando se vive al extremo.  Esos que encontraron ideas sobre ‘vivir el día’, ‘carpe diem’, ‘sólo importa el hoy’ y que viven desconectados de la temporalidad de su vida, que olvidan que todo lo que hacen hoy se convierte en la siembra de lo que van a vivir mañana y que nadie construye sueños sin sentar las bases paso a paso desde antes. De todos esos creo que sólo los primeros tienen una buena justificación para optar por no pensar en el futuro, sin embargo hasta ellos mismos deben hacerlo, porque sólo así podrán encontrar los caminos para cortar con esa historia de sufrimiento o dolor que han vivido.

Necesitamos construir un mundo en el que podamos vivir con mayor lentitud y disfrutar cada situación y así poder tener una mirada sana y tranquila sobre el futuro.

@Plinero 
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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