EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/144855
Sin Photoshop 26 de Agosto de 2017

Silvia Gómez, una chef con sabor cubano

El usuario es:

Foto: Archivo particular

Desde Cuba, Silvia Gómez cuenta que le gusta cocinar e invitar a amigos a que degusten de sus preparaciones.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Es de La Habana y afirma que en la cocina ha podido trabajar por el rescate de la gastronomía criolla de su tierra. Será una de las invitadas a Sabor Barranquilla.

Con voz dulce, la chef cubana Silvia Gómez Fariñas manifiesta que volverá a pisar suelo Barranquillero para presentar algunas de sus preparaciones en la edición número 10 de la Feria Gastronómica Sabor Barranquilla. 
Recuerda que tuvo la posibilidad de conocer la capital del Atlántico en época de Carnaval y desde entonces la considera como una ciudad hermosa por su gente y cultura. 
 
Es ingeniera agrónoma de profesión y ama de casa por elección. Ella ve la cocina como la pasión que le permite rescatar la comida criolla de Cuba. Por lo tanto, este año, en Sabor Barranquilla presentará dos platos esenciales de la cultura popular del cubano: la ropa vieja y el arroz con pollo.
 
“La ropa vieja no es más que una carne en fibras y se hace con una salsa. Esta es una forma de alimentar a las familias buscando economía, es muy nuestra y muy tradicional”, menciona.
 
Gómez señala que el que visita a Cuba no puede dejar de probar platos que también hacen parte de la gastronomía de Colombia, como es el tamal en cazuela y la carne asada. Agrega que un plato muy cubano son los frijoles dormidos.
 
“Cuando se conoce el Caribe la persona se da cuenta que es muy rica en su cultura, en folclor y los signos. En cuanto a su comida, esta va cambiando de nombre, de acuerdo al país en el que estés. Es como una casa grande en la que habitan muchas familias y crean una característica que los diferencia. Pero es una misma cultura”.
 
Continúa hablando y trae a conversación su visita en La Guajira. Asegura que si hay algo que llamó su atención en esta tierra fue el rescate del paladar histórico. Reconoce que allí aprendió a tener conciencia de esta idea.
 
“Al llegar a otro país lo primero que hacemos es conocer sobre su cultura y ¿cómo lo hacemos?, a través de la cocina. Y ahora yo digo que es fundamental rescatar lo nativo en nuestra cocina”, afirma.
 
La Guajira, según cuenta, tiene muchos tesoros, dentro de los cuales sobresalen sus recursos naturales. Menciona que en la actualidad, el departamento realiza un trabajo por el rescate de las tradiciones. 
 
Explica que uno de los problemas sociales que encontró en este lugar, y que más le impactó, fue la desnutrición.
 
“¿Cómo puede haber hambre?, si el hombre mismo tiene la capacidad de trabajar, llegar a la naturaleza, obtener los productos y elaborar”, cuestiona.
 
Señala que en la culinaria es común encontrar fusiones. De hecho, “cuando los esclavos y colonizadores llegaron, hicieron una primera fusión”. Añade que la misma migración ha provocado otras fusiones en las cocinas y cree que es otro momento más de la gastronomía en el mundo. Después de todo, “es bueno que surjan fusiones nuevas, pero siempre respetando lo que es autóctono”.
 
Interrumpe su relato y señala que de Barranquilla añora tomarse un ‘patillazo’ cargado de hielo y caminar por sus calles, pues le permite sentir que está en su amada tierra.
 
Retoma el hilo de la conversación y  rememora que en algún momento de su vida tuvo que dejar a un lado la Ingeniería, para crear un restaurante en casa que la ayudara a solventar su hogar.
 
“Cuando mis hijos terminaron sus carreras volví a la Ingeniería. Ahora lo que hago es que me invitan a cocinar a diferentes lugares o hago que mis amigos coman en mi casa. Me encanta que alguien me diga que quiere que le haga alguna cosa. Generalmente trabajo en mi casa”.
 
En la actualidad sus hijos viven fuera de Cuba y manifiesta que “la emigración es muy dura, tanto para el que emigra como para el que se queda”.
 
A pesar del régimen actual de Cuba, asegura que los cocineros tienen la posibilidad de ejercer el oficio y de consolidar su propio restaurante sin ninguna clase de inconveniente. 
 
Silvia Gómez asegura que las calles de Barranquilla le permiten recordar a su amada tierra, La Habana, Cuba.
 
Su día a día lo dedica a hacer un plato nuevo, dictar conferencias y trabajar por el rescate de valores en la mesa. También ayuda a su esposo en su oficio de periodista, atiende a sus mascotas, su casa y plantas. 
 
Libros. Silvia Gómez cuenta con 19 libros. El primero que realizó fue en 2008 y lo tituló Los pollos de mi cazuela. Esta edición surgió, según cuenta, en un momento en el que, por la situación del país, no podían comer otro tipo de carne, solo pollo. Ante la necesidad debió inventar distintas formas para hacerlo. También, resalta Las comidas de Lezama Lima, un libro en el que recreó la vida del escritor cubano, como dice ella, “también comelón”.
 
Recientemente publicó La música y la cocina, en el que recoge una serie de pregones que también suceden en la cocina, y pronto lanzará Las comidas de las sombras. Menciona que tiene la suerte de que sus libros se vendan ‘en un abrir y cerrar de ojos’. 
 
“No hay libros míos en librería, porque no es la comida ni la receta, es la forma. En los libros les voy dando a las personas que no saben cocinar cuáles son los pasos que deben seguir para saberlo hacer”, puntualiza. 
 
Más datos de Silvia gómez
Es crítica culinaria y realiza tertulias mensuales en la sede nacional de la Unión de Escritores, titulada ‘Sabor y tradición en la cocina cubana’. Así mismo, redacta columnas de cocina en Correo de Cuba, de La Habana y Cuba Plus.
 
Un pensamiento...
“La emigración es muy dura, tanto para el que emigra como para el que se queda”.
 
Para ella...
“Cuando las personas conocen el Caribe se dan  cuenta que es muy rico en su cultura y signos”.

 

Etiquetas

Más de revistas